Hace algunos meses, el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (CONALEP) y el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), celebraron en el Museo de San Carlos la certificación de la primera generación de Profesional Técnico y Profesional Técnico-Bachiller en Escenotecnia, marcando así la culminación del sueño que comenzamos en 1997, Juan José Solórzano, Iván Dorado y un servidor, en el primer Taller Nacional de Producción Escénica (TNPE) en Chiapas y que después tuvo su relumbrón con la Escuela Superior de Producción y Escenotecnia S.C. (ESPE S.C.), que durante siete años se mantuvo abierta y por sus propios medios hasta que el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), adquirió el inmueble que rentábamos para darle paso a la Compañía Nacional de Teatro. En ese entonces escribí poco antes de cerrar, que a pesar de haber recibido apoyos de la industria y de la respuesta de los interesados, la profesionalización del productor técnico escénico debería realizarse por parte del gobierno, dado que son carreras sumamente costosas, pero que además son los propietarios de la mayoría de los espacios escénicos generadores del empleo permanente y asalariado de los teatros. También es cierto que la industria del espectáculo en vivo es mucho más grande y abarca muchas variantes además del teatro, la danza y la música culta. Es una industria que trabaja diariamente en escenarios de todo tipo y complejidad para un público enorme y merecía una carrera a nivel nacional.

Aquellos años en el ESPE fueron años de trabajo constante, picando piedra contra ideas fijas y hasta retrógradas, donde la conciencia de la comunidad se amplió hacia el reconocimiento del trabajo especializado de los técnicos escénicos. Había escuchado a directores teatrales refiriéndose a los técnicos con el mote de “cácaros”, lo cual es no solamente impreciso, sino denigrante. Sin el escenotecnista, el espectáculo no podría moverse y es un capital humano al que se le debe reconocer cuánto valor le añade a los espectáculos hoy en día y que no solamente son los artistas e intérpretes los generadores de esta riqueza cultural y económica. El escalafón ya no es suficiente para una empresa de espectáculos: hay que recibir personas previamente capacitadas.

 

Para mí fueron años enriquecedores, ya que pude desarrollarme como diseñador de los planes de estudio que implantamos en el TNPE como en el ESPE. Posteriormente al cierre de la escuela, participé en los nuevos planes de estudio de la carrera de Teatro del Colegio de Teatro de la Facultad de Filosofía de la UNAM y en otras instituciones, incluyendo el Conaculta, donde dábamos cursos esporádicamente hasta que la casualidad puso a los directores del INBA y del CONALEP uno al lado del otro en una comida de funcionarios de la Secretaría de Educación Pública (SEP), y durante su plática surgió la necesidad de tomar acción para profesionalizar a los técnicos teatrales y de los propósitos de diversificar el cartel de carreras que el CONALEP ofrecía a las industrias incipientes. Así fue que el proyecto caminó hacia la Coordinación Nacional de Teatro, donde tuvieron a bien convocarme a una reunión, donde les expuse que el ESPE había avanzado muchísimo y que para cuando se cerró ya habíamos comenzado la carrera de Técnico Superior Universitario, de manera que contaba ya con la experiencia suficiente, los estudios de pertinencia laboral y de mercado, además de contar con las asesorías del programa europeo de homologación de competencias laborales Leonardo Da Vinci a través del programa FIRCTE para los trabajadores escénicos.

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Capacitación para la evolución

La necesidad de crear centros de enseñanza profesional para el escenario es evidente y urgente cuando vemos la cantidad de accidentes que ocurren en los teatros y escenarios; cuando reconocemos que las inversiones en equipos son cada vez más costosas y que requieren de mayores cuidados en su operación, pero no sólo eso, sino que ahora los equipos usan tecnologías que requieren conocimientos previos como la electrónica, la computación y la administración. La producción de espectáculos es una industria nueva que ha incrementado su poder sonoro, luminotécnico y tramoyístico de manera exponencial, pero que no se enseña dentro de las fuentes de trabajo a la usanza tradicional del teatro y de la ópera, sino que se trata de procesos confluyentes que culminan en un recinto y sobre un escenario a través de proveedores externos.

