Fobiarama, la crónica de un grupo fantástico. Integrado actualmente por Leonardo de Lozanne y Paco Huidobro, Fobia es una pieza indispensable en la historia del rompecabezas nacional. Su rock futurista de letras romántico-sicodélicas ubicaron a la banda en el corazón de las adolescentes enamoradas. Actualmente, acompañan a Paco y Leo, Federico Fong en el bajo, Mauricio Clavería en la batería y Darío González en los teclados.

Terror al aburrimiento. Con motivo de la aparición de su nuevo CD Destruyehogares, el grupo se embarcó en la aventura de tocar cada uno de sus producciones anteriores hasta completar la discografía. Fiestón alternando por semana a invitados de lujo como Liquits, Hello Seahorse!, Resorte y Jumbo, entre otros, el resultado fue una temporada que seguirá recordándose por años.

Microbito adulto contemporáneo. Con la intención de conocer de cerca las manías que se liberaron en el Plaza Condesa, acudimos al ex-cine de Avenida Nuevo León para conversar sobre los detalles de estos  seis jueves inolvidables con los protagonistas del Fobiarama. Pero antes también hablamos con los protagonistas mismos de esta fiesta acerca del nuevo disco.

Previo a los conciertos
Destruyehogares fue grabado en los estudios La Gota Gorda de Paco Huidobro, y Fantasy Studios, en California, teniendo como coproductor a Jason Carmer, con quien Fobia ya había colaborado en discos anteriores. “Fue parecido a lo que hemos hecho siempre, con mucho aprendizaje de nosotros. Esta vez fungí como ingeniero en 90 por ciento del disco, además de programador, arreglista y ejecutante. Tuvo una evolución que me satisface mucho”, inicia Paco la conversación, seguido por Leonardo: “Aunque no todo en el camino fue color de rosa; a veces los procesos no son fáciles, no todo es bonito. Hay veces que pasan semanas sin croncretarse ideas, pero al final del día todo queda y nos satisface. Creo que este disco es el mejor logrado, desde la grabación hasta la masterización y el arte. Paco trabaja en su estudio de una manera muy particular; al contrario que otros productores, utiliza lo que otros tal vez desecharían. En su estudio se puede grabar cualquier cosa, pero tiene características particulares para las producciones que él hace”.

La relación con James Carmer se ha reforzado con el tiempo y el trabajo en el estudio, tal y como Paco comenta: “Ya hemos producido varios discos con él y curiosamente es como mi espejo: cuando estamos en la consola no tengo que decirle lo que quiero porque ya lo sabe”. Terminada una buena parte de la grabación en La Gota Gorda, Paco y Leonardo dirigieron sus pasos a California, y en Fantasy Studios grabaron la parte final: las baterías. “Siempre quise grabar en una consola SSL y ahí lo hicimos. Es un lugar donde hay mucho cuidado con los equipos, y la razón de grabar al final las baterías fue porque para mí es más fácil tener listas las programaciones para tener más flexibilidad, pero grabar al baterista debe ser perfecto en su ejecución. Después de esta parte, empezamos la mezcla ahí mismo. Fantasy es un estudio muy hippie pero con equipos increíbles”, señala Paco.

En cuanto a la voz, Leonardo apunta: “Usé micrófonos como el Neumann U87, que siempre será un clásico, pero también hubo 414 de AKG, SM58 de Shure y preamplificadores Focusrite. El sonido de Fobia siempre estuvo muy presente; hubo canciones que me costaron trabajo porque estaban en tonos más bajos para sacar otros matices, pero finalmente todo depende de qué es lo que se quiera lograr; lo importante es la canción, cómo se toca y que el instrumento suene muy bien”.

La mezcla de Destruyehogares reflejó que la grabación había sido hecha a conciencia: “Realmente la grabación duró mucho tiempo para encontrar qué quedaba mejor, y que la textura sónica fuera buena; a mí como ingeniero no me gustan mucho las cosas demasiado prístinas, pero todo depende de lo que se busca”. Paco Huidobro se describe como obsesivo y con la capacidad de poder escuchar una sola cosa y ensayar muchas horas sin darse cuenta. Siempre entre gran cantidad de guitarras, pedales, sintetizadores y diversos equipos, su experiencia de producción está fortalecida gracias a sus trabajos anteriores con Fobia y otras bandas.

