Por Javier Paniagua*
Los Latin Grammy se han convertido en el punto de encuentro más importante para la música en español. No son solo una ceremonia: son una semana en la que talento, industria, sueños y presiones convergen en una misma ciudad. Y en 2025, esa ciudad fue Las Vegas, un lugar hecho para contener la energía desbordada de la música latina.
Para muchos, los Latin Grammy son una alfombra roja; para quienes vivimos la música desde dentro, son un termómetro cultural y un recordatorio de por qué dedicamos la vida a este oficio. En Las Vegas esa sensación se multiplicó: cada pasillo, cada fiesta y cada lobby se volvió un punto de encuentro inesperado. Ahí pude convivir con artistas, productores, ejecutivos y creadores que han marcado distintas etapas de la industria.
Los Latin Grammy no se viven solo el día del show: son una experiencia minuto a minuto, llena de reuniones improvisadas, conversaciones profundas y encuentros que te recuerdan que estás en el corazón mismo de la música latina.
Sobre los Latin Grammy, este es el evento donde casi todos se reúnen. La industria se mezcla en pasillos y butacas; es un gran lugar para hacer networking, reconectar con colegas y cruzarte con personas con las que solo coincides una vez al año.

Desde hace tiempo soy miembro votante de la Academia de los Latin Grammy; sin embargo, nunca me había decidido a involucrarme en sus actividades. No fue por desconfianza, ni por sentirme al margen o ajeno, sino simplemente por desidia. Este año, todo cambió: Universal Music, disquera de la cual soy artista, me extendió la invitación para asistir a los premios, y esa fue la chispa que me hizo finalmente decir: “Es momento de vivir esto desde dentro.”
La experiencia de los Latin Grammy empieza desde el avión. El domingo 9 de noviembre abordé el vuelo AM 0484 rumbo a Las Vegas y bastó mirar alrededor para entenderlo: ejecutivos, artistas, managers y productores mexicanos llenaban la cabina. Era como si la industria entera viajara en el mismo vuelo, afinando motores para la semana más intensa del año.
Al llegar, me uní al equipo de Universal Music para dirigirnos al MGM Grand, hotel que también sería sede de la ceremonia. Ese primer día fue solo de adaptación, pero en cuanto entré al lobby supe que ya estaba dentro del torbellino: pantallas, publicidad, colegas en cada esquina y la sensación de que todo empieza a ocurrir al mismo tiempo.
Los Latin Grammy no comienzan el jueves: comienzan desde que el avión despega. Y Las Vegas se encargó de recordármelo desde el minuto uno.

El segundo día arrancó con fuerza. Los Tigres del Norte presentaron su documental “Los Tigres del Mundo”, un evento repleto de figuras de la industria, donde, más que ver una película, se respiraba historia viva de la música mexicana. Ahí pasé por la alfombra roja y respondí algunas preguntas de los medios; quienes me siguen saben que no es mi terreno favorito, pero todo fluyó bien.
Fiesta FONO y encuentros clave
Por la noche llegó la esperada fiesta de FONO (Universal Music) en el House of Blues. Conversé con Alfredo Delgadillo, Aitana, Vivir Quintana y Renee –estas dos últimas nominadas–, mientras la música en vivo corría con Carolina Ross, La Nueva Ola de Cumbia y Los Peña. Una de esas noches donde la convivencia, la música y las coincidencias te recuerdan por qué esta semana es única en el año.
El tercer día estuvo marcado por las fiestas de las plataformas digitales, siempre un punto de encuentro clave durante la semana. Comencé en Casa Spotify, un evento con música en vivo y un ambiente que te recuerda por qué estas reuniones son tan valiosas. A unos pasos de ahí, en un hotel vecino, arrancó la fiesta de Amazon Music, que sin duda fue de las mejores de toda la semana: la industria completa estaba ahí.
Esa noche me senté en la misma mesa que Carlos Rivera. Carlos es una gran persona y un artista de clase mundial; pasamos gran parte de la velada conversando sobre la industria, los procesos creativos y la vida misma. Una de esas charlas que solo ocurren en la semana de los Latin Grammy.

Pre show y el show, la experiencia completa
Finalmente, llegó el día de los premios. Es importante recordar que los Latin Grammy se dividen en dos eventos: el pre show y el show. El pre show –no televisado– es donde se entregan la mayoría de las categorías; inicia a las doce del día y termina alrededor de las tres de la tarde, en el Mandalay Bay.
Más tarde llega el show, el evento que todo el mundo ve en televisión, realizado en la MGM Grand Arena, de las cinco de la tarde a las ocho de la noche. Mis boletos incluían acceso a ambos eventos, así que pude vivir la experiencia completa desde dentro. Además, esta vez me acompañó mi hermano Antonio, que se dedica a la sociología; yo quería que él viviera de primera mano lo que significa estar en unos Latin Grammy, sentir la energía, la producción y el peso cultural del evento.
En el show me tocó estar en la fila número 6, un lugar privilegiado, desde el que pude platicar con Nicki Nicole y Enrique Bunbury, y donde, además, estaba apenas a dos filas de Alejandro Sanz y Bad Bunny. Una noche que se vive de otra manera cuando estás tan cerca de todo lo que ocurre.
Lo que más disfruté del show fue el arranque con Carlos Santana. Hay algo en su presencia –esa mezcla de historia, misticismo y sonido inconfundible– que me recordó que está frente a un momento irrepetible. También fue una gran noche para apreciar la voz de Pepe Aguilar, la fuerza interpretativa de Carín León y, sin duda, mi favorita de toda la gala: Elena Rose, que se robó el escenario con una seguridad y sensibilidad impresionantes.

After Party: todos los artistas en un mismo lugar
Finalmente, cuando el show terminó, nos dirigimos a la fiesta más codiciada de toda la semana: la After Party de Sony Music. Sin duda es el evento más exclusivo de los Latin Grammy, ese al que todos quieren entrar y donde la industria completa se concentra por unas horas. Ahí se pudo ver a prácticamente todos los artistas en un mismo lugar, relajados después de la ceremonia.
Yo estaba en una mesa más discreta, pero a pocas mesas se encontraban Carlos Rivera, Pandora, Jorge Juárez, y también figuras como Maluma, Afo Verde, Rauw Alejandro y Mon Laferte, entre muchos otros. Fue una experiencia especial ver cómo, en un ambiente íntimo y festivo, convivieron artistas y ejecutivos que usualmente solo vemos sobre grandes escenarios. Aquí, todos se mezclan como colegas, celebrando el cierre de la noche más importante de la música latina.
Así fue mi aventura en los Latin Grammy 2025, y mi intención con esta crónica es compartirles cómo se vive el día a día durante esta semana: los encuentros, la energía, el vértigo y los pequeños momentos que no se ven desde afuera.
Más allá de las emociones que muchos puedan tener –a favor o en contra– sobre los Latin Grammy, es innegable que este es el evento donde casi todos se reúnen. La industria completa se mezcla en pasillos y butacas. Es un gran lugar para hacer networking, reconectar con colegas y cruzarte con personas con las que solo coincides una vez al año… y siempre en esta semana.
*Músico, productor, director musical y consultor en la industria de la música. Ha compuesto para más de 450 proyectos en televisión, cine y radio, incluyendo el Mundial de Qatar 2022, los Juegos Olímpicos de Tokio y el Abierto Mexicano de Tenis, además de campañas para Marvel, NFL, BBC y Apple. Es host del podcast “¿Qué es la música?”, uno de los espacios más influyentes de habla hispana sobre creatividad e historias de la industria musical.



