Aunque como banda Los Daniels tienen casi tres años de vida, el paso de sus integrantes Ismael (voz y coros), Rasheed (batería), Charly (guitarra), Poncho (guitarra) y René (bajo) por diferentes bandas de la escena del rock nacional, les ha dado el bagaje privilegiado de cómo llevar el destino de su proyecto conforme a las nuevas reglas de la industria de la música, sin perder fidelidad, dinero y tiempo en el intento. Su álbum Mooddanza es la segunda placa que producen desde el Estudio Monalisa y se le puede adquirir gracias a la complicidad de Iguana Records. Si la convocatoria generada en su presentación durante la décima edición del Vive Latino es un indicador de cómo están manejando las cosas, parece ser que su decisión de mantenerse a su propio ritmo, está dando resultados favorables.

Metodología: aprende de lo que sí funciona
Los ocho años previos al lanzamiento de Los Daniels, en los que se dio su paso en colaboraciones o estudios con bandas y artistas como Frenetix, Góngora, Chetes, Víctimas del Dr. Cerebro, Marilyn Suicida, Pink Punk o El Negro García López (ex guitarrista de Charly García), les permitió conocer el trabajo en estudio, las tocadas en vivo y la depuración de los procesos de producción, management, difusión en medios y contacto con el público, para ir seleccionando una forma particular de armar su concepto como propuesta musical. “Nos conocíamos porque teníamos amigos en común, y decidimos intentar algo nuevo entre nosotros. La decisión se tomó y fue en el Vive Latino del 2006 cuando nos presentamos. Ahí nos vio Chetes, donde Poncho tocaba como bajista, y nos invitó a su gira. Eso nos motivó mucho y a partir de ahí tomamos nuestro camino”, recuerda Ismael.
 

La buena vibra que permeaba entre los integrantes quedó plasmada en el trabajo en el Estudio Monalisa, su casa de toda la vida, en donde se encerraron a componer y grabar las seis canciones de su primer EP, con el que comenzaron la tarea de difusión en la radio y sobre todo, en su MySpace, foro que detonó el reconocimiento y el paso de boca en boca. Con ese demo fueron a Iguana Records, donde hicieron el primer disco: “Les gustó el material que llevábamos pero nos pidieron hacer más canciones, nos tomó un mes y medio tener el disco listo y tuvimos la fortuna de que las canciones tuvieran mejor rotación en la radio, lo que complementó lo que pasaba con nuestro MySpace y las tocadas que ya íbamos haciendo, antes de llegar diciembre del 2006”, detalla Rasheed.

Alternativos en fondo y forma
Para Los Daniels está claro que el uso de la tecnología es vital si desean hacer llegar su música a más oídos, su uso puntual de las redes sociales y el contacto directo con su público en los conciertos les ha redituado en bonos muy diversos. A este aspecto se suma el ser conscientes de que sonar adecuadamente en vivo es el cincuenta por ciento del éxito de un proyecto musical, por lo que explotar al máximo las habilidades y conocimiento sobre el audio y las técnicas de grabación y producción musical de René, les ha dado una ventaja y confianza que se les nota sobre el escenario. El toque fino de esta labor, viene de la mano y oreja de la experiencia de Eduardo González Trosky, quien pone a punto el sonido del grupo con su trabajo desde sala durante los conciertos.

“La forma de hacer música y difundirla ha cambiado, para nosotros hay tres cosas clave (para la respuesta favorable de la gente y la crítica): llevar nuestro ritmo, poner nuestras condiciones como grupo para hacer los discos cuando nosotros queramos, con libertad, con nuestros recursos humanos y materiales y sin presiones; mantener el contacto con la gente, por eso dedicamos horas a responder los comentarios del MySpace, porque eso hace sentir a los fans parte del proyecto y es lo que los hace invitar a sus amigos a escucharnos; ocuparnos de sonar bien en vivo, nos han dicho que somos muy energéticos y eso se debe a la gente que está detrás de nosotros en las consolas”, expone Rasheed.

“Ismael redondea la idea: “(La situación actual en la industria) es que ya no se invierte en discos más que con los grupos o artistas consolidados porque sólo así garantizan la venta de cien mil copias, pero en casos como el nuestro, que no somos una banda que ya esté vendiendo cantidades industriales de copias pero que sí tenemos una base de fans importante que descarga la música de internet, ya no compra necesariamente el disco. Entonces, si les está llegando tu música y pensamos que de lo que se trata ahora es de lograr hacer buena sociedad con gente que se comprometa a hacer la otra parte del trabajo, el nuestro es hacer música y discos”.

El formato ideal de trabajo que demanda la industria discográfica en la actualidad, implica poner a los músicos a diversificar sus capacidades y explotar otros de sus encantos. Además de los ensayos, las grabaciones y las tocadas en vivo, ahora hay que distribuir las tareas de producción musical, dirección de arte e imagen del grupo, prensa y relaciones públicas, merchandising, booking y management, logística y administración e incluso el aspecto legal para los derechos de autor. Para Mooddanza, parte del arte del CD fue hecho por el mismo grupo y por Bardo Cárdenas. Ismael detalla: “Las ideas en general las sacamos entre todos como grupo y procuramos que las decisiones se acepten de común acuerdo y eso aplica para todo, ninguno llega con una canción completamente hecha, sino que traemos las ideas y aquí las complementamos. Todas las canciones son de Los Daniels y no de Rasheed, Poncho o Ismael. Lo mismo hacemos con el resto de las cosas, nos las repartimos a partes iguales.

El disco, la mejor tarjeta de presentación
La producción del disco Mooddanza estuvo a cargo de René, desde el Estudio Monalisa, y contó con el trabajo de Luis Gil desde el Cuarto de Máquinas para la masterización, a quien llegaron porque fue el más recomendado por su labor con bandas de antaño como La Cuca. “Un melómano de corazón tiene muy claro que la parte técnica en la música es muy importante, nosotros somos bastante clavados con eso, por eso tratamos de estar asociados o cerca de gente experimentada que nos ayude a mejorar nuestro sonido desde la grabación. Gente como Luis Gil es increíble porque desde el primer día nos dio recomendaciones que vinieron de maravilla”, relata Poncho (guitarrista).

Para la grabación de Mooddanza la lista de backline fue extensa, por el gusto del sonido vintage que profesan Los Daniels, de ahí que sonaran seis baterías, entre las que destacan Rogers, Pearl y Ludwig, tarolas de la misma marca, y platillos Zildjian y Sabian, en tanto que en guitarras y bajos suenan Gibson y Fender. En amplificadores se ocuparon Vox y Orange y el set de microfonía incluyó Audix, Shure, Samson y AKG. El proceso de grabación se hizo en Sonar y Pro Tools, con un controlador mixer de M-Audio de 12 canales, que adicionados con un combo de plug ins, fueron suficientes para aderezar las 13 canciones del disco.

Así, a los atributos de necedad, pasión y disciplina que ya se sabe deben poseer los músicos de hoy, hay que agregar el hecho de involucrarse de manera solidaria en las tareas alternas de la producción discográfica y convertir en verdad el oficio musical en un modus vivendi: “Hemos pasado por tantas bandas y vivido tantas experiencias con la gente de la industria, que a estas alturas es más fácil responder para qué estamos aquí. Pasan los años y nos damos cuenta de que buscamos esto porque lo queremos como nuestra forma de vida, y con ello lograr ser recordados”, concluye la voz de Los Daniels. Por cierto ¿se lo preguntaban? el origen del nombre de la banda se debe a aquel conocido whisky cuyo nombre empieza con Jack.