Peter Gabriel significa muchas cosas para la gente. Para algunos será siempre el frontman apropiado de Genesis, mientras que para otros es la luz líder en el género llamado world music y para otros más es la cara en el video Sledgehammer. Pero una cosa que el artista inglés no es definitivamente, es ser predecible, de manera que la grabación del álbum Scratch my back, con sus versiones a canciones de otros artistas, y promoverlos con la gira New Blood, acompañado de una orquesta sinfónica, es otro más de sus innovadores planes desde el fondo de un artista progresivo.

Después de los ensayos en Shepperton y un show de calentamiento en París, el tour se ha presentado en lugares como el Palacio de los Deportes de Bercy, Francia, las arenas Berlin O2 y London O2, el complejo deportivo y cultural Montreal Bell Centre en Canadá, el Radio City Music Hall de Nueva York y el Hollywood Bowl de Los Angeles, Estados Unidos.

 
 

Como es costumbre en la carrera del artista inglés, la puesta en escena de esta gira fue un despliegue de creatividad y recursos tecnológicos que fomentaban la imaginación de todo aquel que presenciara estos conciertos. ¿Peter Gabriel con orquesta sinfónica? Se preguntaban sus miles de seguidores alrededor del mundo, mismos que al ver el resultado final lo agradecieron profundamente. Un escenario con una enorme pantalla de LEDs fue la base donde se montaron otras tres columnas para jugar con la profundidad de las imágenes proyectadas, que se involucraron con los músicos y por supuesto con Peter, quien a través de un espejo y las luces buscaba a la audiencia. El audio, cuidadosamente diseñado y puesto en marcha por un staff experimentado y comprometido, logró que la música fuera la protagonista más importante de estos conciertos, inolvidables para muchos.

Una mezcla, un desafío
¿Cómo lograr que la mezcla sonora se adaptara a los instrumentos de la New Blood Orchestra y al sonido propio de Peter Gabriel? El ingeniero de audio seleccionado para la tarea, Richard Sharrat, comparte esta experiencia que sin duda enriqueció su currículum: “Eran 54 elementos los que había que mezcla: diez violines primeros, diez violines segundos, ocho violas, ocho violoncellos y cuatro contrabajos comprendiendo la sección de cuerdas y demás instrumentos, la cuenta de canales fue inevitablemente alta. Con las orquestas generalmente trato de usar micrófonos Schoeps CMC5 con alguna cápsula MK4 o MK21 en todos los instrumentos, ya que son dispositivos de gran sonido, muy poca necesidad de ecualización y consistencia. En esta gira necesitaba mayor flexibilidad y manejo en las cuerdas que la mayoría de las aplicaciones de este tipo, de manera que los violines y violas también tienen un DPA 4060. Las cuerdas bajas fueron dobladas con pastillas Schertler, el violonchelo con Dyn C y los contrabajos con Dyn Bs, mientras que para el piano usé una pastilla Helpenstill y un par de Schoeps CMC5/MK4. Una vez agregados los canales de reverb, el reproductor de CD y otras cosas, tengo hasta 130 entradas en total, las cuales manejo con la consola Digico SD7”.

Para mezclar el show, Richard ajustó snaphots para cada canción, usándolos para mutes, pans, envíos de auxiliares y nivel de fader, y también reasignó grupos de control y reverbs (tanto onboard como externos vía MIDI), pero mezcló el resto del show en el momento, teniendo que reaccionar a los siempre cambiantes dinámicos de la orquesta y Peter.
  “Los arreglos musicales fueron muy dinámicos, desde muy pequeños hasta enormes”, continúa Richard, “encontrar el nivel para las voces fue definitivamente un desafío. En este sentido, la SD7 fue importante porque tenía muchas entradas, muchos grupos, auxiliares y matrices y tuve todos los faders necesarios con 24 grupos de control frente a mí para cada canción. También usé los DigiTubes en los metales, lo cual realmente calentó el sonido. También inserté efectos internos de la SD7 a través de los micrófonos DPA y usé un Lexicon 960L para la orquesta, un Quantec Yardstick y un Bricasti M7 en la voz de Peter”.

Hablando de Peter, ¿cómo se logra el sonido de su voz?: “Es muy dificil para mantener su voz, así que yo me ocupo mucho con su ecualización durante todo el concierto. Intercambia micrófonos de cable e inalámbricos en cualquier momento. El Shure Beta57 de cable es su preferido, así como el SM87 de diadema. Usamos entradas Digirack y los dinámicos internos de la SD7. Siempre me ha gustado la estructura y el sonido de la SD5 y la SD7 es lo mismo pero mejor. No soy experto en todo lo que tiene la consola pero hasta lo que puedo asimilar de tecnología, el DSP permite que la consola maneje 250 entradas, así como más busses y salidas”, responde Richard. “La SD7 tiene el sonido limpio y abierto que puedes esperar de Digico, que permanece a través de todo el rango dinámico”.

“Por otro lado, los dinámicos de la orquesta de ambos sets (tanto de Scratch my back como de las canciones de Peter Gabriel) es el desafío más grande a nivel operacional, así como el ajuste de los propios dinámicos de Peter. La ecualización orquestal, especialmente las cuerdas, son difíciles de manejar en el enorme rango dinámico. Si ecualizas para cuando tocan fuerte y tocan suave, los músicos no tendrán el corte en los pasajes más suaves y viceversa, pero en esto ayudan los overheads con Schoeps”.

