Luego de lanzar Enojado (2007) en su natal Argentina, el que sería su primer disco en el ámbito de la independencia, Alejandro Lerner eligió México para grabar un CD-DVD que desde el Lunario del Auditorio Nacional será el testimonio del vínculo que este importante cantautor argentino ha dejado en la historia del pop en español en América Latina. En esta producción, el autor de Todo a pulmón tuvo como integrantes de su personal técnico a la gente de Estudio 19, quienes prácticamente entablaron un diálogo de tú a tú con el compositor, dado que es copropietario de dos estudios de grabación profesionales, El Pie –una referencia en la materia en su natal Argentina- y The Fly & the Bee en Los Ángeles, el cual montó con el productor Humberto Gatica, con quien tiene una relación de amistad y profesional hace más de 17 años.  
 

El concierto tuvo como fin reactivar el vínculo con uno de los públicos que más significado tienen para el artista -luego de un lustro de no visitar México- y aprovechar las posibilidades técnicas que se tienen en la actualidad para grabar un CD y DVD en vivo: “Me parecía interesante tener un testimonio de un evento artístico basado en México, un país que me ha dado tanta felicidad y reconocimiento. Hoy las posibilidades técnicas de grabación son más accesibles y es muy práctico tener un sistema Pro Tools con compresores y ecualizadores, para tomar la señal lo más limpia posible, además de añadir un equipo de filmación y proyección de imágenes que creamos para documentar este encuentro con un público que anhelaba volver a ver”, afirma el compositor argentino. Por sugerencia de su manager, Mauricio Abaroa —forjado en la industria mexicana del espectáculo—, Alejandro tomó la decisión de contactar a la gente de Estudio 19 para la grabación del disco, siendo responsables de dicha tarea Francisco Miranda y Mintel Alonso.

La preproducción, el cimiento de todo 
La premisa de crear un concierto sumamente personal y cercano con el público determinó acondicionar el foro con nada más que un controlador de piano, un módulo Yamaha con sonido de piano acústico, acompañado de cuerdas que se generaron con otro controlador que Alejandro manejó con un pedal. Todo el personal de audio, iluminación, video y transmisión en vivo (puesto que el recital se escuchó a través de una promoción especial para una radiodifusora) fue de origen nacional. Mintel Alonso describe así los pormenores clave de esa primera fase:

“Fue un proyecto exitoso porque tanto Mauricio Abaroa como Alejandro Lerner convocaron a un grupo sumamente profesional que teníamos claro que si bien Alejandro ahora está en la independencia, eso no significaba que haría las cosas mal, sino todo lo contrario. El profesionalismo de cada departamento fue vital para que las cosas fluyeran. En nuestro caso, logramos coordinar con video, radio y el personal del Lunario, la distribución de señales –cómo se armaría toda la señal de sincronía de audio porque también se hizo transmisión radiofónica-, además de delinear el modus operandi de cómo nos desenvolveríamos el día del evento. No hubo más que una junta y luego nos vimos cara a cara el día del show como profesionales, pues había gente que tiene muchísimos años en esto”.

  Producción, solvencia para superar los retos técnicos
Por la configuración del concierto y la sensibilidad creativa de Alejandro, hubo una parte técnica clave a evaluar y fue la relacionada con el piano, pues aunque lo lógico era usar uno acústico, también fue necesario añadir apoyos de otros instrumentos y sonidos durante ciertas canciones, por lo que se tomó la decisión de usar un sintetizador en lugar del piano acústico: “Si bien Alejandro y su voz eran lo principal, corríamos el riesgo de hacer de la velada algo muy monótono porque no lo acompañó su banda, pero con el sintetizador pudimos desarrollar más recursos en torno a él, que lograron ese juego en texturas y los momentos de mayor dramatismo que pedía el concierto en algunas partes. Para nosotros eso fue vital, junto con el manejo de su voz, que fue la otra pieza central para lograr una producción pura y exacta”, explica Mintel.
Esto último hizo de la elección de la microfonía un factor crucial y gracias al apoyo de Ángel González de Sennheiser fue posible llevar un Neumann KMS 105: “Es un micrófono impactante, que desde luego era el indicado para grabar a Alejandro, es de condensador y su efecto de proximidad es excelente; tiene rechazo de feedback increíble y lo mejor es su dinámica y la delicadeza que tiene para registrar todas las características de la voz humana”, expone Mintel. Al KMS 105 se añadieron un preamplificador GML 8304 con compresión Urei 1176, y todo fue almacenado directamente a un sistema de grabación Tascam MX-2424.

En cuanto al uso de Pro Tools, Mintel devela una acotación importante: “Para este tipo de configuraciones es importante decir que nosotros siempre respaldamos con dos sistemas, porque debemos estar completamente seguros de que si en algún momento alguno falla o se convierte en algo inestable, tenemos otro como respaldo”.

Mención aparte merecen Mario Santos y Jaime González (de Audio e Iluminación de México), y Antonio Manzo de Yamaha de México, quienes lograron resolver un imprevisto que se suscitó con el teclado Motif de Yamaha y el pedal de volumen que utilizó Alejandro, el cual requirió una configuración específica a veinte minutos de arrancar el concierto.

   

El meticuloso trabajo de capturar el ambiente en vivo
Al carecer de banda que acompañara a Alejandro Lerner para su presentación, se incrementaba la posibilidad de tener contratiempos con el manejo del ambiente que se generaría en el lugar durante la presentación, pues prácticamente se trataba de un recital con ambiente de club, y a los murmullos y expresiones de agrado del público se sumaban el ruido en las mesas y el quehacer de los meseros. “Lo clave fue tener muy clara nuestra cobertura de zonas y comprender que lo importante es capturar la reacción de la gente y no los ruidos del lugar; claro, eso implica que no puedes evitar ni una ni otra, entonces lo que hicimos fue determinar una configuración masiva, una cama de ambiente que nos permitirá hacer ese efecto de presencia en un primer plano, más los ruidos de lo que está pasando en la periferia del lugar”, describe Mintel. Para ello se usaron los micrófonos AKG 414 y 451 con un par con cápsulas de CK9 y CK1, para capturar el fondo del escenario al público y los costados.

Para la etapa final de la producción de este CD y DVD en vivo, Alejandro Lerner seleccionará las tomas de audio definitivas y en paralelo se hará la edición del video. Ya concluida esta tarea, se regresarán éstas al personal de Estudio 19 para ajustes finales, dejando listos los tracks para el trabajo de mezcla y sincronización final de imágenes con la música.

Por la solvencia para resolver los pormenores de una producción con los estándares de calidad referencia de la industria de la grabación del mercado, el testimonio físico de este recital donde el talento de Alejandro Lerner tuvo como soporte personal técnico mexicano, se gana desde ya la expectativa por palparlo físicamente y constatar así los avances constantes en el profesionalismo del personal involucrado en estas tareas, que requieren de un profundo conocimiento musical y técnico.