La faceta más visible del Colectivo Nortec decidió liquidar el proyecto que fusionaba la música electrónica con la banda norteña. Durante todo 2015, Bostich (Ramón Amezcua) y Fussible (Pepe Mogt), decidieron que después de más de tres lustros de andanzas con el sonido Nortec, era momento de poner punto y aparte. Platicamos con Bostich, quien nos develó los pormenores técnicos en sonido e instrumentos de la última placa del dúo. Motel Baja es el fin de una era.

El sonido justo en el momento exacto

“Motel Baja representa la esencia de Nortec. En él, pudimos plasmar su concepto sonoro, las ideas primigenias, la evolución y la propuesta estética. Es la recapitulación del proyecto. Además, es nuestra graduación”, así empieza su relato Bostich, pilar del sonido electrónico de la frontera.

Es con este disco que se cierra la exitosa trilogía que los músicos comenzaron con Tijuana Sound Machine de 2008, ese exótico y veloz auto imaginario que recorría las calles de aquella gran ciudad, para luego desplazarse en 2010 por el Bulevar 2000, esa avenida legendaria de la frontera, tan llena de historias tétricas y misteriosas. El andar del viajero tijuanense finaliza su recorrido festivo en el Motel Baja de 2014.

“Es un disco que demuestra nuestro sonido, algo que nos ha costado más de una década y que sin lugar a dudas nos define. Por un lado, tenemos una explosión dinámica, nos fascina la compresión, sobre todo la que podemos lograr a través de los instrumentos de alientos y metales y el punch del grave electrónico; sin embargo, en Motel Baja también hay partes orquestales que yo definiría como suaves y elegantes. Ese contraste entre los sonidos rudos y los sutiles le da un sello muy particular a este material”, cuenta Bostich.

Motel Baja es el resultado de un extenso proceso de composición entre Pepe Mogt y Ramón Amezcua, mismo que fueron trabajando en las giras que hicieron después de su anterior disco. “Compusimos e hicimos maquetas en transportes y hoteles y cada quien se llevó muchas ideas a sus respectivos estudios”, señala Bostich, creador de la pieza Polaris, considerada para muchos como el génesis del sonido Nortec, por allá de 1999.

“Las giras nos permitieron conocer a gente que admirábamos y respetábamos como artistas de la escena electrónica. Para nosotros, Kraftwerk ha sido como nuestro tótem; en broma decíamos que el día que alguien de la banda de Dusseldorf colaborara con nosotros, ese día nos retiraríamos”, recuerda sonriente Ramón. El asunto es que conocieron a Wolfgang Flur, el percusionista electrónico de Kraftwerk y después de un par de convivios se atrevieron a pedirle una colaboración. Así surgió Moda Mákina, donde el alemán aporta una voz oscura y un tanto robótica al track con las notorias estructuras norteñas. Sueño hecho realidad.

Nortec8“Lo mismo sucedió con Chris Frantz y Tina Weymouth de Tom Tom Club (dos teceras partes de The Talking Heads, para reconocerlos aún más), quienes participaron en el track Motel Baja”, dice Bostich. Ésta es una rola compuesta por Fussible, donde revela la nostalgia ochentera por una Tijuana repleta de turistas borrachos los fines de semana. Sin lugar a dudas una canción muy divertida.

Sume usted las colaboraciones de Uwe Schmidt (Señor Coconut y Atom-TM) y del venezolano Argenis Brito (voz en el proyecto del alemán), y de la dulcísima voz de Kylee Swenson (quien participó en la rola “I count the ways” del Bulevar 2000), y tendrá un disco que vuelve a insertarse como esencial para entender la cultura de la frontera en estos primeros años del nuevo milenio.

Bostich y Fussible fungieron como compositores, músicos, arreglistas, ingenieros de grabación y mezcla. Su único aliado en el proceso técnico fue Luis Elorza, referencia de la música en Tijuana, productor e ingeniero de bandas como Clorofila, Hiperboreal, Tremolo, Latinsizer, DJ Andrés Mijangos y muchos músicos de la escena regional de la frontera.

En Motel Baja, Luis Elorza participó como director de voces, arreglista de sonidos norteños y asesor en la mezcla de los tracks de Ramón Amezcua. Pepe Mogt se encargó enteramente de sus piezas.

