Tras casi dos años de esfuerzo, Los Pericos terminaron su más reciente disco, en el cual visitaron de nueva cuenta algunas de sus composiciones más significativas, pero acompañados de sus amigos, célebres todos ellos. El resultado lleva por nombre Pericos & friends; una docena de temas donde lo mismo pasan lista títulos como Waitin´ y Runaway, que los nombres de los músicos que integran a The Skatalites o The Wailers. De esta manera es como el grupo argentino celebra 25 años haciendo reggae; con un álbum donde metieron mano más de cincuenta músicos de países como Jamaica, Reino Unido, España, México, Brasil, Chile y Uruguay.

Para Los Pericos, se trata de toda una celebración, y sobre eso abunda Daniel Blanco, tecladista e ingeniero de grabación y mezcla del combo sureño; “se trata de un álbum que hicimos de manera muy relajada. Al grabarlo en nuestro propio estudio y tomar en mi caso el puesto de ingeniero, no hubo la necesidad de hacer un trámite casi burocrático para conseguir que las cosas funcionaran. Recibir los tracks que nos enviaban nuestros invitados para mezclar encima de ellos, fue un asunto muy gratificante”.

Se trata de un proyecto ambicioso: juntar en un solo disco a Gregory Isaacs, Ali Campbell, Toots Hibbert y otros más no es algo tan simple
“Fue lindo hacer esto. Primeramente sentí una satisfacción especial por la confianza que el resto del grupo depositó en mí, al permitirme ser el ingeniero. En nuestro disco previo ya había laborado en la grabación; además, aún antes había trabajado en ello, pero este disco lo grabé y también lo mezclé todo. Llegar a esto no fue sencillo, ha ocurrido después de décadas de relación. Actualmente puedo decirte que nos conocemos tanto que ya sé cómo le gusta a cada quien que suene su instrumento. Viéndolo de ese modo, en realidad, fueron los mismos músicos quienes se mezclaron, porque hice los movimientos apropiados para que todo quedase al gusto de cada cual”.

¿Dónde aprendiste a hacer tu trabajo tras las perillas?
“Fui aprendiendo sobre el camino que he andando. Los Pericos antes ya habíamos tenido la oportunidad de trabajar con ingenieros extranjeros del más alto nivel y de ellos aprendí algo. Incluso me hice amigo de algunos, quienes tuvieron la buena onda de mostrarme algunos de sus secretos –muchos no lo hacen, ¿eh? Se lo guardan todo-. Previamente, en Argentina hice cosas con Los Cafres, además de grabaciones y mezclas para televisión, específicamente para conciertos de Rod Stewart y los Rolling Stones. Conforme aprendía más, encontré que se acercaba el momento de aplicar esos conocimientos a mi grupo y al fin ha sucedido”.

  Algunas colaboraciones en el disco sucedieron de manera virtual, encontrándote con los músicos vía correo electrónico, ¿cómo te sentiste así, trabajando a distancia?
“Para este disco, lo que hicimos primeramente fue grabar cada canción completa nosotros, Los Pericos, por nuestra cuenta. Digamos que conseguimos que el tema ya funcionara sin el artista invitado. Entonces, a los invitados les mandé por correo electrónico un estéreo de guitarra, batería, teclados y vientos, es decir; una versión con muchos tracks para que pusieran su talento encima. Ellos grababan en su estudio, a distancia, y el resultado lo subían al servidor; después yo sólo bajaba el material que ellos habían agregado. Ahí empezaba el armado del rompecabezas, porque muchos cantaban los temas completos y había que decidir con qué partes quedarse. Eso fue lo más complicado a la hora de la mezcla; cambiarle el sentido a cada canción. Por ejemplo, cuando Toots envió su track de voz escuchamos que todo él era espectacular, decidir hacer recortes fue muy complicado para que así quedara un dueto, con Juanchi en la otra voz”.
¿Cómo fue el trato con Skatalites?
Con Skatalites nos trajimos a México el equipo básico de Buenos Aires, incluidos los micrófonos. Estábamos instalados en un hotel en Santa Fe, en el Distrito Federal y nos metimos a un salón de ahí mismo, lo suficientemente amplio y grabamos sin problemas; haciendo a un lado la batería, que siempre es lo más complicado para grabar, sólo requerimos de un buen micrófono y un buen preamplificador para hacer un registro sonoro bueno. Si cuentas con eso, tranquilamente puedes hacer un buen disco en la sala de tu casa. Antiguamente las orquestas de tango grababan en vivo todos juntos y necesitaban un lugar muy especial para los violines y tal, pero ahora ya no es necesaria tanta complicación”.

Hablando de falta de complicación, hace poco me subí al autobús y un chico con su guitarra estaba tocando canciones por unas monedas. Interpretó una de Los Pericos, pero no me gustó cómo lo hizo, a pesar de que ejecutó y cantó bien. Así que quisiera saber, ¿qué se requiere para tocar reggae efectivamente?
“Es importantísimo contar con el sentimiento adecuado. Gozar lo que tocas. Pero hablando del caso que comentas, no sé, toma en cuenta que una banda no puede subirse a tocar a un autobús. Lo más complicado de dominar en el reggae son los silencios, los espacios en blanco. Si analizas el género, descubrirás que la base rítmica cuenta con su propia dinámica, un tanto chueca si lo ves de determinada manera, y eso se debe a que el reggae necesita aire; entre más le otorgues, mejor sonará. Hace no demasiado produje a una banda de este género en Argentina, pero todos los músicos tocaban sin parar, todo el tiempo; descubrí después que conforme iba eliminando elementos la cosa se ponía mejor. Menos es más, ¿sabes?”.

 
 

Para terminar, ¿cuál fue la anécdota más significativa que recogiste al trabajar con tus ídolos en Pericos & friends?
“Cuando vino a nuestro estudio el guitarrista de Wailers, se acercó al amplificador, enchufó su guitarra, un pedal wah y movió un par de perillas. Entonces hizo el clásico chac, chac del reggae. ¡Y era ese sonido de guitarra tan característico que uno escucha en los discos de Bob Marley! Fue maravilloso escucharlo porque parece simple sacarlo, pero como él no lo hace nadie porque, bueno, básicamente él inventó ese sonido. Cuando lo vimos hacer ese ritmo tan simple, todos nos miramos como diciendo: `ah, aquí está este tipo´. Fue alegría pura. Y en realidad así fue hacer el disco entero; pura felicidad. Cuando nos llegaron los tracks de Ali Campbell, al abrirlos experimentamos una sensación fabulosa, porque ahí estaba él, cantando una canción nuestra e incluso metiéndole más cosas -teclados, coros y batería- cuando sólo requeríamos de su voz. Igual pasó con Toots; imagínate, para nosotros es el James Brown del reggae y además de su voz metió un track de guitarra y otro de percusiones. Eso ejemplifica el nivel de compenetración que nuestros invitados tuvieron con el proyecto”.

   

Espera, Daniel. Ya lo tengo, lo que le faltó a aquel intérprete del autobús; justo lo que le sobra al guitarrista de los Wailers y al resto de invitados al nuevo disco de Los Pericos: décadas de experiencia.
(Risas) ¡Cierto, seguramente fue eso!