SARC es un foro, centro de investigación y enseñanza de las artes sonoras. Ahí, el primer eslabón es la carrera de Tecnología Musical, y después están los posgrados, como maestrías en Arte Sonoro y algunos doctorados, los cuales abarcan temas alrededor de la música y la tecnología como: Aproximación a la tecnología a través del sonido y la psicología del tacto, Procesamiento de Señales de audio, Audio para juegos de computadora y Modelado físico en la creación de algoritmos musicales, entre otros temas relacionados con el desarrollo de nuevos instrumentos. En SARC se piensa en el tiempo y el espacio para esculpir con sonido una obra, y el término artes sonoras cubre todo lo referente al sonido junto con el bagaje histórico de la música.

SARC fue creado en el 2004 por iniciativa del profesor Michel Alcorn, actual director de la Escuela de Música y Arte Sonoro de esta universidad, y muchas fueron las ideas y los trabajos en colaboración con otras ciencias como la ingeniería eléctrica y la arquitectura las que dieron vida a SARC. Con una inversión de 4.5 millones de libras esterlinas, este centro es uno de los orgullos de la Universidad de Queen’s.

 
 En Europa, SARC se ha develado como uno de los centros de investigación sonora más vanguardistas, debido a la exhaustiva exploración que se realiza alrededor de la tecnología musical y auditiva, y la difusión de sonido en espacios, entre otras materias. Los docentes son especialistas en áreas como procesamiento de señales, sensores, modelado físico de señales de audio y creación de nuevas interfaces electrónicas para música, así como una importante rama de investigación dedicada a las herramientas de audio para débiles visuales y desarrollo de software, entre otras muchas líneas de investigación. Además de escuela, SARC es un foro para la música, cuyo nombre es Sonic Lab, uno de los espacios más solicitados en el ámbito de la música electroacústica y experimental en Europa.

Laboratorio sonoro, espacio único
Música, experimentación sonora e instalaciones se dejan escuchar y ver en este gran complejo dedicado cien por ciento al sonido. Artistas sonoros y músicos de todas partes del mundo han estado en el Sonic Lab física y virtualmente a través de internet, exponiendo sus obras y dejando que las ondas que emanan los monitores de este recinto alcancen los oídos de los asistentes física y virtualmente. Sonic Lab es una muestra de la investigación entre ingeniería eléctrica, computacional y arquitectura, y lo primero que salta a la vista cuando se pisa apenas el lugar es una sensación de vértigo, ya que el piso es una especia de coladera, con rejillas, a través del cual se puede ver el fondo. A cuatro metros de distancia, después de las rejillas, está el piso de concreto. Sonic Lab ofrece 360 grados de audio, desde el techo hasta por debajo de los pies. El escenario es móvil y puede ser colocado en las esquinas, centro o frente a los escuchas, y el foro puede, incluso, retirarse del recinto. Así mismo, sus asientos son movibles y pueden ser situados en cualquier parte del Sonic Lab.
 

La tecnología y las estrategias acústicas dentro de la burbuja sonora
Uno de los aspectos que distinguen a SARC es por supuesto la instalación del PA en el Sonic Lab, donde se logra un perfecto efecto sonoro en seis dimensiones (cuando así lo requiere la obra a presentar). En un espacio de 17 metros de largo por 13 de ancho y 14 de altura se distribuyen 40 altavoces y 6 subwoofers, y durante los conciertos, este singular laboratorio se transforma en una auténtica burbuja sonora. En cuatro niveles, desde el techo hasta el sótano, los altavoces y subwoofers se distribuyeron estratégicamente para dar mayor flexibilidad a los artistas en cuestión de difusión de audio; además, se tiró una línea para 112 altavoces distribuidos en los diferentes niveles en los que se puede hacer una difusión en 48 canales.

Cada uno de los cinco niveles del edificio cuenta con un array de 8 altavoces y dos subwoofers (frente y atrás), a excepción del nivel 4, colocados en forma de círculo. Diferentes modelos de Genelec y Meyer Sound fueron seleccionados para este recinto.