Bostich también es un perseguidor de sonidos. “Motel Baja también resulta el muestrario de la evolución de nuestro sonido. De hecho hay tracks muy crudos, otros con mezclas muy logradas entre lo electro y lo norteño y algunos ejemplos de producción y arreglos muy elaborados”.

Cabe destacar que Luis Elorza es pieza clave del “sonido norteco”, pues fue quien conectó a Pepe Mogt con “El Niño Estudillo” para conseguir pistas de bandas sinaloenses y norteñas que eran básicos en los congales de Tijuana. Luis le insisitió a Pepe para que se llevara los sonidos de percusiones, tubas, acordeones y metales de las bandas. Las grabaciones de calidad Lo-Fi se integraban con los sonidos de los sintetizadores analógicos y de las cajas de ritmos. La mezcla se iba conformando. Era 1999.

“Pepe y yo tenemos trabajando juntos desde 1988. Nos conocemos muy bien y somos muy honestos con el sonido del otro, tenemos la franqueza de decir cuando algo no nos gusta, pero también somos muy propositivos para ir construyendo una mezcla que nos convenza a los dos”, apunta Ramón.

Para Motel Baja, una vez con ideas ya en maqueta, decidieron que era el momento de juntarse. Por vez primera cargaron con sus equipos, sintes, cajas de ritmos, modulares y jueguetes y se los llevaron a lo que llaman el anti-resort en el Valle de Guadalupe, cerca de Ensenada. Allí, con hermosas vistas a los campos vitivinícolas, “construyeron” un estudio de grabación en la amplísima sala de una residencia. “Parecía nave espacial”, cuenta Ramón.

“Cada quien se hizo cargo de sus temas, desde la idea, la base rítmica, la melodía y sus acordes; sin embargo, el otro músico, la escucha y sugiere detalles para enriquecerla, o a veces podemos intervenir la canción del otro, con elementos orgánicos de banda, claro primero desde los sintes”.

Motel Baja fue un ejercicio para que Bostich y Fussible retomaran sus instrumentos básicos: la caja de ritmos Roland TR808 de 1980 o el sintetizador de bajo con secuenciador TB303, un equipo de 1982.

“En la primera etapa de Motel Baja usamos mucho sintetizadores virtuales, esto por facilidad, para saber que las líneas y acordes nos están gustando. Si estamos seguros de la maqueta, entonces trasladamos esos sonidos, pero usando ya sintes analógicos”, continua Ramón.

En cuanto a la plataforma, ambos músicos emplean Ableton Live para Mac. “Es una maravilla, estoy encantado con él, aunque he de confesar que a veces extraño Cubase, sobre todo su sonido y posibilidades, pero ya no hay vuelta, yo no puedo regresar al mundo Windows PC”. Estos tijuanenses también usan mucho Push de Ableton, el controlador que a la vez es instrumento virtual, también fabricado por la compañía de Berlín.

Bostich declara que ya no usa vocoder. “La verdad, cada día me simplifico más, uso un montón de plug-ins gratuitos que ni su nombre recuerdo”.

Pepe Mogt, por su parte, usa muchísimo Drumulator de E-Mu; se trata de una drum-machine basada en sampleos usada por ejemplo por Front 242 o Ultravox. “Pepe es un apasionado de los sintes analógicos modulares y también es bien clavado con osciladores armónicos, de las cajas de ritmos Korg, de las drum-machine Boss… es increíble lo que puede hacer”.

“Yo en cambioNortec2 –acota Ramón-  utilicé muchísimo dos sintetizadores: el ARP 2600 y el EMS VCS3, además de las ya mencionadas cajas de ritmos de Roland y varias cosillas de Moog, entre muchas más”.

“Pepe y yo compramos mucho equipo vintage en los ochenta y noventa. En ese entonces, las cajas de ritmo, los secuenciadores, los sintes analógicos y los procesadores de efecto estaban muy devaluados. La gente pensaba que todo eso jamás se usaría. Así que nos gastabamos entre 20 y 80 dólares por buenos componentes. Hoy tenemos equipos valuados en ocho o diez mil dólares. Nadie imaginó que sucediera eso”.

