Con el inconfundible toque kitsch del Teatro Fru Fru en el Centro Histórico de la ciudad de México, se realizó la presentación del más reciente disco de Natalia Lafourcade, Hu hu hu, que si bien tiene ya varios sencillos ubicados en radio y listas de popularidad, hacía falta su lanzamiento oficial. En palabras de la cantante, ejecutante y compositora, el espacio fue idóneo para recibir a sus fieles seguidores, y horas antes, el concierto fue ensayado en su totalidad para atender cada detalle, con un equipo de producción que hizo lo necesario para finalizar la velada con una sonrisa.

 
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Encaminados por la manager personal de Natalia, la siempre atenta Carmen Ruiz, presentó uno a uno a todos los involucrados en la producción del concierto. El primero en comentar acerca de su trabajo fue Carlos García, manager de producción que desde 1989 ha trabajado con la generación de rock mexicano integrada por Maldita Vecindad, Caifanes-Jaguares y Molotov, además de bandas como Café Tacvba, Santa Sabina y Tijuana No, entre otras. “Empecé a trabajar con Natalia desde mayo del 2009”, comenta Carlos, “y me parece que el trabajo que ella realiza junto con su banda en esta gira tiene un gran mérito, ya que todo el show se centra alrededor de la música y se trabaja dentro de una atmósfera que permite apreciar el trabajo de toda la banda y ella, con una ambientación de iluminación básica y discreta”. 


“Como siempre y en todas las bandas, todos nos convertimos, más allá de un grupo de trabajo, en una familia, en donde se respeta la aportación de cada uno pero también se puede discrepar y cuestionar para llevar el trabajo al concepto deseado. Básicamente mi trabajo es estar por delante de todas las eventualidades, y en caso de presentarse, resolverlas con el apoyo y experiencia de todo el personal técnico y de producción”.

“En particular para este concierto hubo una planeación bastante anticipada y no tuvimos líos para conseguir los equipos necesarios, además de que trabajamos con compañías amigas que siempre nos han respaldado, como Meridian en el audio, Navigation en la iluminación, Sennheiser en los monitores personales y la microfonía, Digidesign en las consolas de audio, Yamaha con el piano de Natalia, Rim & Servicios en el backline y Acuario en los transportes y el escenario”, concluye Carlos.
 


 

El sonido de la sensibilidad
Y fue en definitiva la preparación del staff de Natalia Lafourcade lo que hizo que el Teatro Fru Fru aquella noche sonara cálido y acogedor. Quien estuvo detrás de la consola Digidesign fue Luis Lojo, profesional con más de 23 años en el medio, y que ha sido responsable entre muchos otros, del sonido de Eugenia León, Betsy Pecannins, Café Tacvba, y que participó en el diseño de audio de La Bella y la Bestia, montada por primera vez en México en 1997. Con  este historial, Luis habla de su proceso de trabajo en este singular recinto: “No había tenido la oportunidad de trabajar con Natalia sino hasta el verano pasado, en un concierto de Latin American Music Conference (LAMC) en Nueva York. Para el concierto del Teatro Fru Fru la mayoría de las canciones de Hu hu hu fueron muy parecidas a las grabaciones originales pero con algunas variaciones, además de que también hizo versiones de canciones anteriores tocando sólo la guitarra, generando además muchos loops y tocando sobre ellos para lograr arreglos muy interesantes”.

“El Teatro Fru Fru tiene una boca escena muy angosta pero es extremadamente alto, desafortunadamente su estructura no tiene preparaciones para puntos de rigging y no se pudo colgar un sistema, así que el PA tuvo que ser colocado a piso, dejando una porción del balcón fuera de la cobertura, lo que fue solucionado con dos delays en el segundo piso, alimentados por un matrix con la señal de la mezcla estéreo principal para conservar la imagen acústica”, continúa Luis. “En cuanto a los micrófonos, actualmente Natalia utiliza un Neumann KMS105 y un  Sennheiser e945 que va conectado a un delay digital y un sampleador que ella utiliza para generar varias capas de voces que se complementan y la acompañan en vivo, una técnica en la que ella es toda una experta”.

