“Este disco nace de la reflexión constante que tengo sobre cómo hemos cantado la canción tradicional. Me parece que hemos perdido esa capacidad de pensar en ella, como si diéramos por sentado que eso que conocemos, la música que evoca la imagen de una postal con cintas de colores y sombreros de charros volando es lo auténtico, cuando en realidad no corresponde a lo que es nuestro país”, relata Eugenia, quien también fungió como productora del disco.

En ese sentido, la cantante expone que tras concluir el álbum Pasional, la necesidad de interpretar canciones rancheras tuvo un detonante definitorio en la relectura que hizo de los libros de Juan Rulfo: “Ahí vi un México que no resulta ajeno a la situación actual, con hechos históricos no consumados y un gran número de mexicanos que viven en la pobreza, en condiciones de profunda desigualdad social, y nos apropiamos de la creencia de sentir que no tenemos nada. Por eso también existe una imposibilidad para amar. La imagen de esta realidad es cruda, pero en el trabajo de Rulfo se describe con una dimensión poética y artística increíble. Comprendí que mi deseo era interpretar la música tradicional con ese mismo criterio: dotar a la voz y el sonido de estas canciones de ese espíritu poderoso, que a mí me sigue maravillando”.

 

Tras definir estos términos como el concepto del disco, se hizo la selección de los temas, para lo cual se convocó a gente de reconocida trayectoria dentro de la música popular de nuestro país: “La selección de las canciones fue exhaustiva porque, insisto, no quería caer en los sitios comunes. Por eso incluí canciones de autores como José A. Espinoza Ferrusquilla, Tomás Méndez, Alfonso Esparza Oteo y Cuco Sánchez, entre otros, que quizá no tuvieron una obra tan extensa y pródiga como la de José Alfredo Jiménez, pero que marcaron su huella en la música de México e hicieron algo atemporal. Las canciones que escogí tienen todas una ligazón poética y filosófica, todas tienen una razón de ser”, explica Eugenia.

“Para este trabajo hice una revisión de los músicos y arreglistas que han sido fieles a la música mexicana. Uno de ellos es el maestro Chucho Ferrer, decano y maestro de los arreglistas. Es mi amigo y tengo toda la confianza para compartir ideas con él y sugerirle cosas. Por otro lado, en los arreglos también estuvo Ernesto Anaya, quien se sumó al proyecto desde que se lo platiqué. Es un multi instrumentista que está especializado en el género de la música popular mexicana y además está abierto a escuchar otras corrientes musicales, lo cual favorece el diálogo en el trabajo. Finalmente, en los arreglos también estuvo Cristóbal López, quien actualmente es el director musical del grupo y quien colaboró en algunos temas. Sabe perfectamente lo que siento, lo que me ha hecho falta y lo difícil que a veces me resulta transmitir esto a mis compañeros músicos para que respeten la fuerza de nuestra cultura y el espíritu de esta música. Hemos conjuntado un grupo de músicos con muchas cualidades que son capaces de escuchar a alguien que ha vivido la música de otra manera y tiene esta necesidad de decir las cosas de otra forma”, continúa Eugenia.

Ensamble fino, los arreglos en detalle

Puño de Tierra contiene 14 temas y dos bonus track con una instrumentación básica basada en guitarrón, vihuela, guitarra acústica, contrabajo, trompetas, violín, acordeón, piano y voces a capella. Eugenia comenta que el disco “está situado geográficamente del centro del país hacia el norte. Básicamente tratamos de interpretar géneros del bajío como el son jaliscience y el huapango, para luego llegar a la parte regia y escuchar música norteña. Por eso hay canción ranchera y de banda sinaloense que están grabadas de manera absolutamente íntima, según el concepto que pensé”.

Respecto al proceso de grabación en Más Ruido, Eugenia comenta: “Los avances tecnológicos de grabación digital ahorran tiempo y desgaste, sin embargo, recuerdo con mucha nostalgia la cinta análoga. No sé cuál sea la opinión de los ingenieros, pero creo que ese tipo de sonido aún no se ha superado. He tenido la fortuna de grabar en estudios como Abbey Road en Londres y Estudio 19 en México, y se siente una vida especial en esos lugares. Ahí no se han cambiado muchas herramientas porque siguen siendo insuperables”.

