Es su momento. La banda de rock experimental y de vanguardia en 1974 por Carlos Robledo (teclados) y Walter Schmidt (bajo, teclados), y que en años recientes incorporó a Alex Eisenring (guitarra, computadoras) y Carlos Vivanco (guitarra y otros instrumentos), se encuentra revitalizada y con una nueva producción bajo el brazo: Insecto Mecánico, un álbum doble que condensa el aprendizaje que estos talentosos compositores, músicos y artistas han adquirido en cuatro décadas.

La conversación sobre esta obra editada por Discos Abronia e Intolerancia no es fácil de resumir: las anécdotas fluyen, la narración es generosa y los conceptos se tejen con paciencia y precisión, virtudes que Alex (producción, grabación y masterización) y Carlos (asistente de producción), han desarrollado desde que formaban parte de la banda El Queso Sagrado, a mediados de los años setenta.

“Consideramos que Insecto Mecánico es lo mejor que ha hecho Decibel: es el disco mejor grabado, el más completo. Incluso, el respetado crítico Archie Patterson nos dedicó un artículo en su más reciente libro, y al hablar sobre esta producción escribió: ‘es tal vez el ejemplo mejor realizado de música experimental actual que haya escuchado en los últimos años’”, comentan con humildad, pero sin ocultar su alegría.

Independencia creativa

Álex Eisenring explica que su metodología como productor del Insecto Mecánico se relaciona con dos momentos de su vida. Luego del Festival de Rock y Ruedas en Avándaro (1971), las bandas mexicanas fueron prácticamente vetadas de los medios y los sellos discográficos, y esto les obligó a que, años más tarde, editaran sus materiales fonográficos por cuenta propia. “A principios de los años ochenta, con Syntoma, donde también colaboró Carlos, empezamos a producirnos a nosotros mismos para romper ese cerco; ahí, en ese primer momento, adquirí ‘la maña’ de tener independencia de producción, sin imposiciones”.

Apoyado en su naturaleza autodidacta, Alejandro se dedicó a explorar las posibilidades que le ofrecían las computadoras en áreas como el diseño gráfico, la animación 3D y la edición de audio y video. De hecho, comenta, “trabajé con Próspero Sandoval, quien a principios de los años noventa organizó unos cursos para los ingenieros de Televisa con tres especialistas: uno en microfonía, el mismo don Próspero en acústica y yo en grabación digital; en ese entonces casi nadie tenía las herramientas con que contaba”.

Y fue gracias a su inquietud que llegó su segundo momento coyuntural. Entre 1991 y 1992 grabó el disco de la banda en la que participaba entonces: La geometría de la oportunidad, de Subsuelo, con la particularidad de que todo el audio se registró directamente en un disco duro. “Tal vez fue el primer disco en México grabado de manera totalmente digital en una computadora, pero lo más importante para mí es que descubrí mi independencia creativa absoluta: ya no he necesitado pagar estudios de grabación, y menos con los avances que desde entonces se han dado en las computadoras”.

decibel001A fuego lento

A pesar de ser el integrante con menos tiempo en la banda, Carlos Vivanco vivió muy de cerca la creación del Insecto Mecánico. “El proceso ha sido muy largo; de hecho, las primeras composiciones son de hace cuatro años. Hubo varios proyectos que se cruzaron en el camino, por ejemplo, la Cineteca Nacional comisionó a Decibel para musicalizar algunas películas de George Méliès, y de ahí se editó un disco”.

A raíz del éxito, el grupo fue nuevamente encomendado para escribir la música que acompañaría a filmes de Marcel Duchamp y Man Ray, mientras que Alex, junto a Walter Schmidt realizó algunas composiciones por encargo de la Universidad del Claustro de Sor Juana. Esto dio pie a un material más abstracto y ambiental compuesto por el trío, el cual fue presentado en el Museo Carrillo Gil y grabado en vivo por Carlos Vivanco. “Gracias a eso se editó Decibel en Vivo, aunque de nuevo se pospuso la aparición del Insecto Mecánico”, recuerda Carlos.

Fue hasta la segunda mitad de 2014 que se dieron las condiciones para concretar la obra de alquimia sonora: hubo tiempo y energía para componer, grabar y seleccionar el material, mismo que Discos Intolerancia decidió financiar como CD doble.

Con la misma calidez del café que degustan, los también artífices de Bardo Thodol comentan que este disco tuvo la participación de los saxofonistas Javier Baviera (hasta hace poco integrante de Decibel), Elliot Levin y Ramsés Luna, así como de Juan Carlos Ruiz (fagot), Víctor Robledo (violín) y Carlos Alvarado (percusiones). Por cierto, Álex y Carlos recordaron que en la selección final se incluyeron dos temas escritos  en 2013 para la que sería la última presentación de Como México No Hay Dos, agrupación encabezada por el fallecido Capitán Pijama.

