Por Ferrer León*
Estamos atravesando una era de innovación en el audio profesional y todo se vuelve cada vez más enfocado a la inmersión sonora. El sonido está girando alrededor de Dolby Atmos, audio espacial, Eclipsa Audio, audífonos con headtracking y sistemas estéreo de muy alta fidelidad. Buscamos conseguir producciones con sonido súper amplio y profundo, y que genere una experiencia sonora que nos haga sentir completamente inmersos.
Enfrentando la realidad de nuestras mezclas
Sin embargo, detrás de una mezcla 3D impecable, que suena perfectamente en los audífonos, hay una realidad que nos persigue desde los inicios de la producción y que hoy se adapta a las nuevas tecnologías: la clave de un buen resultado sonoro actual sigue siendo la compatibilidad monoaural.
Actualmente, hablar tanto de los sistemas multicanal ha hecho que se desprecie un poco la importancia de usar el monitoreo en mono, ya que suena como si fuera una tecnología vieja, pero en realidad es la que nos confronta con la realidad de nuestras mezclas.
No se trata de mezclar en mono todo el tiempo, sino de alternar constantemente entre estéreo y mono. Los ingenieros experimentados hacen esto cada cierto tiempo, asegurándose de que cada decisión de ecualización, compresión o paneo se sostenga en ambos formatos.

Una de las razones más importantes por las cuales hay que considerar la revisión de nuestras mezclas en mono es la fase. En una producción estéreo se crea una ilusión de amplitud y localización gracias a algunas diferencias de tiempo y polaridad entre los canales, por lo que, si sumamos ambos en un único canal monoaural, cualquier elemento que esté fuera de fase entre los canales comenzará a cancelarse.
¿Como se traduce esto en nuestro campo de acción? Normalmente percibimos al bajo con menos presencia y esto es debido a que las bajas frecuencias, que a veces se amplían con plug ins para darles más peso, pueden volverse delgadas, perder cuerpo, o en casos más extremos, desaparecer casi por completo en mono debido a la cancelación de fase.
La profundidad de la voz suele afectarse en ocasiones si el tratamiento de la reverberación o delay tiene una fase invertida en alguno de los canales; por lo tanto, al pasar a mono, la voz, que suele ser la parte más protagonista de la canción, puede esconderse en la mezcla. Técnicas estéreo creadas (como el mid/side) suelen ser usadas para generar una sensación estéreo más impresionante, pero son muy propensas a problemas de fase destructiva cuando se suman. Así, escuchar la mezcla en mono es una prueba de fuego: si los elementos protagonistas, la base rítmica o cualquier elemento fundamental sobrevive a la suma, la mezcla tiene una base sólida, pero si no, es una señal clara de que hay problemas de fase que deben corregirse desde la fuente.

Mientras tú te sientas en tu estudio con monitores transparentes y un calibrado campo estéreo, la mayoría de los consumidores de música lo harán en entornos monoaurales o casi monoaurales, como teléfonos celulares, tabletas, bocinas inteligentes, sonido ambiental, podcasts y demás. Ignorar la compatibilidad mono es una decisión comercial peligrosa. Es arriesgarse a que tu trabajo suene excelente en el estudio, pero que pierda toda su potencia y claridad en muchos dispositivos que generan streams y regalías. Afortunadamente, existen técnicas deliberadas para asegurar la compatibilidad mono sin sacrificar la amplitud estéreo:
Mantener el bajo siempre en el centro
Una práctica estándar es mantener todas las frecuencias por debajo de 100-200 Hz centradas (mono). Esto se puede lograr con herramientas M/S (Mid/Side).
El uso cuidadoso del delay y el reverb
En los efectos basados en tiempo, es elemental usar delays y reverberaciones con tiempos de pre-delay y decay que no generen filtro de peine severo al sumarse. Muchos plug ins de reverberación de calidad tienen un control de Mono Compatibility para disminuir este posible problema.

La verificación frecuente es importante. No se trata de mezclar en mono todo el tiempo, sino de alternar constantemente entre estéreo y mono. Los ingenieros experimentados hacen esto cada cierto tiempo, asegurándose de que cada decisión de ecualización, compresión o paneo se sostenga en ambos formatos. También puedes utilizar algún plugin en tu master bus que te permita cambiar de estéreo a mono al instante con un solo clic. La idea de probar tu mezcla en mono detecta fallas técnicas y también revela fallos jerárquicos en la mezcla.
Cuando eliminamos la distracción de la imagen estéreo, tu oído no tiene opción y se ve obligado a enfocarse en el balance de frecuencias y en la dinámica. Si la tarola está muy baja o tu guitarra principal está demasiado alta en mono, lo estará también en estéreo, pero el amplio campo sonoro te estaba distrayendo del problema real.
En la era del audio inmersivo, donde la complejidad de la mezcla aumenta exponencialmente, regresar al formato más simple (mono) se convierte en un acto de disciplina profesional y una herramienta esencial de control de calidad.

Tengamos algo claro: el futuro del audio es, sin duda, espacial, pero el fundamento del buen sonido siempre será la claridad y la potencia en su forma más pura y simple. La compatibilidad mono es el hilo conductor que garantiza que tu obra maestra viaje con integridad, desde tu estudio de alta gama, hasta el altavoz de un teléfono, llegando intacta a la audiencia que realmente importa.
*Es productor musical, ingeniero en audio y músico y cuenta con 25 años de trayectoria en diversas áreas de la producción, participando en diferentes proyectos dentro y fuera de México, que abarcan música regional, pop, jazz, rock y orquestas sinfónicas, así como música para empresas y soundtracks. También está a cargo de la producción de audio en la Dirección de Innovación de la Secretaría de Educación Pública. Es miembro votante de los Latin Grammy y cuenta con su propio estudio de grabación, AntenaStudio, en Guadalajara, Jalisco. Pueden encontrarlo en: ferrer@antenastudio.com y www.antenastudio.com