Una vez que tuvieron ya la base electrónica, tanto Bostich como Fussible supieron intuitivamente dónde debían ir los elementos nortecos. “Fue entonces cuando fuimos al estudio de Luis Elorza; él nos ayudó con los arreglos para banda. Confiamos mucho en Jorge González, “La Zorrita”, un súper trompetista con quien coordinamos a los músicos para tuba, acordeón y otros metales, y con Luis hicimos los arreglos y la grabación. Estas sesiones que ya tienen la parte electrónica y la parte orgánica de instrumentos reales de banda, cada quien las terminó y las mezcló. En mi caso, la mezcla la hice con Luis, en su estudio. Pepe en cambio finalizó y mezcló sus rolas él solo”, explica Ramón.

Luis Elorza, el Nortec desconocido

Jorge Verdín (aka Clorofila), lo define como “multi-instrumentalista, maestro Zen y fan rabioso de Paul McCartney. Músico extremadamente talentoso que toca con fluidez la  guitarra, bajo y teclados, además de tener un gran oído y entendimiento de teoría musical”.

Luis Elorza es ejecutante, músico, arreglista, director de voces y consejero de Nortec. Lo ha sido desde 1995 cuando participó en el álbum Tierra Eléctrica de Artefakto (Jorge “Melo” Ruíz, Roberto Mendoza y Pepe Mogt). Por increíble que parezca, Luis Elorza es invidente y realiza su trabajo en la computadora sin necesidad de ningún tipo de ayuda o asistencia, esto sin sacrificar ni calidad ni eficacia. Su trabajo sobrepasa los estándares profesionales.

“A Ramón lo conozco desde muy chamaco, estábamos locos por la música electrónica europea apenas iniciando los ochenta. Nos la pasábamos en las tiendas cazando los discos importados. Ambos empezábamos en la música”, nos cuenta Luis, quien también es tecladista del grupo América Nova, que toca música de los años sesenta y setenta. “A Pepe lo conocí por nuestra pasión por los sintes y todos los instrumentos vintage, hace ya también mucho tiempo”.

Luis toca la batería, el piano y el bajo y no recuerda haber tenido otro interés en la vida. “Desde los nueve años todo ha sido música en mi vida personal y profesional”. Pronto Luis estaría tocando en diversos grupos y sin darse cuenta estaba involucrado también detrás de una consola. “Aprendí empíricamente, experimentando, leyendo mucho, observando lo que hacían los ingenieros. A la brevedad me hice de una grabadora de dos tracks, con la que desfasaba canales y hacia overdubs. Luego entré a trabajar a un estudio”.

Años después, para 1990 Luis compró una grabadora Tascam de ocho canales en cinta “amarrada” a una configuración MIDI con un secuenciador y una rudimentaria workstation. Ese primer estudio se complementaba con un sintetizador digital Ensoniq ESQ-1, un sampler E-Max de E-Mu y un rack MIDI synth Yamaha TX816 FM que traía ocho módulos del famoso DX7. Usaba siete canales de la Tascam para los instrumentos, mientras que en MIDI sincronizaba con código SMPTE y metía 24 tracks. Era algo fastuoso para la época.

Nortec7“Trabajaba con lo que había musicalmente hablando en Tijuana en aquellos años: baladistas, grupos juveniles, la onda romántica y lo de siempre, banda, norteño y ranchero. Es hasta fines de los noventa que en Tijuana hay producción musical contemporánea de vanguardia”.

Luis estuvo muy involucrado en la concepción del sonido Nortec. “Por la amistad con Pepe, grabamos varias cosas en mi estudio a mediados de los años noventa y cuando él me comentó su idea de la combinación entre música electrónica y banda norteña, pues estuve impulsándolo en la gestación. Le pasé muchos sampleos de bandas norteñas y él se encargó de la selección; estos sonidos se los pasó en DAT a los músicos del colectivo para que cada quien desarrollara su idea. Así es como surgió el Tijuana Sessions Vol. 1”.

“Los siguientes discos (el Tijuana Sessions Vol. 2 –congelado por la disquera Palm Pictures- y el Tijuana Sessions Vol. 3), se hicieron más como una producción y no cada quien por su lado. Vinieron todos ellos a mi estudio a experimentar o a mezclar sus bases electrónicas con esos sampleos, incluso hicimos sesiones de grabación ya con músicos. Sin asumirlo, Pepe era el coordinador y productor y yo estaba de lleno metido con él recreando estos nuevos sonidos”.