     Proceso único

A decir de Álex Eisenring, el uso de las computadoras ha potencializado el proceso de composición de Decibel y lo ha unificado con las fases de grabación y presentación en vivo, reduciendo la distancia que tradicionalmente hay entre ellas. “De algún modo es con lo que soñamos desde los ochenta y ahora vivimos la fantasía que imaginamos”.

Por ejemplo, dice, “compongo directamente en Reason; ahí estructuro mis piezas y después con Cubase empiezo a grabar físicamente los bajos, las guitarras y demás. En el mismo Reason grabo los teclados de Charly Robledo, y luego lo podemos editar”.

Otro camino que puede tomar la banda “es cuando improvisamos; en ese caso, si todos tocamos teclados es probable que la sesión se grabe en su totalidad con Reason, o Kontakt a lo mejor utilizo Cubase (o ambos programas, ligados y sincronizados), e incluso algunas partes las puedo grabar con Guitar Rig, aunque este recurso lo utilizo más bien para tocar la guitara en vivo o para grabar algunos instrumentos. Los saxofones del disco que interpretó Javier Baviera se grabaron en 2011, precisamente con Guitar Rig”.

En el caso concreto del Insecto Mecánico, Alejandro Eisenring explica que una vez que realizaron todas las grabaciones se dedicó a recortar, editar, producir, incluir efectos y postproducir. “El paso final lo realicé en WaveLab; con ese software solemos hacer la masterización, el último ‘apretón de tuercas’, y eso sería en pocas palabras el proceso de composición con Decibel”.

03Los instrumentos físicos que usaron en esta producción fueron “un sintetizador Yamaha que utilizó Carlos Robledo (los demás ‘sintes’ fueron con la computadora, con Reason o Kontakt, operados a través de controladores), además del bajo Ibanez de Walter Schmidt”. Las guitarras favoritas de Alex Eisenring y Carlos Vivanco fueron dos Gibson SG para esta grabación, aunque Alex también recurrió a una Les Paul Epiphone.

La grabación de los alientos y los violines se hizo con micrófonos Blue, conectados a la interfaz de la computadora y grabados con Cubase. Todo se registró “a 96 KHz y 32 bits y así lo mantuvimos hasta llegar al paso final con WaveLab; ahí lo pasamos a 44 Khz para el disco, luego de dar los detalles finales”, explican los músicos.

Alex Eisenring reflexiona sobre esta forma de trabajar: “nuestro proceso creativo está muy ligado a la grabación. En mi caso, al componer en Reason, todo queda listo en ese mismo día; mis compañeros meten lo que falta, ¡y ya está! Lo puedes pasar a máster y maquilarlo. Por desgracia, esto se presta a descalificaciones o a pensar que cualquiera puede hacerlo”.

Sin embargo, tanto Alex como Carlos piensan que se requieren experiencia y conocimiento. “Para hacer música hay que tener buen oído, y a nosotros nos ayuda que además tenemos cuarenta años como compositores, ingenieros y productores; hemos usado grabadoras de dos pulgadas, de 24 canales, con mezcladoras, de modo que cuando abrimos el Reason o el WaveLab, y cargamos los plugins, nos sentimos como en casa”.

Para ir más lejos, dice Carlos Vivanco, “incluso cuando tocamos en vivo sólo le damos dos cables al encargado de la consola: izquierdo y derecho, nada más. Álex es nuestro ingeniero en vivo, se encarga de la mezcla, y no importa si el operador conoce o no lo que hacemos; sólo queremos que nos ponga a cero decibeles y va a sonar ‘de pelos’. Y en los monitores escuchamos lo mismo; todo suena mucho más controlado”.

Así, concluye Álex Eisenring, “el proceso de composición, grabación y concierto son muy cercanos y eso hace que el sonido de Decibel sea poderoso y bastante nítido en vivo. No tenemos amplificadores y eso nos ayuda a sonar con una limpieza de estudio. Nuestras piezas están estructuradas de tal manera que en vivo siempre tendrán improvisaciones, y eso hace que cada concierto suene diferente, por la libertad que tenemos de tocar lo que queremos. Esto tiene que ver, en un plano filosófico, con la búsqueda de la felicidad. Somos felices mientras tocamos y componemos, y qué mayor felicidad en vivo que tocar lo que se nos dé la gana”.