Una cosa extraña sucedió en las giras en 2016. Fue el año cuando el pop oficialmente asumió el puesto como el principal conductor de ingresos para los espectáculos en vivo en el mundo, hasta el punto en el que una larga lista de nombres de ingenieros asociados con las figuras más grandes del rock comenzó una especie de migración masiva a los faders de los actos de pop. La lista incluye nombres como Tony Luna (de Five Finger Death Punch a Meghan Trainor), Toby Francis (de ZZ Top, entre muchos otros, a Ariana Grande y Kanye West), y Ken “Pooch” Van Druten, que ha sido “el hombre” para Linkin Park durante la mayor parte de una década.

La tecnología en el pop

  Algo que todos estos ingenieros tienen en común es su consola de elección. Así, las superficies Digico en sus diversas variedades controlan el audio en cada una de esas giras. En el tour europeo de Justin Bieber, finalizado el año pasado y mismo que fue provisto globalmente por la compañía VER Tour Sound, Pooch Van Druten y el ingeniero de monitores, Alex MacLeod, echaron mano de un par de Digico SD7 completamente cargadas para más de 120 canales de entrada, más de veinte mezclas para monitores y cerca de veinte alimentaciones de talkback.

Van Druten piensa que el pop no sólo está impulsando los ingresos, sino que también fomenta la tecnología. “Estamos haciendo cosas en esta gira con recursos que están incluso más allá de lo que he visto en giras de rock”, comenta. Parte de esto es sencillamente una cuestión de logística. Con cuatro años y medio trabajando con Justin Bieber, Alex MacLeod es un veterano en una gira de pop, y es esa experiencia de haber visto de todo, junto con la flexibilidad del SD7, lo que le permite manejar un asombroso número de mezclas de salida.

“Lo más importante en una gira de pop y especialmente con este artista, es el gran número de sistemas de talkback”, dice el encargado de monitores. No es sólo el ingeniero de monitor hablando con el artista o la banda. “Algunas personas han cambiado los sistemas para que un miembro de la banda puede cambiar entre una alimentación que les permita hablar con el resto de la banda o una donde puedan hablar con su técnico. Hay feeds para bailarines, coreógrafos y directores de escena. Literalmente yo no podría hacer esto sin una SD7. Digico es una gran parte de lo que se ha logrado en esta gira”.

“Piensen en esta locura por un minuto”, menciona Pooch Van Druten. “Un miembro de la banda puede estar hablando con otro, mientras que dos técnicos diferentes están hablando entre sí y alguien más del grupo conversa con un técnico en específico y Alex MacLeod habla con Justin. Y todo esto sucede al mismo tiempo. Todo forma parte de la arquitectura del sistema basado en Digico SD7 y el transporte de audio Optocore. Realmente creo que es difícil que haya un sistema que permita esta flexibilidad”.

Es esta flexibilidad lo que eleva el nivel de la comunicación entre la banda y los técnicos y lo lleva mucho más allá de los viejos tiempos de la tecnología, con el ingeniero de monitor corriendo y gritando sobres los problemas con la guitarra y que debía salir del escenario para tratar de arreglarlo. “Cuando llegué aquí y vi esto, me sorprendió inicialmente la complejidad del sistema”, dice Pooch. “Pero eso cambió bastante rápido y ahora estoy muy impresionado con lo fácil que es el show”.

“Todo el mundo está en el circuito en todo momento”, agrega Alex MacLeod. “Con el nivel de comunicación que permite la SD7, cuando surgen los problemas, todo se resuelve rápidamente y con el mínimo de dramas. Incluso con todas las salidas y mezclas de este show, literalmente nunca me quito mis audífonos para comunicarme con alguien sobre algún tema”.

El tema de los monitores

A lo anterior se añade el gran número de personas con monitores personales durante el show. Aunque hay muchas mezclas compartidas para bailarines y técnicos, el monitorista informa que hay alrededor de cuarenta alimentaciones in ear activas durante el concierto. “Es un gran desafío de gestión”, señala Pooch. “Sinceramente no sé cómo Alex lo hace, pero sí sé que no podría hacerlo sin las funciones de la SD7”.

Esa reconocida flexibilidad de Digico es algo con lo que los ingenieros cuentan porque se trata de un espectáculo y una gira que está en constante evolución. Alex responde al desafío de dos maneras: primero, sabe que la SD7 le da la capacidad de hacer casi cualquier cosa en términos de enrutamiento para que rápidamente tenga una solución, entonces él asume que la misma petición se le hará en el show subsecuente y se prepara para lo que venga.

“En este tipo de gira pop, las cosas tienden a ser lanzadas al azar”, señala. “No solamente no se sabe cuál será el cambio en cada fecha, no se sabe cuándo ocurrirá, de forma que hay que estar preparado para cualquier cosa”.

Por ejemplo, cuando Justin Bieber decidió hablar directamente con algunos fans en un concierto, envió un micrófono inalámbrico a la audiencia. Hay que tener en cuenta que esto es mucha distancia desde el escenario. En los espectáculos con ese tipo de puesta en escena, se tiene mucho cuidado en el ajuste del sistema y la elección de micrófonos vocales que pueden estar en frente del PA, para que no haya retroalimentación. Cualquier ingeniero que diga que no hay problema en esto, miente.

Alex MacLeod explica: “Así que, cuando eso sucedió, tuvimos que averiguar cómo hacerlo. Tuve que dejar la consola, tomar el micrófono inalámbrico más cercano y encontrar una manera de comunicar a Pooch qué micrófono era, de modo que tan pronto como le fue entregado a Justin para dárselo a alguien en el público, estaba listo para ir. Y lo hicimos todo en unos veinte segundos”. Ambos ingenieros están de acuerdo y están convencidos de que lo que permite que eso suceda es el sistema de comunicación construido alrededor de la SD7.

Desde el punto de vista de la producción, las giras actuales por estadios típicamente representan algunas de las aplicaciones más exigentes desde el punto de vista técnico, y el 2016 Purpose World Tour de Justin Bieber no fue una excepción. “Con este show de pop hay mucho que hacer”, dice Pooch Van Druten. “La banda no siempre es visible, pero están tocando. A menudo decimos que el show tiene que sonar como el disco, pero tiene que sentirse como un concierto en vivo. Y para ese fin, tenemos más de 120 entradas.

“Elegimos Digico por varias razones, pero la más importante es su calidad de sonido”, agrega el ingeniero de sala. “Con snakes digitales funcionando a 192 kHz y el downsampling (reducción de una tasa de muestreo) a 96 kHz en las consolas, estas mesas digitales gozan de un gran sonido. Pero se trata también de flexibilidad. Con Optocore tenemos la capacidad de ejecutar un gran número de canales de entrada y salida y de personalizar exactamente lo que eso significa para un espectáculo”.

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