La tecnología y la emoción van por el Grammy

Por Nizarindani Sopeña

El mundo del audio inmersivo es un territorio en constante exploración, donde los límites técnicos y artísticos se redibujan con cada proyecto. Para los ingenieros de sonido Andrés Mayo y Martín Muscatello, este viaje de descubrimiento los ha llevado directamente a una de las citas más prestigiosas de la industria: una nominación al Grammy en la categoría Best Immersive Album. El proyecto galardonado es “An Immersive Tribute to Astor Piazzolla”, un ambicioso trabajo realizado hace más de cuatro años para el Centro Cultural Kirchner, que fue sometido a una profunda y meticulosa revisión antes de ser postulado. “Sentimos que estábamos listos para presentarla”, explica Andrés, refiriéndose a la versión final que ahora compite por el gramófono dorado.

El núcleo de este aprendizaje fue emocional antes que técnico. “Lo primero y principal es entender cómo poner la emoción en el centro del espectáculo, en el centro de la mezcla”.
Andrés Mayo.

Creatividad y aprendizaje, fundamental

¿Qué transformó una mezcla ya consolidada en una obra nominada al Grammy? La respuesta, según ambos expertos, reside en la intersección entre la valentía creativa y un aprendizaje técnico acumulado. Martín detalla un cambio sustancial: “Hay una pieza en particular que no estaba, que la agregamos; modificamos una de las piezas particularmente, pero desde el punto de que directamente cambiamos la grabación, el ensamble que la tocaba”. Esta decisión audaz no se tomó a la ligera, sino que fue el fruto de años de experimentación en otros proyectos que les permitieron entender dónde están los límites y cuánto romperlos, según Andrés Mayo. El objetivo final era claro: aplicar todo el conocimiento adquirido a uno de sus trabajos más prestigiosos, sin conformarse con la versión inicial.

Andrés Mayo
Martín Muscatello

El núcleo de este aprendizaje, como destaca Andrés Mayo, fue emocional antes que técnico. “Lo primero y principal es entender cómo poner la emoción en el centro del espectáculo, en el centro de la mezcla”. Para él, la tecnología es un vehículo, pero si no transmite emoción, definitivamente no tiene mucha utilidad. Este principio guió su acercamiento a la monumental obra de Astor Piazzolla, que en un principio podía imponer respeto y limitar la innovación. “El tema era animarse a hacer algo que estuviera dentro del marco imponente que exigía la obra, confiesa Andrés. La evolución entre la primera versión y la nominada es, en sus palabras: “un crecimiento en todos los ejes: más pulido, más rico, más grande y, crucialmente, más expresivo”.

A nivel técnico, el avance más significativo que ambos profesionales identifican radica en el dominio de la dinámica. Andrés lo describe como probablemente la clave de esta nominación: “En el audio inmersivo, a diferencia del estéreo, donde la guerra del volumen ha comprimido excesivamente las grabaciones, el rango dinámico se preserva y puede explotarse al máximo. Es lo que finalmente marca la diferencia; es lo que permite lograr algo que en el estéreo no se da más”, explica. “Este trabajo exhaustivo implicaba dedicar horas al ataque de una cuerda o a un solo de un bandoneón, ajustando milimétricamente la compresión para no arruinar la textura de piezas complejas como ‘Libertango’, donde más de veinte músicos tocan simultáneamente”. Fue un ejercicio de paciencia y precisión que definió el nuevo sonido del álbum.

Un todo sonoro

La espacialización también evolucionó drásticamente. Martín Muscatello revela que optaron por un enfoque estático y claro: “Queríamos que cada instrumento y cada arreglo se pudiera localizar fácilmente y evitamos el movimiento y la rotación de sonidos para no ensuciar o distraer. Sin embargo, la gran lección vino al observar cómo los sonidos situados en diferentes puntos de la esfera sonora se interconectaban a través de reflexiones, creando una especie de manto conector”. Andrés Mayo complementa esta idea: “En la primera versión, los instrumentos estaban distribuidos alrededor del oyente, mientras que, en la final, se logró una amalgama donde todo forma parte de un mismo elemento, un espacio coherente y unificado que enriquece la experiencia tanto en altavoces como en audífonos o sistemas de sonido envolvente doméstico.