Luis no sabía que estaba haciendo historia.

Al tiempo, Elorza equipó su estudio casero con fierros cada vez más profesionales. “Ya con recursos, pude hacer mi sueño y expandí mi colección de instrumentos vintage. Invertí mi dinero en sintes analógicos, modulares, órganos, pianos eléctricos. Me fascinan las posibilidades creativas de estos equipos”.

“En cuanto a audio, fui comprando mucho hardware. Tenía una consola Soundcraft de 32 canales y un montón de preamplificadores, procesadores de dinámica y de efectos. La madurez me enseñó que los equipos de audio no son los que determinan la calidad de una producción musical. Me liberé de ese sentido consumista y me fui deshaciendo de muchos equipos. La verdad lo hice a tiempo, adelantándome al entorno cien por ciento digital que estaba a la vuelta”.

Hoy día, a Elorza le basta la PC con Windows, el software Sonar X3 Studio de Cakewalk, una mezcladora Mackie Onyx-I series con entradas y salidas Firewire que trae unos preamplificadores de micrófono de muy buen desempeño y unos buenos monitores.

“Mi objetivo como ingeniero es lograr el sonido más natural posible. No soy fanático de los ecualizadores, los procesadores, ni de los compresores, aunque tampoco los abomino. Son un recurso para reparar algo que no se hizo bien en las dos etapas que considero más importantes: la ejecución de los instrumentos por parte de los músicos y la captura del sonido. Soy partidario de que desde el principio se tenga claridad del objetivo artístico y sonoro que se busca. La calidad de una producción está determinada en gran parte por la calidad de los músicos. Un músico que sabe tocar, que sabe ejecutar con sapiencia técnica y con emoción y sentimiento, te resuelve la vida como ingeniero y productor”.

A decir de Luis Elorza, Pepe y Ramón son genios creativos de la música electrónica, pero además son productores natos. “Todo el tiempo están pensando en estructuras musicales”, alude.

Nortec9Para Motel Baja, Luis fungió de nuevo como asesor, confidente, ingeniero, músico, pero sobre todo amigo. “Disfruto de la compañía y del trabajo de Bostich y Fussible y los respeto muchísimo, pero también estoy siempre aprendiendo, así que si he de señalar la relación que tengo con ellos, la definiría como una amistad artística”.

Bostich y Fussible saben lo que quieren, pero son flexibles y no están cerrados a opiniones. Así lo explica Luis: “Con Nortec no hay reglas, cuando ellos se fueron a Valle de Guadalupe se fueron con unas ideas musicales preconcebidas, cuando regresaron y las escuché, por supuesto me sorprendieron, pero sabía que el resultado final tendría todavía cambios drásticos. Ellos dejaron las bases electrónicas con los espacios donde deberíamos insertar los sonidos de banda, eso lo tenían muy claro, así que mi trabajo fue hacer los arreglos para el conjunto norteño, dirigir las voces y todavía ingresar alguna que otra línea de bajo o un par de acordes. Muchos detalles se hicieron en mi estudio, pero otros tantos los finalizaron ellos, cada quien en su home-studio”.

Esta vez, Luis sólo mezcló los tracks de Ramón; Pepe prefirió trabajar sus pistas por completo. “Por supuesto Pepe me mandaba sus piezas ya mezcladas para que yo le diera mi opinión, eso siempre enaltece la relación profesional”, nos confiesa Elorza.

“Motel Baja es un material realizado con una exigencia profesional extrema. Ni Pepe ni Ramón hacen cosas a la ligera. Son apasionados y perfeccionistas. Es muy difícil para mí calificar el disco, sólo puedo decir simplemente que estoy plenamente satisfecho con el resultado y con mi colaboración”, remata el Nortec desconocido.

El punto final de Motel Baja

Después de las arduas sesiones de trabajo –las cuales se hicieron en apenas una semana, en febrero de 2014- la mezcla final de Motel Baja estaba terminada. “Para el mastering no teníamos duda, queríamos hacerlo en Oasis Mastering en Los Ángeles con una de las personas que más respetamos para este proceso, el ingeniero Gene Grimaldi. Así que nos fuimos para allá y en nuestra presencia Gene hizo la masterización, nos permitió opinar y aportar, pero la oreja final fue de él”.