“Con respecto a la mezcla, para mí lo primero es encontrar un espacio para la voz de Natalia, creo que el mensaje que va en las palabras es muy importante para que el público se relacione con el artista. Alrededor de esto todos los demás instrumentos se deben complementar y ayudar a extender el rango de la mezcla lo más amplio posible para construir una imagen muy grande, algo que el gran Phil Spector nombró la pared de sonido. Tomando esa idea como principio, ya que la teoría de Spector era para una mezcla monoaural, trato de desviar del centro a cada uno de los instrumentos y hago en mi cabeza un cuarto virtual en el que veo estos instrumentos, y a través de paneos, delays y efectos, sirviendo como pistas psico-acústicas, trato de colocar en donde los imagino”. 

Por otro lado, el ingeniero de sala para este concierto cuenta su experiencia en la consola: “Utilicé un sistema Digidesign Venue configurado por una superficie de control D-Show, un Side Car, un FOH rack y dos Stage Racks. El FOH rack tenia la tarjeta HDx, que nos permitió grabar el concierto a 64 tracks. La mezcla comenzó dos días antes en el ensayo de Natalia, al cual llevamos toda la microfonía, monitoreo y consolas de sala y monitores. Esto nos permitió crear una gran base para la mezcla y además lograr que Natalia y la banda se sintieran cómodos con el monitoreo. Trabajar con la Venue hizo todo bastante sencillo y la mayor virtud fue la calidad sónica que obtuve. Siempre trato de conseguir la señal más pura posible, creo que antes de introducir un filtro hay que escoger el micrófono o la colocación más adecuada para lograr el sonido deseado”.  
 
“En este sentido”, finaliza Luis, “quedé muy satisfecho con la calidad de los preamplificadores y la conversión AD/DA de la consola. La interfaz es muy clara e intuitiva, en muy poco tiempo estaba brincando de un lado a otro como si hubiera usado el sistema por mucho tiempo, y la versión off line del software entrega toda la funcionalidad como si la consola estuviera operando (a excepción del audio, por supuesto), y construir un show en la laptop antes de llegar a la prueba de sonido es muy fácil”.

Imágenes en equilibrio
Junto a la iluminación, el video brindó el entorno que la música de Natalia Lafourcade requería en el Teatro Fru Fru, y la persona indicada para estos fines fue René de la Rosa, quien coordinó el trabajo de los distintos creadores de imágenes: “Esencialmente me dedico a producir efectos visuales para cine y fue la primera vez que trabajamos con ella. Tampoco conocía el teatro, pero lo importante fue pedir la opinión de Natalia para saber qué se imaginó con cada rola que ella compuso”.

“Combinado con la coordinación de los distintos trabajos de video también hicimos algunos efectos y animaciones (esto en un video completo y partes de otros), ya que el foro se presta para ideas poco comunes. Finalmente, seis de las canciones en el concierto llevaron imágenes proyectadas justamente en seis superficies que volaron sobre el escenario de manera separada para hacer ahí una misma proyección”.

Los trabajos de video son descritos por René: “Hubo conceptos muy interesantes en las proyecciones; una que fue completamente animación comienza con un espacio vacío, se empiezan a formar los árboles, las montañas, sale el sol, se hace de día y a la mitad de la canción se hace de noche, entonces hay todo un lapso de un día. En los visuales de los colaboradores también grabamos efectos y luego les dimos texturas distintas. También hubo animación stop motion y hasta la grabación de la botarga de un oso, imagen al que le dimos que busca a su ser querido y le dimos una estructura muy atractiva.

“Para la proyección se usó un proyector Sanyo de dos mil lúmenes, y para la producción de los videos grabamos todo lo necesario, proporcionamos el foro y el equipo, y lo más importante, coordinamos los distintos trabajos sin interferir en las ideas de los realizadores. Finalmente creo que conseguimos un estándar muy alto de calidad durante todo el proceso y la proyección en el concierto; pudimos combinar las imágenes para darle peso a las canciones, además de acompañar a los músicos y la iluminación”, concluye René.

El festejo por la presentación de Hu hu hu se extendió varias horas durante la noche, en la compañía de músicos que supieron jugar muy bien su rol e improvisaron en un equilibrio musical sensible, esa sensibilidad contagiada por la frágil pero al mismo tiempo poderosa figura de Natalia Lafourcade.