La fortaleza de sistemas como Dolby Atmos reside en que está presente en toda la cadena: “Esto ya ocurre en la etapa de producción, en la postproducción, en la entrega y en la reproducción en los hogares”.
Martín Muscatello.

La tecnología jugó un papel habilitador clave, especialmente con herramientas que no existían en la primera mezcla. Martín Muscatello destaca el uso de inteligencia artificial para la separación de stems (pistas individuales o grupales) a partir de mezclas previas. Esta capacidad les permitió intervenciones creativas impensables antes: “Con esto pudimos reemplazar completamente el bajo en una pieza, o más bien agregarlo, porque la música lo estaba pidiendo. La IA es una herramienta poderosa que, lejos de reemplazar el trabajo humano, exige más creatividad y búsqueda de la excelencia artística”. Andrés agrega: “Se puede utilizar en sentido positivo para hacer algo mejor o insertar partes que faltan”.

Mirando hacia el futuro del formato, ambos coinciden en que sistemas como Dolby Atmos se ha consolidado como un ecosistema estándar. Martín argumenta que su fortaleza reside en que está presente en toda la cadena: “Esto ya ocurre en la etapa de producción, en la postproducción, en la entrega y en la reproducción en los hogares”. Este ecosistema integrado lo convierte en la puerta de entrada natural al audio inmersivo, como explica Andrés Mayo: “Vamos a identificar hitos globales, como la próxima transmisión de un Mundial de Fútbol completamente en Dolby Atmos, como los aceleradores que llevarán el formato al público masivo. El audio inmersivo va a ser una parte importante de nuestras vidas, de eso no hay la menor duda”.

La nominación al Grammy por “An Immersive Tribute to Astor Piazzolla” es, en definitiva, el reconocimiento a un proceso de evolución constante. No se trata solo de un homenaje sonoro al genio del tango, sino de un testimonio de cómo la ingeniería de mezcla se redefine en la era inmersiva. Andrés Mayo y Martín Muscatello demuestran que, detrás de términos como rango dinámico, separación de stems o espacialización, late una búsqueda profundamente humana: la de conectar con la emoción pura de la música, utilizando cada avance tecnológico no como un fin, sino como un puente hacia una experiencia auditiva más rica, profunda y, en última instancia, conmovedora.

El input list para la nominación

Canal Instrumento Micrófono

  • 1 Kick Shure Beta52
  • 2 Snare Shure SM57
  • 3 OverHead 1 Shure SM81
  • 4 OverHead 2 Shure SM81
  • 5 Vibraphone L Neumann KM184
  • 6 Vibraphone R Neumann KM184
  • 7 Marimba 1 L AKG c414
  • 8 Marimba 1 R AKG c414
  • 9 Marimba 2 L Neumann KM184
  • 10 Marimba 2 R Neumann KM184
  • 11 Piano 1 Lo DPA 4099
  • 12 Piano 1Hole DPA 4099
  • 13 Piano 1 Hi DPA 4099
  • 14 Piano 2 Lo DPA 4099
  • 15 Piano 2 Hole DPA 4099
  • 16 Piano 2 Hi DPA 4099
  • 17 Contrabajo DPA 4099
  • 18 Violin 1 DPA 4099
  • 19 Violin 2 DPA 4099
  • 20 Violin 3 DPA 4099
  • 21 Violin 4 DPA 4099
  • 22 Bandoneón 1 L Shure MX418
  • 23 Bandoneón 1 R Shure MX418
  • 24 Bandoneón 2 L Shure MX418
  • 25 Bandoneón 2 R Shure MX418
  • 26 Gtr 1 DI
  • 27 –
  • 28 Gtr 2 Neumann KM184
  • 29 Armónica Shure SM58
  • 30 –
  • 31 –
  • 32
  • 33 –
  • 34 –
  • 35 Bandoneón 3 L Shure MX418
  • 36 Bandoneón 3 R Shure MX418
  • 37 Bandoneón 4 L Shure MX418
  • 38 Bandoneón 4 R Shure MX418
  • 39 Publico L AKG c414
  • 40 Publico R AKG c414
  • 41 Decca L Neumann U87
  • 42 Decca C Neumann U87
  • 43 Decca R Neumann U87