Fundador hace 36 años del grupo fundamental en el rock mexicano Botellita de Jerez, bajista, escritor, fotógrafo, guionista y cineasta, Armando Vega-Gil fue una de las figuras más importantes de este género musical en nuestro país desde los primeros años de la década de los ochenta, cuando esta forma de expresión no contaba con espacios y cuando la industria de la música y el espectáculo en México estaba por desarrollarse. La noticia de su deceso fue un duro golpe para la comunidad artística que lo conoció, pero también un motivo para regresar a su obra, que es, al fin y al cabo, lo que todos dejaremos cuando ya no existamos físicamente.

Además de publicar más de treinta libros y de tener proyectos recientes como Armando Vega-Gil y su Ukulele Loco (espectáculo para niños), realizó también cortometrajes y guiones de cine y televisión, y nunca abandonó el proyecto musical con el que se dio a conocer. “La Botella”, como era conocida, integró también los talentos de Sergio Arau y Francisco “Paco” Barrios en sus etapas iniciales, para posteriormente contar con el arte de Santiago Ojeda, Rafael “Sr.” González y Benjamín Alarcón.

Junto con Sergio y Paco, y para apoyar a la nueva música de rock mexicano, Armando abrió Rockotitlán, uno de los lugares en donde se dieron a conocer decenas de bandas en los años ochenta y noventa, y cuya única condición en ese momento era cantar en español. Rockotitlán fue también semillero de una buena cantidad de profesionales del audio, la iluminación y la producción, que ahora laboran en proyectos de gran nivel.

El trabajo de Armando en sus distintas facetas quedará siempre disponible para quien lo quiera conocer, que es lo más importante. ¡Buen viaje, guacarrocker!