También en la parte de arreglos, y con el oído y habilidad que tiene para la música popular Ernesto Anaya (Los Folkloristas, Ensamble Tierra Mestiza y Zacamandú), sumado al conocimiento que tiene de la artista hace ya 25 años, le permitió convertirse en coproductor de este material discográfico con el fin de dar buen destino al cuerpo acústico del disco. Así lo relata: “Desde que Eugenia me platicó qué quería de este disco, sentí que era el indicado para apoyarla en distintos aspectos, como la selección de músicos e invitar al maestro Chucho Ferrer, quien hizo la mayoría de los arreglos en el disco.”

 

“Por otro lado también tuve suerte porque conozco a la perfección el trabajo de Manuel Mora, y trabajo muy bien con él como ingeniero. La mancuerna con Chucho Ferrer fue muy buena porque básicamente cada quien tuvo libertad de trabajar por su parte y tuvimos la apertura necesaria para hacer comentarios. Diríamos que en la parte de preproducción trabajamos muchas cosas que Eugenia revisaba para que me diera su visto bueno. Por ejemplo, la canción Los magueyes terminó siendo un arreglo especial entre lo popular y lo clásico. La habíamos comenzado como banda, pero ella me pidió hacerla con un quinteto y una trompeta; hice el arreglo y quedó muy especial, entre popular y mexicano con un toque de clásico. Después de eso, le hice un arreglo para guitarra y violonchelo y luego para banda. Terminamos haciendo un arreglo que ahora nos divierte mucho”.

Más Ruido Audio producciones, el gusto de grabar en el estudio de los amigos

Puño de Tierra fue grabado y mezclado en el estudio Más Ruido Audio producciones, propiedad del ingeniero Manuel Mora, quien ha trabajado con Lila Downs, Ensamble Tierra Mestiza, Adriana Landeros, Carlos Díaz Caíto, Enrique Quezadas y Eulalio López Piporro, entre otros. Manuel ha grabado un total de 80 discos, sobre todo en el género de la música popular, y así describe la dinámica adoptada para la fase de grabación y mezcla del más reciente disco de Eugenia León:

“Aunque conozco de hace muchos años a Eugenia, es la primera vez que grabó conmigo y me dio gusto que fuera con esta producción. Fue interesante por la rotación de ritmos de la música popular que hicimos, ya que tuvimos desde música norteña hasta banda y huapango. El reto era mantener los colores de cada género y empatarlos con su interpretación”.

“Otra cosa que debimos unificar fue la de trabajar con dos técnicas de arreglos diferentes, incluso por un tema tecnológico. Por un lado, teníamos el método de trabajo del maestro Jesús Ferrer, quien viene de la escuela de grabar a todos los miembros del grupo en el estudio y sobre eso hacer ajustes, lo cual ya no es factible por cuestiones de espacio, pero se sorprendió de ver con qué facilidad se pueden resolver las cosas ahora. Por otro lado, tuvimos la técnica de Ernesto Anaya, quien ya está empapado de lo digital, y procura respetar los sonidos de la música tradicional. También tuvimos que empatar las grabaciones hechas en Monterrey, con la banda del maestro Eliseo Robles”.

La experiencia de casi 20 años con la música popular le ha dejado a Manuel Mora un cúmulo de aprendizaje que a la postre se convierten en el detalle imprescindible que se debe ponderar para capturar el sonido auténtico del género, lo cual se puede apreciar en aspectos como la técnica de microfonía, que explica: “Parto del hecho de que lo más importante es hacer que el instrumento suene como es, y que no se modifique su acústica en aras de una depuración innecesaria. Busco el color más apropiado y para ello, primero me fijo en cómo suena el instrumento frente a mí, para encontrar ese sonido. Los sets de micrófonos que me han funcionado mejor son los de AKG y Shure”.

El equipo con el que se trabaja en Más Ruido Audio producciones es el siguiente: “Tenemos una consola DM 3200 de Tascam que uso como entrada y superficie de control. Todo lo grabo y lo mezclo en Logic de Apple porque tiene funciones para músicos que ocupo bastante. También uso el Digital Performer de MOTU, pero es ocasional porque prefiero trabajar con lo que conozco y me siento cómodo”, concluye Manuel, quien también trabajó en la mezcla de este Puño de Tierra, el nuevo proyecto de Eugenia León, que nos entrega como siempre sonidos honestos y sensibles.

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