Con la cuenta regresiva marcada por el reloj montado a la entrada del Centro Histórico en la capital mexicana, anunciando la fecha para el festejo doble por el Bicentenario de la Independencia y los cien años de nuestra Revolución, que se cumplirán en 2010, aumentan como en cascada los eventos y actos que buscan calentar la verbena que todos aguardan para septiembre del siguiente año. Entre estos, uno que logró ganarse el corazón de la población que habita el Distrito Federal y también de quien lo visitó en el mes patrio de este año, fue el show multimedia concebido por Vivace Producciones, para plasmar sobre las paredes del Palacio Nacional un retrato audiovisual que expuso en tres actos, momentos clave de nuestra historia, así como los valores, tradiciones y raíces que nos definen como nación e incluso, la forma de ser cálida, pícara y generosa que se presume de los mexicanos alrededor del mundo.

Concebido como una pieza artística de integración cultural que, apoyada en lo más avanzado en tecnología para edición de imagen y gráficos, el objetivo de este magno proyecto fue que elementos como la iluminación, el audio, el video y la pirotecnia empataran de tal forma que el edificio principal de la capital mexicana se transformara en una imponente superficie de proyección que fue modelada con ilusiones ópticas, para así construir un relato multimedia de alta tecnología. El evento, en el que intervinieron más de quinientas personas, fue dirigido y producido por Octavio García Allende y la dirección artística de Martin Arnaud, y tuvo también la valiosa intervención de Lourdes Skipsey en la producción técnica.

 
 

El espectáculo, que deleitó a 900 mil personas en vivo desde la plancha del Zócalo durante cada una de las tres funciones que se dieron en septiembre, estuvo compuesto por tres episodios. En el primero se presentó un grupo de celebridades de casa, quienes además de enviar su felicitación por los onomásticos patrios, dejan un breve discurso en el que manifiestan su orgullo por ser mexicanos; el segundo capítulo es el correspondiente al recorrido histórico y para éste, una cadena de rostros leyenda que han edificado la nación que tenemos, fueron expuestos en las diferentes pantallas distribuidas en el corazón capitalino, destacando la de tamaño gigantesco que fue ubicada al centro y que tuvo una superficie acuosa. Finalmente, en la tercera parte, los muros del Palacio Nacional fueron modelados mediante efectos de luz, color y sonido; composiciones que propiciaron una sensación de movimiento en el espectador donde, flores, agua, dulces, atuendos y otros objetos de nuestro folclor transformaron la piedra de las paredes en entes con vida. Al concluir esta secuencia, un juego de rayos láser y fuegos pirotécnicos, dio colofón al espectáculo.

Sonorización monumental
La intervención de compañías como CREA, ganada por licitación convocada por el gobierno federal, garantizó que el equipamiento técnico en materia de estructuras, además de los modelos elegidos para atender los ámbitos en los que estuvo involucrado,  fuera con las marcas líderes de la industria.

Así, con dos meses de anticipación a la fecha del gran estreno la noche del 15 de septiembre, se determinó el diseño de audio que acompañó la videoproyección, mismo que fue concebido y operado por Saúl Rodríguez, quien con el apoyo de Fernado Robredo, ambos parte de CREA, armaron la configuración del sistema, que en esa primera serie de presentaciones lució cajas Meyer Sound para cubrir el primer cuadro del Zócalo. “Dada la experiencia de gente como Saúl, en ese breve periodo se trabajó en definir la cantidad de cajas a ocupar y dónde se ubicarían éstas, pues no podíamos ocupar delays para no estorbar la visión de la gente“”, relata Fernando.

  
Uno de los mayores retos fue conseguir cobertura entre las dos torres que daban forma a lo que se pudiera identificar como el PA, al centro de la plaza, pues la separación entre una y otra era de 75 metros. La solución fue un adecuado acoplamiento de los gabinetes Meyer Sound MILO, montadas sobre dos torres con un arreglo de presión sonora entre 110 y 112 decibeles, con el fin de lograr uniformidad en la difusión del sonido por toda la explanada. ““La altura que debimos alcanzar para ubicar este PA fue crítica, pues para suavizar el impacto del sonido en la parte frontal debimos estar a 18 metros y entonces jugar con el tiro al hacerlo un poco más largo“, compartió el gerente de audio y rigging de CREA. El tratamiento de subwoofers Meyer Sound 700HP fue un arreglo cardioide para las 48 cajas que se ubicaron a los costados, ello también con el propósito de no saturar con el audio al grupo de oficinas del edificio de la Secretaría de Hacienda, instaladas en Palacio Nacional. Con este acomodo y el uso de un aparato multitrack para mandar la señal mediante dos canales estéreo, se logró dar sincronía con las imágenes de los tres episodios y sus respectivas composiciones visuales, operación que corrió a cargo de Arturo Mancilla durante las tres emisiones llevadas a cabo en el mes patrio.

La perfecta sincronía sonora con la proyección de imágenes, así como la potencia con la que se cubrió cada rincón del Zócalo, consiguieron que la respuesta de la gente fuera más allá de un estridente aplauso, pues muchos afirmaron haber presenciado uno de los espectáculos más impresionantes de su vida. Hoy la tecnología nos deja transformar la forma de contar historias y  hacer que la gente se colme de fervor patrio.