La estimulación del sonido en nuestro cerebro se manifiesta de distintas maneras y genera diversas sensaciones, que van desde las más gratificantes hasta las más inesperadas. En los productos audiovisuales, el sonido muchas veces pasa desapercibido; sin embargo, su relevancia y complejidad se encuentra al mismo nivel que el de la imagen. Más que un aspecto secundario, hay producciones que no tendrían el mismo valor narrativo sin la contribución del lenguaje sonoro.

Tareas en conjunto

El sonido, dentro de un material audiovisual, acompaña a la imagen para sumergir al espectador en una serie de sensaciones que se vuelven perceptibles mediante el choque de ondas sonoras con nuestro cuerpo: al final, el sonido se siente. Detrás del diseño sonoro de un producto audiovisual (película, serie o documental), existe todo un equipo de especialistas dedicados a cada uno de los procesos que involucra toda la post-producción de sonido.

Todo inicia con el director de sonido, comúnmente llamado supervisor de sonido o diseñador sonoro, quién será el encargado de dirigir a todo el equipo. Esta figura lleva la dirección creativa y artística de todos los procesos involucrados y es el responsable del sonido final y además, traduce las ideas y sensaciones que el director desea transmitir mediante sonidos. Este es un trabajo colaborativo entre ambos, director de la película y supervisor de sonido, en donde este último puede proponer varias opciones y el primero decide los sonidos que se adecuan de una mejor manera al proyecto.

De igual forma, dentro de este equipo de trabajo se encuentran los editores de diálogos, efectos sonoros y ambientes, así como de grabación y edición de foley y ADR, junto con el mixer de sonido, ello debido a la complejidad que conlleva hacer el diseño sonoro. Cada uno de estos integrantes se enfocarán en un proceso específico para obtener el mejor resultado.

Por ejemplo, el editor de diálogos trabajará solamente en estos, debido a que es la columna vertebral del diseño sonoro. Si los diálogos no están bien, tienen mucho ruido o no se entienden, la experiencia simplemente no será la misma dado a que gran parte de la narrativa de la historia se encuentra en ellos.

Para la creación de sonidos ambientales, efectos sonoros, diseño sonoro y Foley, existe un equipo específico dedicado a cubrir todos los sonidos en pantalla. De igual manera, hay sonidos que pueden no ser reales y que ayudan en la narrativa de la historia con el propósito de intensificar la experiencia audiovisual. Muchas veces, para la creación de esos sonidos es necesario combinar, modificar y mezclar sonidos ya existentes con la finalidad de crear nuevas texturas y sensaciones.

Finalmente, el mixer debe conseguir un balance idóneo entre todos los elementos, los cuales incluyen la música y el diseño sonoro, mediante la modificación de niveles, frecuencias, dinámicas, planos y la ubicación de todos los elementos que conformarán la banda sonora, esto con el propósito de que la escucha sea agradable y apropiada a lo que se intenta transmitir, al mismo tiempo que se destacan aquellos elementos que contribuyan a potenciar la narrativa del proyecto.

Audio y requerimientos

El enfoque del diseño sonoro puede variar, dependiendo de las necesidades del proyecto, género y demás. Hay producciones en las que su importancia radica en la experimentación, en crear sonidos que no existen y otras en las que su relevancia depende más en apoyar la narrativa de la historia.

Un ejemplo de lo anterior es Jurassic Park (1993), ya que uno de los mayores desafíos para su diseñador sonoro, Gary Rydstrom, fue inventar los sonidos de los dinosaurios. Un caso particular de ello fue el icónico rugido del Tiranosaurio Rex, en el que diseñador de sonido tuvo que mezclar varios de ellos, siendo el barrito de un elefante bebé en baja velocidad el elemento clave que llevó a crear este sonido tan particular y que ha trascendido de generación en generación.

Por otro lado, en el fantástico mundo de la protagonista de la película Amelie (2001), del director Jean-Pierre Jeunet, los sonidos funcionan de tal manera, que enfatizan los sentimientos de la protagonista. Sorpresa, frustración o placer, el diseño sonoro da vida a estas emociones con el objetivo de que las percibamos con más fuerza de lo que transmite la imagen. En este ejemplo podemos entender que, además de los aspectos técnicos, los profesionales que realizan diseño sonoro deben contar con capacidades creativas que les permitan simbolizar las condiciones psicológicas de los personajes y las escenas.

Otro caso particular en el que el diseño sonoro es sumamente relevante, es el género de terror. Imaginen ver una película de este tipo sin sonido. Las imágenes y el discurso visual que se proyectan en pantalla no tendrían el mismo impacto sin el apoyo de sonidos y frecuencias que ayuden a provocar al espectador un ambiente de tensión. Sin duda, la imagen muestra el mundo, pero el sonido nos da emoción. Disfrutar una película o una serie no tendría el mismo impacto en el espectador sin la aportación que realiza el sonido.

El sonido en un producto audiovisual es resultado de un equipo profesional que trabaja en una dinámica cooperativa y creativa. La ausencia de un buen sonido es un factor que determina si un proyecto es creíble y con una verdadera intención emocional. Cuando una producción se preocupa por esta particularidad se garantiza que la experiencia audiovisual de la audiencia no se devaluará y generará algo inolvidable. 

 

Por Rita García-Salas*

*Se desempeña desde hace ocho años como supervisora de sonido en Labo. Cuenta con más de catorce años en la industria cinematográfica y ha colaborado en la supervisión de sonido en diferentes series y películas, entre las que se encuentran: “Run Coyote Run”, dirigida por Gustavo Loza; “Mamá se fue de viaje”, de Fernando Sariñana; “La balada de Hugo Sánchez”, por Mark Alazraki, y “Doblemente embarazada”, del director Koko Stambuk, entre otras.