Con más de tres décadas en el mercado, la compañía Labofilms se presenta como una empresa mexicana de experiencia y bagaje atractivos en lo que se refiere al trato sonoro para la industria cinematográfica, gracias a su pericia en procesos de revelado y copiado fílmico en 35 y 16 milímetros. Hace un poco mas de tres años, surgió la necesidad de ampliar la oferta de servicios de la firma, por lo que se emprendió la creación de espacios y la adquisición de equipos dedicados al manejo de audio, imagen y procesos digitales: así nació Labodigital. Esta filial de Labofilms cuenta, en su área de audio, con un estudio, cabina de locución y una sala de mezcla, y dicha infraestructura permite realizar proyectos de diseño de audio, restauración de películas antiguas y post-producción para cine. La sala de mezcla cuenta con certificación THX, la reglamentación estándar que impera en el negocio del séptimo arte tanto para el factor sonoro como el de imagen; es pertinente mencionar que en el proceso para obtener esta certificación la firma Meyer Sound* participó activamente.

 

Si bien en la actualidad es casi una condición sine qua non contar con dicha certificación—si se pretende vivir de hacer diseño sonoro para cine de alta calidad—, la particularidad de este proyecto radica en el tipo de adecuaciones que le fue permitido proponer y hacer al personal técnico de Labodigital para acondicionar la sala de mezcla con diferentes equipos de audio y video. Un ejemplo de ello fue mandar a fabricar —a mano, dadas las dimensiones especiales de la sala—, la pantalla de videoproyección con Stewart Filmscreen, empresa referencia en la materia. Otro ejemplo es la decisión que tomó el personal técnico en Labodigital de incluir un conjunto de altavoces Meyer Sound. Dicha decisión tuvo como consecuencia el que, durante su implementación en la sala de mezcla, debieron ganar de manera simultánea su certificación como equipo avalado por THX.


Infraestructura audiovisual de hechura meticulosa
Concebidas desde cero por Charles Barthe y Guillermo Alagón para ser instalaciones de clase mundial, con la asesoría de Andrew Poulain y Steve Martz de THX, las premisas que albergan la sala de mezcla en Labodigital fueron pensadas con un objetivo principal: obtener la certificación y así poder ofrecer servicios para producciones de alto nivel, cortometrajes, documentales y largometrajes. Carlos Cortés, director del área de audio en Labodigital, describe el proceso: “Tras establecer que necesitábamos la certificación, comenzamos a ver qué requisitos debíamos cubrir conforme a las dimensiones y geometría del espacio del que disponíamos e hicimos los análisis de acústica pertinentes: tiempo de reverberación, respuesta de frecuencias y demás, y los enviábamos a THX y a Dolby. Desde esa etapa del diseño, establecimos un canal sólido de intercambio de información y sugerencias, dinámica que extendimos al trato con los proveedores de los equipos ya que THX pone especial énfasis en las especificaciones y funcionamiento de herramientas tales como los monitores y la pantalla de proyección de la sala”.

Si bien el visto bueno de THX era indispensable, lo que el personal técnico de Labodigital tenía como objetivo era lograr un espacio acústico que se ajustara a las necesidades específicas que tiene la industria cinematográfica: el acondicionamiento acústico para la sala de mezcla era muy distinto al que se plantea para un estudio de grabación orientado a la producción musical: “Para hacer mezcla para cine hay que tener una referencia sonora específica. Lo que se busca es emular el ambiente de una sala de cine con óptima calidad y ofrecer al espectador una experiencia extraordinaria”, detalla Carlos.

  Al trabajo de poco más de seis meses dedicados a los procedimientos de medición y evaluación acústica, adecuaciones arquitectónicas y creación de infraestructura eléctrica, se añadió en paralelo la búsqueda y evaluación de equipos: “Por recomendación del ingeniero Roberto Velazco decidimos utilizar altavoces Meyer Sound; seleccionamos un sistema y al saber que no estaba certificado por THX, la gente de la fábrica tomó la iniciativa y se pusieron en contacto con THX para realizar todas las pruebas pertinentes y conseguir la certificación del sistema que habíamos elegido. En todo el proceso el personal de Meyer Sound México, con Antonio Zacarías al frente, estuvo junto a nosotros: los procedimientos para obtener la certificación de la sala de mezcla fueron rigurosos en extremo. La idea principal siempre fue conseguir la certificación y—afortunadamente— con el apoyo de ellos pudo lograrse. Se puso especial énfasis en la evaluación de la interacción de los monitores y la sala”, continúa Carlos.
  Toda la instalación de Labodigital está pensada para ofrecer la más alta calidad en el procesamiento y manejo tanto de las señales como de los datos de imagen y sonido. Toda la infraestructura está planeada para ofrecer triple redundancia en la alimentación eléctrica; una infraestructura de red que cuenta en uno de sus segmentos con InfiniBand a 10Gbits/s permite la transferencia eficiente de datos, lo cual facilita labores tales como la corrección de color, restauración de imagen, masterizaciones, creación de negativos ópticos de sonido, dailies y muchos procesos más que son parte de las operaciones cotidianas en Labodigital.

Estas acciones han traído dividendos positivos, y las referencias de Labofilms les han permitido involucrarse de lleno en diversos proyectos que se han llevado a cabo con todo éxito.

 

Las estrellas del acondicionamiento acústico
En cuanto a la evaluación de los equipos, el proceso para la certificación comprendió el análisis del desempeño y las características de: altavoces, estaciones de audio digital, programas, superficies de control, el proyector (capaz de proyectar imágenes con resoluciones de hasta 2K), muebles, acabados, cableado y demás, en donde lo planteado por Carlos Cortés permitió proponer y obtener variaciones en las especificaciones de THX para este tipo de instalaciones: “Lo que hicimos fue sugerir y demostrar con datos y estudios cuidadosamente fundamentados, las razones por las cuales se podían sustituir tales equipos por otros, o simplemente añadirlos como refuerzo. Esto resultó en una experiencia muy interesante, llegamos a un punto en el que ya no sólo se trataba de cumplir con sus parámetros, sino que también llegamos a proponer otras cosas que ellos incluso podían añadir en sus estándares, justo como pasó con los equipos de Meyer Sound”.

El crédito final: ver lo mismo en el estudio que en las pantallas
La existencia de espacios como Labodigital confirman no sólo el repunte de la industria del cine en nuestro país, sino que también son medida de la eficacia con la cual el talento mexicano aporta ideas y soluciones a los estándares de calidad audiovisual que se manejan a nivel internacional, ampliando así el ámbito de acción en materia de diseño de audio y tratamiento de imágenes. Sin embargo, para cerrar de manera adecuada el ciclo que va desde la producción hasta la exhibición al público, es menester voltear la mirada a las condiciones en que se están exhibiendo las películas en las salas cinematográficas (como espectadores) y ser más meticulosos en cada uno de los procesos que conlleva la creación de cine en México (como técnicos y artistas).

Esta última reflexión nos deja entrever que tenemos otras áreas de oportunidad para llevar a un nivel mucho más alto la producción cinematográfica en nuestro país. Si la parte técnica mantiene este camino de profesionalización en producción audiovisual, bajo los estándares de la industria a nivel mundial, es fundamental abogar por esquemas de colaboración como el que implementaron Labofilms y Labodigital, en donde además de apegarse a las normas, también es posible proponer alternativas que traen como resultado mantenerse a la vanguardia a través de la innovación.