Se sabe que empezó en la industria muy joven, a los 17 años en los Estados Unidos, ¿cómo fue esa etapa?

“Emigré de Chile a los Estados Unidos cuando tenía esa edad, lleno de perspectivas porque estaba convencido de que estaba en la tierra de las oportunidades. Siempre tuve a la música conmigo porque soy de una familia musical, y de ahí traía el gran interés por este arte. Si bien en aquel momento no estaba completamente seguro de lo que quería ser, sabía que deseaba estar en alguna parte dentro de la música. Cuando llegué a los Estados Unidos, buscaba una mejor vida para mí, para mi madre y mi hermano pequeño; y ésta se dio en 1971, un día que entré a un estudio de grabación y comprendí que lo que yo quería era estar en él, sin importar lo que fuera: técnico, creativo, lo que fuera. Ahí se desencadenó esa pasión a nivel creativo”.

¿A qué estudio llegó por primera vez?

“A un estudio que pertenecía a la compañía Metro Goldwin Mayer. Fue algo totalmente accidental pero también afortunado que me sucedió porque mi tío, Lucho Gatica, se encontraba en Los Angeles para visitar a un amigo que era el jefe de operaciones de esos estudios. Fuimos a verlo y cuando nos retiramos del lugar, me contó que ahí se hacían grabaciones discográficas y que si yo tenía algún interés de presenciar alguna, él podía hacerlo posible y, obviamente, dije que sí. Nunca dejé de soñar o visualizarme como un personaje involucrado en algún aspecto dentro de ese mundo de la grabación, como ingeniero de grabación o productor, y esas dos etapas las he alcanzado. Ese periodo me sirvió para darme a conocer en el medio y, eventualmente, me reuní con artistas y productores que tenían un nivel más respetado en la industria. En 1985 gané mi primer Grammy, con mi primera nominación para un trabajo que hice con el grupo Chicago”.

¿Cuál fue el trabajo que le permitió destacar y tener más posibilidades de desarrollo?

“Fue aquella primera oportunidad que se me presentó al momento de estar en un estudio y tener la responsabilidad de hacer una grabación yo solo, como ingeniero. Era una situación muy interesante porque se trataba de hacer un trabajo tipo Sinatra Style, entonces lo que hice fue tirarme al río, como se suele decir, me aventé y nadé muy fuerte. Eso les cayó bien, aceptaron mis esfuerzos y sobre todo, consideraron que mi trabajo había sido bien ejecutado. Luego de esa experiencia se me asignaron otro trabajos y me independicé, para luego comenzar a trabajar con otros productores del calibre de David Foster, con quien tengo una amistad profesional de aproximadamente 28 años”.


“Con él tengo una relación como la de un director de cine con su editor. Estoy encargado de todo lo técnico pero también tengo mis opiniones respecto a lo creativo; toma mucho en cuenta mi punto de vista, y es algo que requiere de mucho instinto, porque esa es la función de un productor. Luego de compartir con él, comencé a producir para artistas como Celine Dion, el mismo David Foster que es pianista; y luego a artistas latinos como La Ley, Myriam Hernández, e hice una producción para Luis Miguel durante las Olimpiadas de Barcelona en 1992, con la canción América. Después trabajé con Barbra Streisand, Michel Bublé, que es lo último que hice como productor; y para un artista latino llamado David Cavazos y para el grupo Motel. Puedo decir que los últimos diez años me he dedicado a la producción”.


¿Cuál considera que es el punto de encuentro entre la ingeniería de grabación y la producción?


“La necesidad de controlar al ser humano, que como músico lo que interesa es conseguir el impacto del sonido en él. El sonido es fundamental en una producción porque si bien puedes tener una canción linda, con una bella melodía, si está mal producida y mal grabada, es un desastre. En cambio, una gran canción con una producción y gran audio, hacen que su éxito sea más poderoso. Hay mucha gente que aprecia el aspecto técnico de una grabación, con un sonido muy especial porque sabe que también le importa al artista que suene bien su voz, al igual que al arreglista de cuerdas, y eso está relacionado con la producción. Es como ver una película que se ha filmado en un lugar increíble del mundo, pero cuyo discurso visual y todo lo relacionado con lo técnico se ha hecho mal. En la música es lo mismo. Si enseñas algo bien grabado en una producción, motivas el sentimiento. Para mí el sonido es fundamental para controlar la atención del público, por eso en los conciertos se busca lo mismo, crear la sensación de que te envuelve, porque es parte de esa experiencia sonora”.
Usted ha tenido la oportunidad de estar con artistas y grupos de géneros diferentes. ¿Qué le ha permitido trabajar con esta diversidad de sonidos?

