Veinte años poniéndole color a la vida. El Diseñador de Iluminación Zanoni Blanco es uno de los creativos más prominentes de la industria nacional. El también llamado San Noni por los grupos, abrió un espacio en su agenda y compartió con nosotros las luces de una brillante carrera.

Empezar en circunstancias extrañas    

Durante la juventud. “Todos somos rebeldes y yo era heavy metalero”, Zanoni vuelve en el tiempo; “cuando empezaron esos conciertos en Tlalnepantla, yo era de Seguridad y no tenía que ver con la industria; vino el censo de 1990 y mi madre tenía una escuela primaria en Lindavista. La gente del Censo le pidió la escuela para hacer base y conocí a muchos chicos de Prepa 9 de la UNAM, que se inscribieron para trabajar en el Censo y de ahí salieron amistades que a la fecha siguen”.

A fines de 1990 nació Ocesa y trajeron a INXS. “Un chico que había trabajo con Santana en León fue a pedir trabajo como stage hand (jalacables) y me dijeron que sí, pero que también necesitaban a cuarenta como él, así que empezó a llevar a otros amigos de la Prepa 9 y muchos más que yo había conocido en el Censo; así me contactaron”.

Y de la nada. “Me veo en enero de 1991, trabajando en el Palacio de los Deportes con INXS. Si bien ya conocía ciertas cosas de equipo en Tlalnepantla (aunque fuera de Seguridad) y veía entrar bocinas y trusses, Ocesa fue una escuela para esa generación de personal. Yo tenía veinte años y de repente ya estaba trabajando en conciertos de Bob Dylan, Billy Joel, Metallica, Guns´n´Roses y todo lo que vino en esa época. Hay mucha gente que entró en ese momento y sigue: están trabajando con grandes grupos y artistas o tienen empresas”, indica Zanoni.

Le gustaba la música

El novato en esas cuestiones quiso trabajar con grupos mexicanos e ir aprendiendo. “Me acerqué a La Castañeda y el primer grupo que me pagó fueron Los Espectros; Zanoni hace memoria; “cuando empiezas a trabajar, pasas por las switcheras y por la “Clavo Lite”: esa madera con clavos de ferrocarril, y con desarmadores, vas juntando y pasando corriente de un lado al otro para iluminar”.

En Ocesa, el equipo más actual. “Si bien yo no lo manejaba (porque los grupos traían a sus operadores), yo lo conectaba, veías cómo trabajaba, me iba al seguidor y veía el show desde arriba. Luego, llegaba con La Castañeda a Puebla, cuando estaba empezando Sunset, que había dejado de ser sonidero, para tener equipo y hacer El Show de los Vázquez”, describe; “ellos traían una consola de iluminación NCM 7232 (de 32 canales) y les comenté que yo sabía manejar el modelo 7216: lo único que cambiaba, era que era más grande, pero me dí cuenta de que no, porque hay un paso más para programar en la 7232. Lo descubrí y al rato, los de Vázquez se me acercaron para preguntarme cómo lo había hecho. Les expliqué y me fui familiarizando todavía más”.

En Rockotitlán, lo chido. “Ahí tenían una consola NSI. La veía y me preguntaba cómo se programaba, cuáles botones se apretaban, porque en el Palacio de los Deportes tenían una Jands enorme. Nos llegaba una cantidad de equipo gigantesca, comparada con lo que había en Rockotitlán y Rock Stock, que tenía sus controladores LCD High End; para las luces Technobeam e Intellabeam”.

Ser de luz

“Hay alguien al que me acerqué en su momento y le tengo respeto: Felipe Soria, el Líder. A Felipe le dije: necesito aprender a programar las Intellas. Él estaba con Fobia y con Maldita Vecindad en ese entonces”, recuerda Zanoni; “pero me dijo que sí, que fuera a la bodega de Equipos Especiales (por Televisa San Ángel) y con toda la bondad y paciencia del mundo, me enseñó desde conectarlos en serie, hasta cambiar los address de las Intellas. Todo, en tres días”, cita un ejemplo; “el Líder me decía: ‘te dejo conectado, ponte a programar. A él le tengo un cariño gigantesco. Siempre que me preguntan lo menciono, porque fue una persona que compartía sus conocimientos”.

¿Cómo hacer un buen diseño? “Lo primero que pregunto a una banda con la que voy a trabajar, es lo que no les gusta, lo que no quieren en el escenario, para no hacerlas. A lo mejor invento cosas que les gustan o no, pero si un grupo te dice que no me gusta el color verde, no lo voy a poner. Después escucho sus letras, porque para mí, la iluminación es maquillar lo que la gente está escuchando. El artista ya trae un mensaje y éste es lo que definirá la tendencia de tonalidades, el ritmo y los apoyos para construir el show”, detalla; “obviamente, vas a un par de ensayos para ver cómo se colocan en vivo y estudias su stage plot”.

Más video que antes. “Las cosas han cambiado tanto, que ya tengo un programa donde tiro el video con un fader, desde la consola. A fin de cuentas, la iluminación y el video son visuales, tienen que trabajar de la mano; en el caso de Carla Morrison, yo estaba tirando videos y, como ya los tenía conmigo, los estudiaba. Veía las tonalidades y fui con ellos en “timing”; con un programa donde meto una computadora, la pongo en red con la consola y le dices lo que es un Catalyst y que los videos, son gobos”, alecciona; “empiezo a jalar videos a la consola, les asigno un fader y se acabó. Subo el fader y se dispara el video”.

2017, con más fortuna

“El año pasado pude liquidar mi consola y ahora puedo pensar en ciertas luminarias de efectos, porque, obviamente uno como operador, no tiene la economía para competir con una compañía que compra cantidades enormes de equipo”, visualiza Zanoni; “se trata de un panel con 40 LEDs, que me permite integrar el Madrix Control Solutions. Yo tengo 200 fases de Madrix, puedo crear efectos y tenerlo en casa, porque es una caja con ocho páneles y como son LEDs, los puedo llevar a lugares pequeños y usarlos en tripié con grupos que estén empezando”.

Hay que apoyar a las bandas que no tienen dinero. “No les cobro mucho y llevo toda mi iluminación, porque además de que los estás apoyando a crecer, son bandas que vienen a futuro”, moldea el concepto; “porque en esta industria, las bandas van y vienen: los técnicos somos los que seguimos aquí, porque el mercado es así. Si tu banda no funciona, dejas de tocar, te dedicas a tu familia y las bandas se empiezan a desintegrar, pero como técnico sigues aquí y si no apoyas a las nuevas generaciones, uno tampoco crece”, Zanoni Blanco explica finalmente; “porque si no empiezas a trabajar con bandas nuevas, ya no te conocen”.

Zanoni Blanco: hay luz al final del túnel.

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