“La retroalimentación también es un tema con tantos micrófonos abiertos. Diferentes PAs en diferentes posiciones hacen de esto más o menos un problema, como lo hacen las condiciones atmosféricas. La ecualización cuidadosa es necesaria para reducir el umbral de retroalimentación sin pérdida de demasiada calidez. Con 24 grupos de control puedo regresar rápida y fácilmente los Schoeps y empujar  los DPAs y Schertlers, así como balancear todas las secciones. La ubicación de los micrófonos en la orquesta es muy importante, tanto en sonido como en practicidad. ¡Los arcos de violín golpeando micrófonos pueden arruinar un momento sublime!”, continúa el ingeniero de sala de Peter Gabriel.

 
 
Los recintos en los que Peter Gabriel ha presentado Scratch my back han sido muy distintos entre sí, con muy distintas acústicas y concebidos para distintos tipos de música. Richard Sharrat comenta al respecto: “Los lugares varían enormemente; como no hay demasiado sonido percusivo en el concierto no hay tantos problemas como con otro tipo de música como el rock y un poco de reverberación natural puede ser útil. Algunos recintos de gran tamaño bien tratados se sienten de hecho un poco secos para esta música”.

La historia de Richard en la industria del audio profesional comenzó en el Liverpool Playhouse como asistente eléctrico: “Decidieron comprar equipo de sonido para tres musicales que estaban planeando. El equipo llegó y yo empecé a trabajar con él. Uno de los musicales fue Blood Brother de Willy Russell, el cual fue trasferido a Londres y Autograph, la empresa líder en diseño de audio para teatro musical y proveedor de equipo en el Reino Unido me invitó para mezclar el show y eso hice antes de trabajar como diseñador de audio en otros eventos alrededor del mundo. He mezclado óperas, conciertos, grandes eventos y un gran número de eventos corporativos. Ahora, esta gira con Peter Gabriel ha sido enorme para mí. Trabajar con un artista de su calibre y su equipo ha sido muy especial”, finaliza el ingeniero de sala.

 

Luces, juego de profundidad
Rob Sinclair, diseñador de iluminación en el tour Scratch my back, comenzó en la industria de la iluminación como técnico de almacén en Vari-Lite comenzando los noventa y ha podido evolucionar en su carrera hasta que fue presentado a Peter Gabriel en el 2009 por alguien que había visto su trabajo con Goldfrapp. Rob cita al diseñador Paul Normandale como su influencia temprana, y entre sus proyectos han estado las luces en las giras de Keane, Pet Shop Boys y recientemente Vampire Weekend.

“El tiempo para el diseño de iluminación fue corto pero muy intenso”, comenta Rob. “Afortunadamente tuvimos un gran personal y creativos que hicieron que las cosas fueran muy rápidas y nunca hubo quejas cuando las cosas cambiaban repentinamente. Peter se involucró en el diseño de luces en todos los niveles. Es un placer trabajar con un artista que tiene grandes ideas, que sabe lo que quiere y entiende lo que técnica y financieramente es posible”.

Para empezar a pensar en el diseño, Peter y Bob discutieron acerca del show desde inicios del año pasado y fue así como se creó una pantalla con tres columnas verticales del mismo tipo de pantalla, que fueron ubicadas detrás de la orquesta: “Todas las pantallas fueron Barco MiTrix, 150 metros cuadrados en total. La pantalla frontal está colgada y se mueve arriba y abajo con el control Kinesys, y en su parte más baja enmascara a la orquesta”.

El diseñador lumínico explica: “Las luces están voladas con trusses arriba, con un par de escalas colgadas arriba del escenario a cada lado. Esencialmente está el uso de luz detrás o imagen de alta densidad, de manera que la pantalla se manipula y altera la percepción de la audiencia acerca de la profundidad de lo que está en el escenario. Entre los equipos que se usaron estuvieron, además de las pantallas Barco, luminarias Martin Professional MAC 2K Spot y Wash, todo controlado por la consola Jands Vista SL (que nunca había sido utilizada en ningún tour). Para canciones como San Jacinto tuvimos una Vari-Lite VL3500, para que Peter se moviera dentro y fuera del rayo y usara un espejo de mano para buscar a la gente”.

Por último, Rob explica la diferencia entre iluminar a una banda y a una orquesta sinfónica: “Es muy distinto. La orquesta es una masa de gente y esta vez los he acercado brutalmente a las luces con grandes washes (tenemos que ser claros para no perder ninguna acción importante. Nuestro director de video, Blue Leach, hizo un gran trabajo para humanizar a la orquesta y mostrarnos acercamientos de lo que cada individuo estaba haciendo”.

Planeado como una gira especial y seleccionando cuidadosamente los recintos donde se reaizarían cada uno de los conciertos, New Blood Tour sorprende a propios y extraños gracias al viaje creativo que Peter Gabriel siempre ha imprimido tanto en sus discos como en sus shows. Impredecible, innovador e experimentado, el inglés que conocimos algún día al frente de Genesis siempre ha llenado con su sola presencia cualquier escenario.