Con una exitosa carrera que abarca la música, el cine, la televisión y diversos proyectos creativos, Edy Lan se ha convertido en una de las voces musicales más distintivas de México y Estados Unidos. Nacido y criado en México y actualmente radicado en Estados Unidos, Edy Lan es un aclamado compositor con más de quince años de experiencia en la creación de música para cine, televisión, publicidad y álbumes orquestales. Su enfoque emotivo e innovador lo ha llevado a crear partituras galardonadas, colaborar en álbumes multiplatino y nominados al Grammy, y trabajar con artistas y directores de renombre mundial.
Su trabajo ha obtenido reconocimiento internacional, incluyendo nominaciones de instituciones como losHollywood Music in Media Awards y los Latin Grammy Awards. Recientemente, completó la banda sonora de un ambicioso largometraje rodado en treinta países y protagonizado por Leo Woodall. Conocido por su sensibilidad y versatilidad cinematográficas, el trabajo de Edy ha sido elogiado por reconocidos cineastas por su profundidad emocional y originalidad.

¿Cómo te involucraste en el mundo de la composición y los arreglos?
“Desde niño me gustaba mucho la música orquestal. Siempre estuve un poco en los 2 mundos porque por un lado mi mamá escuchaba mucho rock inglés, como Queen, Yes, Jethro Tull, Michael Jackson y otros, mi papá escuchaba mucho a Los Beatles. Entonces al mismo tiempo que escuchaba música clásica y scores de películas y musicales, también era muy fan de ellos. Siempre empezaba a notar los arreglos en las canciones. De adolescente vi “West Side Story” y eso solidificó en mi mente que yo quería intentar causar en otros esas emociones y decidí ser compositor. Al año siguiente salió un disco de Scorpions con la orquesta filarmónica de Berlín y fui escuchando ese disco y pensé que me gustaría escribir arreglos para canciones. Con los ahorros que tenía, mi papá me llevó al centro y me compré un teclado Alesis QS8.1 que venía con muchos sonidos diferentes y tenía un patch bueno de cuerdas. Ahí empecé a hacer mis primeros experimentos formales con ese teclado, conectado a una casetera. Era la versión low fi de tener una computadora con un DAW, que por supuesto ya existían, pero yo no tenía acceso a ellos.
¿Cómo has involucrado la tecnología de audio en tus proyectos?
“Desde ese rudimentario rig que me armé usando el QS8.1 y una casetera, empezó mi relación con la tecnología. Más tarde, obviamente empecé con DAWs como Cubase y Logic, que es el que uso uso principalmente, y también el programa de notación Sibelius. De hecho, proyectos como “El Incidente” y “Los Parecidos” son 2 scores orquestales se escribieron en su totalidad en Sibelius, lo cual no es muy standard hoy en dia para música de cine”.

“Ahora cada vez uso más otras tecnologías, porque he explorado distintas maneras de hacer scores, desde hacer samples y re-sampleo en Ableton Live, hasta obviamente hacer las sesiones para los ingenieros de mezcla en Pro Tools y colaborar con músicos remotamente en diferentes DAW’s. Ahora también grabo mucho mis propias voces y piano acústico en mis scores, así que tengo un par de micrófonos de Nordic Labs y algunos otros y tengo un rig donde el piano, que está en mi sala, está conectado a mi estudio y puedo grabar desde ahí usando mi iPad para operar Logic e incluso puedo hacer streaming del video (de la película) en una pantalla en mi sala, que tiene una acústica natural que me gusta para el piano. También tengo una colección grande de librerías de instrumentos de diferentes marcas, desde Spitfire, Audiobro hasta Slate & Ash y todo lo que está en medio, y a veces también uso un sintetizador analógico Korg Minilogue, un controlador de aire de que se llama Tec Breath Controller y diferentes teclados”.
¿Cómo ha evolucionado tu proceso de trabajo en la composición de música para cine?
“Ha pasado de ser predominantemente orquestal a un acercamiento un poco más híbrido, desde cosas electrónicas hasta muchos sonidos hechos a la medida para cada score, algunos diseñados por mí y otros en colaboración con mi gran amigo y productor Juan García, que es un gran creativo. Principalmente he expandido mi lista de colaboradores justamente para explorar sonidos y perspectivas; además de Juan, gente como Miguel Hiroshi, que es un percusionista español fenomenal que además de ser un genio rítmico, tiene muchos instrumentos particulares, algunos creados específicamente para él”.

“He incorporado también muchas voces e instrumentos de distintas partes del mundo y quizá lo principal es que el proceso se ha vuelto más divertido en el aspecto de tener un periodo de exploración, generando sonidos e ideas, en lugar de pensar directamente en una partitura. Obviamente, esto depende del proyecto y lo mejor es que cada proyecto dicta un poco cuál es el mejor acercamiento. Me gusta mucho saltar entre estos acercamientos y estilos, porque soy una persona que se aburre fácilmente haciendo lo mismo, entonces es muy bueno poder saltar de pronto de un score híbrido a un arreglo orquestal más tradicional; me ayuda a mantener el proceso creativo fresco, aunque sea solo en mi mente”.
En tu opinión, ¿cómo pueden afrontar los profesionales de la música, la composición y el audio recursos como la inteligencia artificial en sus carreras?
“Lo principal es que, en concreto, con la música se tienen que desarrollar más herramientas de IA que sean realmente colaborativas, porque actualmente, por lo menos la tecnología que yo conozco es de reemplazo. Lo interesante sería tener herramientas donde realmente como compositor la IA te permitiera probar diferentes caminos rápidamente, pero bajo tu instrucción. Por ejemplo, tener un pasaje escrito o puesto en una maqueta MIDI y que la IA lo convierta a otro modo u otra escala; o poder probar diferentes orquestaciones bajo tus instrucciones precisas, pero quitando la necesidad de tener que programar cada instrumento individualmente”

Comparte un poco de tu experiencia en tu reciente trabajo en la banda sonora del largometraje protagonizado por Leo Woodwall.
“Es una película que se llama NOMAD y se filmó en 30 países con un crew pequeño. Es una película independiente, pero muy ambiciosa y visualmente hermosa. Como el mundo en sí juega un papel tan importante en la película y la música también, el score tiene elementos de música de diferentes partes del mundo, pero realmente reinterpretados, porque la idea no era hacer un score de world music, sino encontrar su propia personalidad con colores y muchos sonidos especialmente creados para la película. Justamente aquí estuvieron involucrados los ya mencionados Juan García y Miguel Hiroshi, así como músicos de diferentes partes del mundo.
La experiencia fue increíble porque aprendí mucho y como mencioné, tuve oportunidad de colaborar con muchos músicos y con instrumentos de diferentes culturas, desde un coro sudafricano y el nyatiti del keniano Rapasa Otieno, hasta gente e instrumentos del medio oriente, India y muchos otros, además de la orquesta, mis propias voces y un trío vocal femenino francés increíble llamado Les Itinerantes. Para mí, esta película es un testamento de lo que un pequeño grupo de artistas puede hacer cuando tienen pasión y un compromiso con el elemento humano”.



