¡Ponle compresor, suena más padre! Muchas veces oímos esto ¿no es cierto? Muy bien, pero la razón de esto tal vez es una pregunta que no todos podrán responder. Y es que es necesario saber cómo actúa cada uno de los controles de los que se dispone en un panel de un compresor sonoro. Hay que saber que no se usa sólo para que suene más padre todo, sino que también, a veces, para que funcione mejor todo, para corregir, incrementar volumen, dar nitidez, y muchos otros elementos.

Se trata de un tema largo y controvertido, y abarcarlo puede tomar un tiempo extenso, para hablar tanto de manera objetiva y estrictamente técnica, como de gustos y opiniones subjetivas; sin embargo, para novatos y expertos es siempre refrescante e inspirador enterarse cómo trabajan colegas preocupados constantemente por explotar de mejor manera los recursos a la mano como… el compresor. ¿Qué colegas? Nuestro colaborador experto Andrés Mayo (vicepresidente de AES Región América Latina), el talentoso Carlos Walraven (ingeniero de audio en vivo y grabación de bandas como Jaguares, La Gusana Ciega y Monocordio), y el experimentado Humberto Terán (ingeniero de audio en vivo y grabación en el Palacio de Bellas Artes e importantes espectáculos de música clásica principalmente).

Una observación que cabe mencionarse es que hablaremos sólo de compresión en la mezcla de una grabación, aunque Andrés hace mención de estos procesos en la masterización.

¡Disfrútenlo!

¿Cuáles son tus criterios de compresión
de instrumentos?
Carlos Walraven (CW): En general en la batería, y a la hora de mezclar un bombo, prefiero tener un ataque lento que apague un poco los graves, tratando siempre que la velocidad de ataque vaya acorde con el tempo de la canción; generalmente todo depende de eso. Con el bajo es similar, siempre trato de controlar la longitud de los graves. Con la tarola, la configuración de relación attack-release debe ser de tal manera que le dé un cuerpo pleno a este instrumento; ataques rápidos le darán a la tarola un sonido extremadamente agudo, que personalmente no me gusta. Por otra parte, en la voz me agrada usar compresores que tienen un release automático con respecto al attack. El efecto me parece muy placentero.

Humberto Terán (HT): Yo prefiero que todo se arregle de manera natural en el momento de la grabación. En el caso de una orquesta por ejemplo, si se siente que el manejo de dinámicas no es uniforme, o si hay cambios dinámicos bastante drásticos, les pido que paren y les hago comentarios acerca de cómo me gustaría que tocaran, o si deben usar baquetas más suaves en el caso de los timbales, o cosas por el estilo. De esta manera se evita tener que aplicar compresiones muy altas al momento de hacer la mezcla.

 

 

Andrés Mayo (AM): El compresor es sin dudas uno de los procesadores más polémicos en la producción y post-producción musical. Si bien tiene usos muy importantes, como por ejemplo en el momento de la grabación de una voz (en donde el compresor cumple la función de regulador de volumen de lo que se le entrega por auriculares al cantante, para que no se vea perturbado por la variación dinámica), el excesivo uso de compresión ha llevado gradualmente a generar cansancio auditivo mucho antes de lo normal. Hoy en día, la compresión es utilizada intensivamente en la mezcla y masterización con la intención de buscar volumen, como si fuera una de las virtudes más importantes de la música.

¿Cuales serían tus parámetros generales de compresión en cuanto a ratio, threshold (nivel que ha de rebasar la señal de entrada para que el dispositivo entre en funcionamiento), attack (ataque) y release (decaimiento de un sonido)1?
CW: En realidad para mí no hay parámetros generales, ya que todo depende de la música. Sin embargo, un tip que podría darles a ingenieros que comienzan, sería colocar todos estos controles al máximo e ir disminuyendo de manera gradual uno por uno, comenzando por el threshold, seguido por el ataque, luego el release, etcétera.