La parte final, la masterización, sucedió en The Lodge, Nueva York, por la ingeniera de masterización en jefe, Emily Lazar, recomendación de Jason Carmer. “El estudio me gustó por diferente. Trabajamos a distancia y ella me iba mandando diferentes opciones para seleccionar lo que más nos gustaba, aunque dejamos mucho espacio para que ella “coloreara” las canciones”, señala Paco, que concluye acerca de la grabación del disco: “Siempre me han gustado los sonidos diferentes y obsesión son los pedales de guitarra y los que “destruyen” las cosas digitalmente, los llamados bit crushes, que destruyen algo de 24 bits en ocho o cuatro o hasta uno. Me gustan los sintetizadores que tienen más años que yo: Prophet, Juno o Space Echo, además de preamplificadores Neve y Focusrite, además de procesadores Distressor, algunos Drawmer y delays de bulbos. Los Harmonizer de Eventide me gustan mucho; en general me gusta el sonido lo-fi (low fidelity) grabado con mucho ataque”.

Intensos preparativos
El disco se concluyó y era hora de presentarlo en sociedad. Para eso hubo una gran planeación, en la que se incluyeron los álbumes anteriores. “Hubo mucho tiempo en la reconstrucción de los discos, porque el concepto de hacerlo no es interpretarlo así nada más, sino también recrearlo”, explica Paco Huidobro, también productor del Fobiarama, “tuvieron que buscarse desde los discos floppy en una caja con mil disquettes. Íbamos apuntando qué encontrábamos, hacíamos listas para buscar desde el sonido de las tarolas, los bombos, los toms y los sintetizadores”.

Éxitos de siempre. “Fueron discos de los que tenía las cintas de dos pulgadas. Ahí estuvo más fácil”, prosigue Paco, “porque nada más saqué los efectos que quería y los ajusté al Pro Tools, aunque tampoco fue fácil, fue muy laborioso; porque la cinta nunca corre a la misma velocidad dos veces: siempre hay una minúscula variación conforme va avanzando la cinta, que hay que ir compensando”.

ADATs, DA88s y DATs. “Había regada la historia de mi vida por todos lados”, Paco se ríe, “fue lo más difícil, porque es cuando estuve trabajando solo. Cuando estoy con otros músicos, es increíble porque hay otra persona pensante con los mismos gustos que yo, hace el trabajo por su lado y sabe sus partes. Entonces para nosotros fue cuestión de machetearle con los músicos”, razona el guitarrista; “fue muy divertido, porque conocimos su forma de pensar y de vivir. Para mí, esa fue la parte más disfrutable, en la que se hacen amistades sólidas y duraderas”.

Asuntos terrenales. “Afortunadamente, durante 25 años de carrera he tenido ingenieros de sala muy buenos”, recuerda el compositor, “y me gusta mucho trabajar con Koni: suena a rock y la voz no está hasta arriba”. En cuanto a la iluminación, Paco señala: “Logramos un equipo que nos da exactamente lo que pedimos; lo que se nos ocurre. El diseñador de imágenes y contenidos es perfecto, el ingeniero de audio también”.

“También nos tomamos el tiempo para hacer las escenografías”, dibuja el músico, “pero la iluminación se pensó hasta que tuvimos el equipo en las manos. A partir del primer jueves supimos qué refuerzos pedir”, acredita Paco; “Chicho Guliano es nuestro iluminador: adorable y el mejor que conozco. Él hizo el diseño y lo trabajamos. Por suerte fueron seis fechas y fuimos buscando los momentos adecuados o las escenas que queríamos lograr. Fue trabajo de mucha gente”.

“El backline cambió en cada concierto dependiendo del disco”, explica el fundador de Fobia; “se usaron amplificadores Fender Super-Sonic, Marshall JCM800 y hasta un Orange OR-120 de 1972 que me fascina pero que no sale mucho de casa”.