Ante todo existe pasión por este arte, no me duermo en mis laureles y tengo claro que debo estar al día, saber dónde está la gente que tiene éxito. También creo estar consciente de que he tenido la fortuna de trabajar y convivir con los más grandes artistas y voces del planeta. Géneros tan diferentes como Stevie Wonder o Lionel Richie, gente y grupos que son lo máximo, como Alejandro Sanz que es un genio en su género, un hombre con requisitos musicales espectaculares. He grabado y convivido con ellos, no en una canción sino proyectos enteros, como en el álbum Thriller o Bad de Michael Jackson; o en los 12 discos de Celine Dion. Eso te permite convivir y presenciar la esencia del artista. Por eso cuido mucho mi carrera y cada vez que me siento frente a una consola a mezclar o a producir un disco, la pasión está al 150 por ciento. Eso es Humberto Gatica y es lo que hago con artistas de cualquier región del planeta”.
   
En este recorrido musical, ¿cómo enfrentó el cambio análogo al digital?

“Todo ese traspaso de lo análogo del oído al cerebro que tenían una armonía perfecta, hoy se ha tenido que adaptar a lo digital y, más que eso, lo que sucede es que sentimos la música, la escuchamos y percibimos en la cabeza, y después la conectamos con la emoción que es el corazón. Yo siempre he dicho que la música está conectada entre cabeza y cerebro. Por ejemplo, actualmente mi proyecto más especial es con Lucho Gatica, la gran leyenda del bolero.

Estamos haciendo un álbum de duetos donde estamos protegiendo su voz como si fuera el mejor vino, con un trato muy especial que se alimenta del ánimo, las ganas y su gran sensibilidad como cantante. He asumido esta producción con mucho orgullo, como un reto grande, porque es una cosa crítica y especial. Queremos un disco serio, con matices extraordinarios, eso lo podemos conseguir explotando el talento que nos permite desarrollar hoy la tecnología“.

   
Háblenos de su experiencia en las grabaciones en vivo, como la de Josh Groban…

Con él he producido tres DVDs. El último fue el que grabamos en Utah, en una arena de básquetbol para 22 mil personas. También hicimos un DVD para Andrea Bocelli desde la parte alta de una montaña en la Toscana; y también le produje uno a Michael Bublé. Me interesa mucho lo visual en fusión con el audio, y creo que a la gente también. Las disqueras deberían ofrecer algo más visual, como dar gratis todos los videos del artista en el disco, incluir escenas de la grabación, comentarios de los cantantes, dedicatorias, en fin, ofrecer algo más que un disco con 12 canciones”.


¿Cómo ha sido su trabajo con el formato 5.1?

“Todos los DVDs que he hecho han sido en este formato. Actualmente, la mayoría de la gente tiene un reproductor de este formato en su casa y, dentro de poco tiempo, será la única manera en que se podrá tratar un DVD o un CD. Para mí no fue complicado hacer surround, le da otra dimensión al sonido y disfrutas más de la música. El futuro será el 5.1, y hoy muchos programas de televisión están en este formato”.


También se ha involucrado en el cine…

“Es otro mundo, muy especial, en el que he podido hacer cinco u ocho películas con grandes compositores. Este ambiente tiene una filosofía y mentalidad distinta, no es algo que haga mucho, pero si mañana me piden hacer una película con John Williams (director musical de películas como Tiburón, La Guerra de las Galaxias, E. T: El extraterrestre, Superman, Indiana Jones, Parque Jurásico, La lista de Schindler, Memorias de una geisha, Harry Potter, entre otras-), la haría feliz por su genialidad como músico”.
 En su opinión, ¿hacia dónde va la industria con el surgimiento de los home studios?

“Por principio, no culpo a quienes lo hacen porque hoy los presupuestos han bajado considerablemente y los discos no se venden como antes. La piratería es un fenomeno que ha perjudicado a la industria de forma horrible, entonces una forma de solucionarlo es con los estudios en casa, y no los puedo juzgar porque quién dice que no será un éxito lo que haga. Sin embargo, lo más triste de todo es que se ha perdido el valor de un gran ingeniero o músico“.


¿Cuál podría ser una solución o respuesta a esta dinámica?

Se tiene que hacer algo distinto con los discos. Las compañías están muy interesadas en que se mueva el disco, pero están muy caros y hay que tener en cuenta que estamos en una crisis económica mundial y que difícilmente un muchacho de 18 años, sin dinero, se va a gastar 15 dólares en un disco. Deberíamos bajar su precio, firmar artistas que ya sean grandes, con buenos temas, no hacer eso de poner una buena canción con diez malas que es terrible y de lo cual el público se da cuenta. Ese podría ser un camino”.
 
   

One Response

  1. Jeannette Angulo Rueda

    Que buen artículo, sobre hacer cosas de calidad y que dejen una huella!