HT: En ocasiones coloco el nivel de threshold hasta -25dB; el ratio tal vez no lo colocaría a más de 2:1; el attack y release los aplicaría poco a poco hasta lograr lo que se requiere para tener un sonido con cuerpo.

AM: Me gustan los compresores con side chain, en donde puedo saber exactamente cuánta energía estoy reduciendo en cada momento. Este parámetro es muy útil para ajustar el compresor a cada necesidad de la música. Típicamente, regulo primero el ataque y release, luego el ratio y por último juego con el threshold hasta que obtengo la reducción esperada. Es muy probable que deba cambiar este ajuste algunas veces a lo largo de un mismo track.

En tu opinión, ¿se debe grabar con compresión o sin compresión? ¿Por qué?
CW: Pues una vez más te respondería que todo depende de la música. Si lo que se busca es que el resultado sonoro final sea una guitarra que se grabó con compresión, entonces se usa un compresor, si no, ¡no!

HT: En la orquesta no. No obstante, en las voces aplicar compresión es una forma de asegurar uniformidad en la grabación, sobre todo en las voces del coro.

AM: Personalmente creo que en lo posible se debe evitar todo proceso externo hasta el momento de la mezcla, con la intención de conservar la toma original lo más pura posible. El secreto sin dudas reside mucho más en la selección y colocación adecuada de micrófonos que en el uso de compresores, pero puede haber casos en los que precisemos incluir un compresor desde la propia toma. Acabo de grabar un disco de tango para un productor alemán, en el cual utilicé solamente excelentes micrófonos Neumann ubicados a distintas distancias, acústica cien por ciento natural y grabadores de disco duro con muy buenos convertidores. Sin necesidad de compresión alguna, el resultado nos dejó más que conformes.

¿Nos podrías dar tips (o técnicas) de compresión avanzada?
CW: Pues todo lo que es compresión es bastante complicado. Mi método es muchas veces grabar voces con el compresor Manley Langevin, y luego aplicar más compresores cuando estoy haciendo la mezcla, ya que prefiero comprimir muchas veces poco, en vez de comprimir mucho una sola vez. Esto porque si uno comprime gradualmente un pico muy grande, el efecto sonoro es menos drástico que cuando uno comprime de una sola vez. Comprimir tanto de una sola vez aplasta la onda sonora.


A veces uso técnicas de side-chain cuando quiero que un compresor sea disparado por el bombo, por ejemplo. Esto le da mucha claridad, ya que técnica remueve la parte del bajo cuando el bombo está sonando.

HT: Por ejemplo, en una mezcla estéreo podría sugerir una compresión fuerte, del rango de -20dB para lograr una mayor claridad y mejor articulación. De igual manera un ataque rápido con tiempos de release muy lentos. Todo esto automatizado da unos resultados muy positivos.

AM: Para la masterización utilizo a veces la compresión paralelo (tema del que se habla en sound:check 102, febrero 2007), que me permite lograr un buen volumen final sin el típico ahogo (aplastamiento de los transientes) en la cadena de mastering. Hay que ser muy cuidadoso viendo lo que sucede en el bus sumador, porque estamos confiando el éxito de este proceso en su capacidad interna para soportar una superposición de niveles de orden crítico.

¿Cuáles son tus compresores favoritos (hardware y software)?
CW: Casi todo lo que uso es software, y me gusta mucho todo lo que es de Waves. Un plug-in que me resulta muy interesante es el que hace la representación del famoso compresor Fairchild; y uno último en cuanto a software, sería el Focusrite Saffire. Esos serían los plug-ins que uso más. De hardware, podría mencionar la marca Langevin, que tienen muy buenos limitadores, y lo uso casi exclusivamente para grabar voces.

HT: Me gusta en especial el Urei 1172 y LA-3, y el famosísimo Fairchild para el bajo. Pero mi compresor realmente favorito es un Sony de un canal. En cuanto a plug-ins, pues a decir verdad casi no uso.

AM: De hardware: el George Massenburg Labs 2030, por su técnica de regulación de Release Hysteresis, absolutamente innovadora en el campo de la compresión analógica.