Pedales análogos. “También tengo un amigo en Avid que me ha apoyado mucho”, revela Paco, “en las giras uso dos Eleven Rack. Uno está en una ciudad y el otro en la siguiente. Nada más llego con un controlador MIDI y no tengo que cargar una pedalera gigantesca a todas partes”.

Tocar y producir. “Es una satisfacción enorme lograrlo. Que la gente nos permita hacerlo es lo más importante”, agradece Paco, “que el público haya venido y se hayan acabado los boletos, aún cuando fueron seis fechas. La gente es la que lo permite, por eso quisimos que el sexto show fuera gratis. Y hacerlo se devoró cualquier utilidad que hubiésemos podido tener”, concluye Paco Huidobro; “no fue algo que hayamos hecho solamente nosotros: la gente que compró boleto y vino lo hizo también. Fue su fiesta”.

“Hubo fans que vinieron a todos los shows”
De reventón con los amigos. Juan Pablo de la Torre siempre tuvo curiosidad por incursionar en el mundo artístico. Para sus reuniones trataba de contactar músicos y luego de unos pocos eventos se dio cuenta de lo que quería hacer profesionalmente. Fue tomando oportunidades y esta vez Fobia lo contrató específicamente para ser el jefe de producción de la temporada de seis conciertos.

Idea musical. “Cada uno de los seis shows tenían un concepto distinto”, relata Juan Pablo; “intentamos recrear de una manera melancólica elementos que no fueran los clásicos: queríamos hacer algo mucho más original y el reto fue representar con cosas significativas esa melancolía que tiene Fobia en sus discos. Un trabajo de mucho ingenio”.

Tripulación de 50 personas. “Entre escenografía, audio, backline y visuales”, suma Juan Pablo. “Hemos usados diferentes backlines en cada función, por las necesidades de sonido y los diferentes tipos de instrumentos en cada disco”, asegura. “Paco tiene muchísimos juguetes vintage, guitarras y amplificadores raros. Mauricio Clavería tiene gran experiencia y a cada concierto trajo una batería distinta. La intención fue acoplarnos al sonido de cada disco y traerlo al 2012”.

Misión cumplida. “Tuvimos la tranquilidad de que todos los shows dieron mucho más de lo que estábamos esperando”, se sincera el jefe de producción. “Al principio no sabíamos cómo iba a funcionar tocar cada uno de los discos de Fobia, ya que todos tienen altos y bajos. ¿Cómo íbamos a hacer para que funcionaran en un concierto? fueron cortos y tenían que ser muy dinámicos para que la gente disfrutara al 100 por ciento. Me alegra mucho haber trabajado con amigos. Es gente que respeto y me quedo con la satisfacción de que al final conseguimos que el público se fuera contento”.

“Era un todo o nada cada jueves”
Felicidad enorme. Koni fue el ingeniero de audio para el Fobiarama; estudió cuatro años la carrera de Técnico Superior en Sonido y Grabación en su natal Buenos Aires y todavía en el cono sur, trabajó con la banda El Otro Yo, a la que Paco Huidobro les produjo un disco.

“Paco ha sido una influencia muy grande para mí”, acredita Koni; “cuando se enteró que venía a instalarme en México, fue el primero en tenderme una mano. Con la reestructuración que hubo en Fobia, me llamó a participar”.

A oído partido. “Fue un trabajo duro”, reconoce; “cuando surgió la idea, muchos nos decían que estábamos locos”, bromea. “Creo que lo más difícil de mi trabajo fue afrontar que cada jueves era como un primer show, porque nunca había trabajado con ninguna de las bandas invitadas. Era como salir por primera vez con una banda y no podía tomarme tres conciertos para ensamblarlos: ¡había que salir a matar!”.

Armamento sonoro. “Operé una consola Avid Venue D-Show con 48 canales”, describe Koni, “y me parece muy versátil. Uso plug ins, muchísimas escenas y por el hecho de que haya grupos invitados, me permite tener snapshots de cada cosa”, califica. “Es muy ágil y una de mis consolas favoritas. Estamos muy acostumbrados a utilizarla. En estos shows estuvimos con lo básico, más lo que agregamos en la voz de Leonardo: un preamplificador Focusrite ISA 220; es lo único externo que insertamos. Con él la voz se ecualiza, se comprime, se limita exactamente igual y siempre con el mismo micrófono Shure SM 58, porque tratamos de mantener un sonido característico todo el tiempo”.

