El proceso de producción musical tiene en la ecualización un punto fundamental, que es necesario conocer y dominar para obtener los resultados requeridos. A continuación, valiosas sugerencias que podrán aplicar en todo su camino creativo.

El ecualizador en la grabación

Lleva muchos años comprender que si un sonido no nos gusta al momento de grabar, es mejor cambiar el micrófono o la posición del mismo y no ecualizar.

El ecualizador en esta etapa debería ser utilizado con un sentido estrictamente estético y con muchísimo cuidado, tratando de no atenuar o incrementar mas de dos o tres dbs. El error más común es, por ejemplo, un sonido de bombo acústico: el ingeniero pone su micrófono favorito en la misma posición que siempre usa y se sienta con el baterista a escuchar; éste le dice que quiere un poco más de cuerpo y entonces el ingeniero enseguida conecta un ecualizador de tubos, selecciona 50 o 40 Hz y problema resuelto…

La realidad de esta técnica es que el problema no se solucionó, sino que sólo se enmascaró y se alteró la fase del sonido del bombo; durante la mezcla, el ingeniero de mezcla debe quitar el excedente de graves y ahí está otra vez: el sonido de bombo original que a nadie le gustaba.

Por una razón u otra en el tracking esto es una constante.

Ecualizar un bombo en grabación es algo arriesgado (salvo que esté el productor presente y él nos diga con exactitud y seguridad que ese es el sonido que quiere); lo mejor sería realizar un buena captura y dejar para la siguiente etapa (la mezcla) la obtención del sonido deseado.

El ecualizador en la mezcla

La etapa de mezcla es la más creativa de todas; ¿por qué? Bueno, porque en la mezcla es donde más se puede transformar una canción. Por lo tanto, nuestra actitud frente a los ecualizadores debería ser totalmente distinta.

Podríamos seleccionar un ecualizador bajo el criterio del “carácter”; es decir, cada tipo de ecualizador o de marca tendrá un sonido distinto sobre el instrumento a trabajar. No es lo mismo un ecualizador de bulbos, ya sea de hardware o de emulación, o un ecualizador retro. Cada uno añadirá su propio “carácter”.

Por otro lado, también debemos tener en cuenta que en la mezcla todo vale y el ecualizador, como cualquier otro procesador, puede ser una herramienta artística; por ejemplo, en una parte de la canción puede utilizarse un ecualizador para obtener un sonido de teléfono viejo. Si hablamos de ecualización normal (por llamarlo de alguna manera), recomendaría no utilizar más de seis db de atenuación o incremento; por supuesto, esto dependerá de la calidad del ecualizador.

Durante la mezcla, en mi criterio, es muy importante la utilización de filtros para trabajar la psicología de la mezcla; de esta manera puedo hacer sonar algún instrumento grande y que esté acompañado por otro instrumento muy pequeño; esto se hace con la utilización de filtros.

El ecualizador en la masterización

Los ingenieros de masterización normalmente utilizan dos ecualizadores: el primero estará destinado a las intervenciones quirúrgicas o a un fin correctivo, mientras que el segundo se dedicará a las operaciones estéticas globales. Los dos juntos tienen dos objetivos:

1. Respetar la curva de Flecher Munson y con ello conseguir un sonido agradable. Recordemos que la masterización se trata de la escucha global, no como en la grabación o mezcla, que se trata más de los sonidos individuales y la relación entre los demás sonidos que lo acompañan.

2. Lograr una compatibilidad con las más variadas situaciones de escucha, MP3, Radio Web, HQ Files y demás, para lo que recomiendo no utilizar más de 4 dbs en atenuación o incremento. Aunque a veces me ha pasado tener que romper esta regla, en ese caso recomiendo utilizar ecualizadores Linear Phase, ya que como su nombre lo indica, no alteran la fase del sonido y tienden a ser más imperceptible.

Consejos

En todas las etapas traten de atenuar y no de incrementar; las razones por la que recomiendo esto son:

1. Para el oído humano es mucho más difícil reconocer atenuaciones que incrementos; pueden hacer la prueba, pídanle a un amigo que simplemente con un ecualizador gráfico atenúen o incrementen determinadas frecuencias en una canción; así notarán una gran dificultad para distinguir las atenuaciones.

2. La ecualización sustractiva (atenuación), le dará más claridad a tu sonido.

3. La fase del sonido se verá menos afectada.

Parece algo muy sencillo, pero les aseguro que atenuar es una actitud que requiere mucha constancia y práctica. También sugiero algunas reglas generales del ecualizador, válidas para las tres etapas:

1. Efectuar primero las atenuaciones y luego los incrementos.

2. Cuando atenúen, utilicen ecualizadores estrechos (entre cuatro y seis), y los incrementos con banda ancha entre 0.2 y 0.8.

3. Comiencen siempre por los graves y sigan hacia los agudos para lograr mejores resultados.

4. Concéntrense primero en identificar qué es lo que no les gusta del sonido para tener un pensamiento  correctivo.

5. Recuerden que toda modificación en una banda tendrá efectos secundarios acústicos en las otras.

6. Su actitud en cada una de las etapas debe ser diferente: en la grabación hay que ser muy cuidadoso, durante la mezcla sean creativos y diviértanse, mientras que en la masterización traten de sacar lo mejor para el proyecto en el que están trabajando y no abusen de su ecualizador; usen otros procesadores para combinar y llegar al resultado final.

Extra: el ecualizador en sonido en vivo

Trabajé más de quince años como ingeniero de PA y sala, y aquí el trabajo es completamente distinto. Trataré de recopilar, con base en mi experiencia, algunos tips que seguramente les ayudarán:

1. Sean cuidadosos con sus ecualizadores, usen filtros de Low Cut para evitar la resonación de los escenarios.

2. No abusen de sus ecualizadores, no utilicen más de 6 dbs de atenuación e incremento.

3. Si el sonido no les gusta, cambien el micrófono.

4. Traten de usar micrófonos dinámicos; hoy existe una gran variedad de sonidos en este tipo de micrófonos. De esta manera alejarán el fantasma de la retroalimentación.

5. Traten de usar las frecuencias mágicas para cada sonido, sus mezclas en vivo tendrán más definición y la retroalimentación desaparecerá como por arte de magia.

Por último, les aconsejo que dediquen mucho tiempo a probar ecualizadores, tanto de hardware como de plug-ins. Les aseguro que muchas veces se sorprenderán con los resultados; no siempre el hardware supera a los plug-ins.

¡Muchas gracias y excelentes grabaciones!

*Músico, compositor, ingeniero en audio y productor musical. Desde hace más de veinte años combina su trabajo con la docencia.

Actualmente es profesor de Técnicas de mezcla y masterización en SAE Institute México.