Camila es un grupo de músicos triunfadores mexicanos que ha roto todas las fronteras. De la mano de Mario Domm (piano, teclados y voz), Samuel Parra Samo, como le dicen afectuosamente (voz), y Pablo Hurtado (guitarra), la agrupación de jóvenes ha conseguido en su corta, pero espectacular carrera, un éxito tremendo. Dos lenguas de los Premios MTV 2007 Latinoamérica, (Mejor Artista Nuevo Norte, y Artista Revelación), dos premios Billboard Latino 2008 (Álbum pop del año, dúo o grupo y tema pop airplay del año, dúo o grupo), son sólo algunos de los primeros premios a los que estos talentosos artistas han sido acreedores.

Su álbum Todo cambió fue un éxito a nivel mundial. Y su segundo disco, que lleva el nombre de Dejarte de amar, seguramente no se quedará atrás. Su primer sencillo, Mientes, Tiene un destacado lugar en la radio. En entrevista, los miembros de Camila comentan cómo fue el proceso de producción de este reciente disco y los caminos musicales y tecnológicos que siguieron.

 
 

“Somos una banda muy afortunada, tener un solo disco y con ese solamente tener cinco sencillos y más de trescientos conciertos fue inimaginable para nosotros, además de que el paso fue muy rápido y sólido”, comenta Mario. En algún momento pensó que mientras estaba en la gira pasarían tal vez uno o dos años antes de sacar el segundo disco; sin embargo, fue tal el éxito de la gira que se convirtieron en casi cuatro años entre la primera y segunda producción.

Mario continúa: “El segundo disco debía ser mucho más fuerte; fue un trabajo de estar en cada espacio muerto buscando nuevos sonidos y letras de una manera cuidadosa para que quedara perfecto. Cuando terminamos la gira anterior, miramos todo lo que habíamos estado haciendo y resultó que teníamos en la mesa casi cuarenta canciones, algo nuevo e importante que decir. El fundamento de Camila cobraba sentido. Después de eso teníamos que comenzar con los ensayos y la producción”.

¿Cómo llevan a cabo sus procesos de composición? Pablo contesta: “Son individuales, sin embargo durante la gira nos conocimos mucho más como personas y como músicos, ya teníamos muy clara la parte creativa de cada quien y eso a la hora de seleccionar las canciones fue un factor muy importante, porque ahí comenzó de nuevo el trabajo en equipo, para limpiar las armonías vocales, rearmonizar cosas y crear los arreglos”.

¿Cómo manejan los tiempos en estudio? Es el turno de Mario: “Con el tiempo rentar uno ya no era viable, por muchas razones como costos, tiempos de edición y demás, así que poco a poco decidimos ir armando nuestro propio estudio. Al principio era un pequeño home studio, pero se fue convirtiendo en algo más formal que ahora se llama Mamita Estudio. El ingeniero de grabación de casi todo fue Gabriel Castañón, alguien muy talentoso; después se grabaron las baterías en Estudio 19 con Benny Faccone, y el tercer proceso de grabación, también bajo la batuta de Benny, fue la orquesta, todo esto en la ciudad de Los Ángeles, California. Después volvimos a México a grabar guitarras, coros, voces y demás, y para el proceso de mezcla regresamos a L.A. El disco no sólo se grabó aquí, sino que la producción también fue propia. Nadie le iba a echar las ganas como nosotros mismos, así que yo fui el productor del disco y Pablo el co-productor”.

Fueron once meses de trabajo entre los ensayos, la selección de las canciones, y luego el trabajo rudo. Se comenzó a trabajar en acústico con guitarra, piano y voces, y después se integró un cuarteto de cuerdas con Rosino Serrano como arreglista.

“Hubo un trabajo armónico muy padre para que todo funcionara”, dicen contentos los miembros de la banda; “al terminar esta fase entonces empezó el trabajo con Rodrigo Ortega, baterista del grupo, y con Emmanuel Garduño, bajista. Ellos se hicieron cargo de los arreglos rítmicos. Así fue como lograron un sonido sumamente integrado, ya que desde el inicio fueron sumamente cuidadosos en el proceso de grabación”.

¿Qué hay del backline utilizado? Pablo cuenta que gracias a un patrocinio de Gibson, tuvo la fortuna de contar con guitarras Les Paul, SJ200 para las cuestiones acústicas y algunas Fender Stratocaster. ”Utilizamos amplificadores Bogner, con micrófonos Royer y Neumann. Con las guitarras eléctricas nos pasó que al final el amplificador sonaba tan bien que realmente pocos efectos fueron utilizados, como delays”.

¿Qué piano utilizaron?  “Por la manera en que manejamos las composiciones, las canciones deben sonar igual en el concierto que en la composición original, así que usamos un DC7 de Yamaha, es un piano con un gran sonido y excelente calidad”, dice Mario.

 

Respecto a los micrófonos, “utilizamos un Neumann M149 para grabar mi voz y la de Samo, pasamos por la consola SSL como preamplificador y también para compresión. Intentamos buscar los micrófonos correctos para sonar lo más natural posible en cuanto a las voces”. Para la voz de Samo, en Dejarte de amar él utiliza un segundo registro, un experimento nuevo y muy gratificante para el oído, que fue tal vez complicado, pero muy interesante para armonizar las voces de Mario y Samo.

¿Existe un dispositivo que Camila utilice para grabar sus ideas cuando no están en el estudio? Mario responde: “Realmente es algo vintage, es el casete que se compra todavía en muchos lugares, sigo prefiriéndolo por encima de las grabadoras de mp3 y demás. El casete puede caerse y descomponerse la grabadora, pero él quedará intacto”.

  Para hablar de herramientas como software para la grabación de instrumentos, la banda comenta que cualquier herramienta es valiosa, ya sea Pro Tools o Garage Band, pero para ellos es importante tener  en claro que al final siempre sustituirán esos sonidos con músicos en vivo. Simplemente es cuestión de llevar los procesos a culminación. “Si hay un sintetizador, hay que conocerlo a fondo. Afortunadamente, paso a paso en el estudio he conocido todos mis equipos para sacarles el máximo provecho. Es cierto que con un presupuesto bajo actualmente se pueden hacer demos y grabaciones de buena calidad, pero hay que conocer el equipo perfectamente bien”, comenta Mario.

Algunas de las referencias musicales en las que se destaca la producción y que Camila nos comparte son: Craig David para Mario Domm, pues tiene un sonido, mezcla y producción muy buena. Por su parte, a Samo le entusiasma Jason Mraz, ya que sus canciones tienen un equilibrio y frescura. Y Pablo es fan de John Mayer, que hace discos con baterías muy orgánicas y un sonido en general muy natural, sin demasiado  procesamiento.

Con el talento y calidad sonora que Camila nos regala en cada canción, seguramente su segundo álbum será mucho más exitoso que el primero, así como los conciertos de la gira, que sus seguidores esperan impacientemente.

Redacción: Nazzar Jalili Zúñiga