Paco usa un Avid Eleven Rack. “Tomo una línea estéreo de y aparte microfoneo con un SM-57 y un AKG 414”, se adelanta Koni, “¿qué pasa? Si vamos hacer un concierto en un lugar donde no hay las comodidades técnicas, teniendo en estéreo el Eleven Rack mantenemos las características y el color de la guitarra de su guitarra”.

Baterista chileno. “Lo único en que sí usamos muchos efectos es con un tom de Mauricio Clavería. Lo utilizamos muy procesado y distorsionado, insertado en el canal, básicamente para que él pueda jugar con el efecto; que pueda liberarse y mejorarlo”.

El PA en el Plaza Condesa fue L-Acoustics. “Es muy cómodo para trabajar”, señala Koni. “Hubo seis gabinetes por lado y yo soy de operar con mucho low, aunque todo fue cambiando muchísimo. Afuera todos los shows sonaron diferente porque no hicimos ningún ensayo con el sistema”, sorprende el bonaerense. “Muchas cosas las programaba off line; nada estaba revisado hasta que hacíamos la prueba de sonido”.

En cada concierto variaba el sistema. “Cada jueves seteábamos completamente el sistema. Eso fue clave porque tuvimos invitados como Resorte, con mucha presión sonora que en ningún momento decayó, y al contrario, con Hello Seahorse! apelamos más a la sutileza”.

Los teclados de Darío. “Son tres y entran directo”, ilustra Koni, “no los pasamos ni por un preamplificador. Con Darío trabajo con un nivel nominal de entrada en el que siempre le dejo un margen para que él pueda en cierta forma mezclarse a sí mismo”, profundiza; “por momentos va hacia arriba y hacia abajo. Le doy libertad porque se conoce; la mezcla hacia afuera la terminamos haciendo todos”.

Grasa roquera en consola digital. “De acuerdo el canal, ‘caliento’ el preamplificador en input. Hay cosas que uso saturadas desde el mismo preamplificador y aunque no llegan a romperse siento que se empiezan a ensuciar”; el ingeniero va a fondo: “muchas cosas en secuencias están saturadas a propósito y se escuchan baterías distorsionadas, pero esto es raro”.

Monitoreo desde sala
“Con Fobia uso 16 mezclas de monitores y un side fill; no estamos aplicando nada a monitores de piso, sólo sistemas personales”, expone Koni, “aunque en conciertos como el de Resorte sí fue todo a piso. Leonardo y Darío usan solamente in ears; pero Darío suma un amplificador para sus teclados”.

Es diferente lo que cada uno pide. “Son mezclas distintas”, dice Koni al señalar la Venue; “hay quien usa clic y quien no, pero todos saben explicar qué necesitan y desde sus teclados Darío puede decir: ‘súbeme el bajo por línea dos db’. Su indicación es clara desde el escenario”.

Hacer dos cosas a la vez. “Si fuese todo diferente y ellos no supieran percibir qué es lo que quieren modificar sería muy difícil. Mauricio usa un drum fill muy bajo y además usa cinco canales en una consola análoga que tiene junto a la batería. Desde aquí le envío un canal con secuencias, uno con batería, una mezcla de la banda, un clic y un canal donde hay referencias grabadas que se disparan desde la secuencia”, explica Koni para despedirse”, la verdad es que son músicos increíbles y lograr un equipo humano así es mejor que cualquier fierro, por más tecnología que tenga”.

“Fobiarama me encantó”
Lucero austral. A los 16 años, Chicho Guliano empezó a iluminar teatro independiente en su natal Argentina, cargando equipos y adaptando viejas latas como spots. Actualmente, es uno de los diseñadores prominentes en la industria del espectáculo.

