Ya en la recta final de 2016, AES México tuvo un invitado de lujo para ofrecer un seminario de producción y mezcla con el apoyo del Tecnológico de Monterrey. Se trató de Ariel Lavigna, ingeniero argentino de mezcla y grabación quien ha colaborado en tres discos ganadores de Latin Grammy y ha sido cinco veces ganador del premio Carlos Gardel. Su trayectoria lo ha llevado a trabajar en discos de grandes artistas como Pedro Aznar, Bob Telson & Isabel de Sebastián, Rubén Blades, Marisa Monte, Dino Saluzzi Group, Mercedes Sosa (incluído los discos de dúos CANTORA 1 y 2), entre una larga lista. Actualmente trabaja en forma independiente en estudios de todo el mundo, dirige su propio estudio de mezcla “Nomade Mix”, en Buenos Aires. Anteriormente y durante este año, Ariel ha trabajado con el canta-autor Pedro Aznar, quien ha grabado su nuevo disco, titulado Contraluz.

Durante tres días, Ariel se dio a la tarea de conversar de su quehacer profesional con los jóvenes asistentes y además de producir una canción desde la grabación y su mezcla, algo que resultó altamente valioso para su audiencia. Con este motivo, la charla acerca de sus perspectivas creativas y sus proyectos resultó altamente nutritiva: 

“Actualmente estoy trabajando en varios proyectos nuevos. He vuelto a producir en estos últimos dos años y me estoy involucrando más con bandas y artistas del lado de la producción. Volví a los ensayos y a trabajar las canciones, y como me gusta mucho mezclar, me resulta la parte más creativa y ahora eso lo estoy extendiendo a la producción. A pesar de que la mezcla es un trabajo solitario, siempre tengo interacción con los artistas, antes y después de este proceso. Me gusta escucharlos e ir lo más lejos que pueda con ellos. Cada ingeniero suena distinto, dependiendo de su sonido y del sonido de la banda que esté trabajando”.

“Por otro lado, me parece que hay modas que responden a lo que supuestamente la gente quiere. Sale un grupo nuevo y muchos van detrás de eso y quieren sonar así. Esto es una cuestión de identificación con el artista, por un lado, pero por otro yo prefiero a la gente creativa y personal. Me gusta trabajar con gente quien esté abierta a conseguir ese sonido que de alguna forma ellos viven, porque cada artista vive su música a nivel personal”, menciona Ariel.

“Cuando te encuentras con algún artista que tiene ese tipo de visiones, que busca los acordes y que está todo el tiempo en eso, como ingeniero trato de potenciarlo: quiero que se note exactamente lo que está diciendo. Cuando escucho un nuevo artista me quedo con la sensación que me dio en primera instancia, no racionalizo demasiado. Los artistas son expositores de emociones y en nuestra mano como ingenieros está explotar todo eso. Todo eso está en los faders y no tiene que ver con que el artista lo haga o no, porque lo que se graba es una representación de lo que toca y si no enfatizas lo necesario, es posible que la música no se sienta igual”.

La historia de Ariel Lavigna como ingeniero independiente comenzó hace nueve años: “Comenzó como un project studio y después sumé cosas que a mí me gustaban, como herramientas de color más poderosas. No tengo muchísimas cosas, no tengo paredes de racks, tengo sólo algunos; un mueble con una consola armada con Artist Mix de Avid y ProTools HDX. A mí me encanta la compresión, pero una de las cosas que siempre me dicen es que parece que no los uso porque no es tan evidente. Sea lo que sea, cuando se tiene que notar, se nota, pero cuando tiene que ser más transparente, pero tiene que servir a generar la personalidad de algún instrumento o voz, lo utilizo así. Me fui armando entonces de distintos tipos de colores y de compresión”.

Ariel tiene una postura, respecto a los plug-ins, en la que piensa que estos son simulaciones de cosas ya existentes. Sin embargo, el ingeniero cree también que los plug-ins son herramientas para tener acceso a ciertas cosas: “Son una herramienta muy flexible que además se puede usar simultáneamente. En algunos discos trabajo con mucho hardware y en algunos otros es con muchos plug-ins. Entre el hardware y los plug-ins hay una diferencia, pero una mínima. Eventualmente si uno termina haciendo una mezcla sólo con plug-ins, habrá algo en el audio que los hará notar, pero si uno combina eso con el hardware siempre puede ser bueno. La magia del sonido está en la decisión de cómo debe sonar algo”.

“Cuando alguien está escuchando un disco, no está pensando en cómo le hicieron. Uno está escuchando el paquete completo. Hay muchos álbumes en los que no hay realmente una consciencia de lo que tiene que pasar, sino que ocurre. Muchas veces llega los artistas con su productor con una idea muy cercana de su sonido y sólo hace falta una pequeña vuelta de tuerca para que entonces todo tenga sentido”.

Respecto al panorama tecnológico actual, Ariel comenta que “todo está cambiando en la tecnología, sin embargo lo que no cambia es que seguimos haciendo música. La música es algo que emociona y que llega y ese lugar de la intención en la composición, tener un mensaje claro, es algo propio del arte; sin embargo, la tecnología muchas veces relega todo esto por buscar, a toda costa, grabar en 96 k, pero ¿qué vamos a grabar? La tecnología hace cualquier cosa por ella misma, pero si la esencia del arte no se halla presente, no hay nada. La tecnología, en cualquier caso, debe estar al servicio de la música”.

Gracias a este gran ingeniero y por supuesto a AES México, organización siempre en busca de las mejores opciones en capacitación y actualización para quienes empiezan o ya tienen un camino recorrido en el audio profesional.

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