Cabe acotar que Grimaldi ha hecho mastering para artistas como Lady Gaga, Jennifer López, Carley Rae Jepsen, Erasure, Jamiroquai o Intocable.

La del año pasado fue la última gira de Nortec. “No nos gusta eso de la gira del adiós y esas tonterías. Simplemente Bostich y Fussible harán música diferente, cada quien por su lado o a veces juntos, pero ya sin nada que ver con la banda norteña. Nortec se acaba una vez que terminemos la gira, la cual durará poco más de un año, creemos que nuestra última presentación como Nortec deberá ser a principios del 2016 y tiene que ser en Tijuana”.

“Nortec es un sonido, un proyecto que tenía que llegar a una etapa que nos trajera esas satisfacciones y lo logramos; entonces es momento de cerrar el ciclo”, finaliza Bostich.

En una entrevista con Melissa Block del show radiofónico All Things Considered de la NPR, Pepe declaró que después del Motel Baja, pondría su anhelado restaurante de tacos de pescado mientras que Ramón dijo que retomaría su profesión como dentista. No lo dude. Sin embargo, es difícil imaginarlos fuera de su cubículo espacial diseñando sonidos electrónicos, melodías etéreas, ambientales o energéticas. Nortec murió, pero Bostich y Fussible seguirán sacudiendo los corazones de los amantes de la música electrónica. No lo dude.

Instrumentos usados por Nortec para el Motel Baja

Bostich:

ARP 2600 Synthesizer
EMS VCS3 Synthesizer
VOSTOK SynthesizerNortec6
ORGON Modular Synthesizer
ARIES Modular Synthesizer
MOOG SUB PHATTY
ROLAND TR-808 Drum Machine

ROLAND AS TR-606 Drum Machine
ROLAND TR-606 Drum Machine Quicksilver
ROLAND TR-303 Bass Line
SEQUENTIAL CIRCUITS DRUMTRAKS
CRITTER & GUITARI POCKET PIANO
FUTURERETRO REVOLUTION
SHERMAN QMF FILTERBANK
MOOG MILTIPEDAL
MOOG
Mooguerfooger MIDIMURF
MOOG Mooguerfooger CLUSTER FLUX
MOOG Mooguerfooger ANALOGUE DELAY
Pro Co RAT Distortion Pedal
Mungo Sync2
Sonus MIDI Merge

Laptop MacBook Pro / Ableton Live
Kenton Pro 2 MIDI to CV Converter

Fussible:

Oberheim Four Voice Synthetizer

Euro rack Modular Synthetizer (Cwejman, Analogue Systems)Nortec4

Roland TR-909 Rythm Composer

Prophet 5 Analog Synthetizer

Vermona Retroverb

Akai MPC Renaissance Controller

Moog Voyager Analog Monophonic Synthetizer

Waldorf Microwave XT Poliphonic Synthetizer

EML-200 Modular Synthetizer

Korg MS-20 Monophonic Synthetizer + SQ-10 Secuencer

Las favoritas del álbum desde la óptica de Bostich

Temporary Paradise” es un tema donde hay un arreglo de música sinfónica, el cual lo hizo el maestro Alberto Núñez Palacio. Nosotros de hecho seguíamos a la orquesta. Si escuchan bien, los arreglos pueden parecer descabellados, pues no tienen nada que ver con Nortec, ni remotamente. Existe un intermedio casi barroco, pero el resultado es elegante y muy agradable al oído. La voz de Kylee Swenson le da tintes synt-p   op muy aterciopelados.

Motel Baja proyecta mucho nuestro estilo de vida, nuestra pasión por seguir viviendo en Tijuana. Nos recuerda nuestras épocas en el [Club] Iguanas, nuestras andanzas de adolescentes. Esta pieza incorpora algunos tintes new wave de los ochenta. Una década tan especial y tan diferente para vivirla en un lugar tan vibrante como Tijuana. Una ciudad que te atrapa. En este track realmente se involucraron Chris Frantz en la batería y Tina Weymouth en el bajo y voz. Tina es una apasionada de Tijuana, le fascina. Pepe armó la canción en Valle de Guadalupe de una manera muy emotiva.

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