Un mes antes. “Empezamos las reuniones con Fobia y como en toda producción, hubo cambios”, explica Chicho el proceso creativo. “Fueron idas y vueltas; después, cada semana teníamos una plática con Carlos Zamudio, mi socio en Pro 3. Los dos íbamos haciendo una mezcla de ideas y así fue saliendo”.

“Hubo variedad desde los grupos invitados, “recuerda Chicho, “que Fobia haya decidido presentar todos sus discos de esta forma y tocar un disco por jueves nos demandó hacer un súper show. Entonces lo que hicimos fue acompañarlos con la iluminación”.

Se creó un concepto para cada jueves. “Con un diseño distinto”, explica el iluminador; “utilizamos las luces del Plaza Condesa, que es equipo Vari-Lite; pero también trajimos refuerzos, usamos 20 Martin Professional MAC 101, ocho estrobos Atomic, 12 Sunstrips y dos máquinas de humo. Fuimos matizando concierto a concierto y cambiando el diseño por colores, por contraste y por timing”.

La consola de casa. “Estamos operando una Avolites Pearl Expert. Es muy buena”, considera el veterano; “lo que pasó con Avolites fue que se había quedado un poco atrás, pero es la consola del rock, la que todo operador sabe usar”, añade. “Lo que lograron con la Expert es la fusión de la vieja Pearl con funciones que tienen consolas de la nueva generación”. Esta vez Avolites volvió a ser protagonista. “Logró hacer un híbrido entre la consola anterior que todos amamos, con la nueva tecnología. Tiene muchos canales, se puede hacer multipatch y funciona muy bien”.

Páginas armadas. “En Pro 3 tenemos la consola Expert y todo lo que hicimos lo grabamos en nuestro estudio de diseño, que se llama Pro 3 Ambient”. Chicho se despide: “estamos felices de venir al Plaza Condesa, es un lugar increíble para trabajar. Estuvimos muy contentos”.

“Realmente fue un trabajo minuscioso”
Enfocados. La compañía de video Altered VJs fue la comisionada por Fobia para reunir los contenidos, organizarlos y proyectarlos en el Plaza. La empresa fue fundada en 2010 por Esteban García y Zague Martínez: “Empezamos trabajando con artistas relacionados al pop; poco a poco fuimos creciendo y relacionándonos en el medio”, anota Zague. “Actualmente trabajamos para unas 15 bandas y artistas nacionales e internacionales. Cubrimos eventos corporativos, discursos o funciones que requieran un complejo sistema de sincronización de video”.

La planeación. “Entramos en pláticas con Fobia hace dos meses”, prosigue el videoasta, “acercándonos a la primera idea que tenían para el concierto. Paco nos abrió las puertas para proponer cosas, porque al principio sólo nos basábamos en el trabajo para el arte del nuevo disco”, y se alegra,”vinimos a buscar las imágenes que requerían y a complementar la serie de atmósferas que pensaban presentar. En algunas hubo diferencias; otras fueron más acertadas; pero al final salió bien. Fue un trabajo divertido”.

Zague se refiere a la pantalla de proyección: “Es de formato regular 4:3 e hicimos el experimento de intercalar los elementos que nos proporcionaron, el arte o el look que quisieron reflejar y manejarlo; pero no ocupamos ningún contenido trabajado digitalmente de manera excesiva”, subraya; “lo que hicimos fue una experimentación más análoga y para eso trajimos un sistema de cámaras Go Pro”.

Los programas. “La plataforma se hizo sobre una computadora Mac, en la que corrí dos softwares: Modulate y Map Mapper”, y menciona las ventajas de éste último: “me ayuda a disponer el área de las pantallas en las que quiero trabajar. Todo lo conjunto con una mezcladora de video Edirol V-8, en el que meto el sistema de cámaras. Todo lo capturo en la computadora y posteriormente lo envío a los LEDs”.

Fobia vigente. Con la serie de seis conciertos, el grupo de Leonardo De Lozanne y Paco Huidobro se confirma como una de las asociaciones más intensas y queridas en la escena del rock nacional. Dos tríos de noches bastaron para devolver la flama a su colorida nostalgia. Fobiarama: hay grupos que sólo quieren ver arder el mundo.

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