 
 
Sonic Lab es un auditorio diseñado para música electrónica y electroacústica, pero su flexibilidad acústica permite que diferentes géneros puedan ser interpretados. Todo en su interior puede ser removido o cubierto por 48 paneles de absorción independientes, que pueden ajustarse manualmente a través de poleas; además, el foro tiene otros 300 materiales de absorción portátiles distribuidos en el techo o en el sótano, así como cortinas para teatro que absorben también las ondas sonoras. Así, la respuesta de reverberación varía entre 0.4 y 2.3 segundos a 1kHz, dependiendo de la reflexión o absorción que se requiera. El sistema de audio se controla desde  una consola Control 24 de Digidesign, que envía la señal al sistema Pro Tools HD3 Accel. La señal la reciben tres interfaces de audio 192 I/O de Digidesign, de 24 entradas y 48 salidas análogas, y el host es una computadora Power Mac G5 de Apple.

La alta tecnología en la infraestructura como en los propios laboratorios y los estudios sonoros de SARC sobresalen continuamente. En los laboratorios de la carrera en Tecnología musical, maestría y doctorado, cada alumno trabaja en una computadora iMac con una interfase Mbox de Digidesign como el hardware principal, y como softwares están incluidos diversos programas para procesamiento de señales de audio. En SARC existen tres estudios de audio para  composición y un estudio de espacialización, diseñado bajo la recomendación ITU-R BS 1116 (International Telecommunication Union) como una sala de análisis de escucha. En estos laboratorios y especialmente en el  estudio de especialización, donde se llevan a cabo experimentos para desarrollar nuevas tecnologías en la difusión de audio en sistemas multicanal, las instalaciones son apoyadas por DTS (Digital Theater Systems.)


SARC mantiene una gran colaboración con diferentes universidades tanto europeas como de Estados Unidos y Canadá, lo que ha propiciado una fuerte comunicación entre las investigaciones alrededor de la tecnología del audio, música y movimiento físico o tacto, acústica y rubros similares, pero no termina su labor en las aulas, sino que extiende sus actividades a la comunidad, gracias a instalaciones sonoras en hospitales, galerías de arte y conciertos fuera de las instalaciones, entre otras. La tecnología dentro de SARC es la herramienta para desarrollar todas las ideas creativas que cada uno de los alumnos o profesores e investigadores de esta comunidad realizan día a día, para solucionar o facilitar la vida de las personas y soñar con nuevas posibilidades de acercamiento de unos con otros.

Música más allá de las fronteras
Desde el principio, en las juntas con tazas de té al lado, los directivos pensaron cómo querían que SARC fuera visitado y concurrido más allá de las fronteras del Reino Unido. En la maestría y el doctorado en Artes Sonoras, los programas están enfocados para que gente de diversas disciplinas y culturas se integren a la creación alrededor de las artes sonoras. Es por eso que cada año se realiza el festival Sonorities, uno de los eventos de larga trayectoria en Irlanda del Norte, y un espacio prestigiado para la nueva música, que en el 2008 organizó la Conferencia Internacional de Música por Computadora (ICMC, por sus siglas en inglés), que gozó de una gran audiencia, así como un programa que reunió a compositores y creadores internacionales de música por computadora, y que este año mezcló, en una especie de sincretismo, música tradicional irlandesa y música por computadora.


Por otro lado, un grupo de profesores e investigadores de doctorado de la institución estuvieron en México en meses pasados y visitaron Hermosillo, Morelia y la ciudad de México, recorrido en el que ofrecieron talleres de programación y creación de música a través de distintos controladores, además de haber realizado un par de conciertos con el colectivo BLISS (alumnos de SARC) de música electrónica con laptops. Con esta visita, que ha sido la primera en Latinoamérica, SARC emprende el intercambio, tanto cultural como musical y tecnológico, ya no sólo para Europa sino para otros lugares del orbe.