El sistema de estudios del CONALEP es muy riguroso y se basa en la enseñanza por competencias laborales, misma que se modela bajo las normas técnicas establecidas, que pone énfasis en el “saber hacer” y donde el participante tiene que demostrar que es competente para realizar el trabajo que se le pide durante su desempeño laboral especializado. El sistema ofrece al estudiante la posibilidad de estudiar la carrera técnica y salir al mercado laboral, pero simultáneamente tiene la opción de salir como bachiller para continuar sus estudios profesionales. Entonces el programa se divide en materias de formación básica que proporciona cultura general al bachiller, además del grupo de materias de formación profesional. Sin embargo, el defecto del sistema educativo del país es que hace creer que sólo con licenciaturas y posgrados conseguiremos mejores trabajadores por el lado de las empresas y por el lado de las familias les hacen creer que sólo con títulos de licenciaturas conseguirán mejores empleos y salarios, lo cual es improbable y equivocado. Los países que se han concentrado en la educación técnica son los que menos deserción en aula presentan y los que tienen mayor productividad y crecimiento económico.

 

Con la experiencia acumulada durante esos años y los numerosos cursos que impartimos, emprendimos un diseño de la carrera, donde el participante puede adquirir los conocimientos necesarios para operar los equipos, pero además se cuidó de que se entendiera la esencia misma del espectáculo y sus variedades, haciendo a los alumnos más sensibles a participar del trabajo creativo como gestores de signos a través de la tecnología, la calidad del servicio y las servucciones (procesos de producción de un servicio), que construyen junto con los artistas a la hora de dar función. También pusimos énfasis en la parte administrativa, ya que los artistas egresan con carencias enormes en esta área de conocimientos.conalep

Así, el Profesional Técnico y Profesional Técnico Bachiller en Escenotecnia egresan con una clara idea de la administración de operaciones teatrales y para la asistencia durante la producción de un espectáculo. Al final, el estudiante puede participar en la operación de todas las áreas de un teatro, desde la sala hasta la tramoya, pasando por vestuario y maquillaje, así como ser parte de una compañía de renta de equipos.

El ESPE S.C. y su servidor no hemos dejado de cumplir con la misión y seguiremos tratando de abrir nuestra escuela si encontramos las condiciones adecuadas. Mientras tanto otras escuelas pueden contar con nuestro apoyo en el diseño curricular y la puesta en marcha de carreras técnicas.

*Director de ESPE Escenotecnia, S.C, publicista, director teatral, dramaturgo, asesor cultural y conferencista. Autor del libro Teoría de Mercadotecnia de las Artes junto con Eduardo Azouri.

 

Mapa curricular del Profesional Técnico en Escenotecnia

Primer semestre. Núcleo de formación básica: Comunicación para la interacción social, procesamiento de información por medios digitales, Manejo de espacios y cantidades, Autogestión del aprendizaje, Resolución de problemas, Desarrollo ciudadano, Proyección personal y profesional.

Segundo semestre. Núcleo de formación básica: Comunicación en los ámbitos escolar y profesional, Manejo de aplicaciones por medios digitales, Interacción inicial en inglés, Representación simbólica y angular del entorno, Análisis de la materia y la energía, Identificación de la biodiversidad. Núcleo de formación profesional: Contextualización del espectáculo en vivo, Representación gráfica escenotécnica, Atención a públicos.

Tercer semestre. Núcleo de formación básica: Comunicación activa en inglés, Representación gráfica de funciones, Interpretación de fenómenos físicos de la materia. Núcleo de formación profesional: Administración de la electricidad para el escenario, Caracterización, Operación de mecanismos teatrales.

Cuarto semestre. Núcleo de formación básica: Comunicación independiente en ingles, Tratamiento de datos y azar, Contextualización de fenómenos sociales, políticos y económicos. Núcleo de formación profesional: Manejo de utilería y cuidados del vestuario, Iluminación teatral.

Quinto semestre: Núcleo de formación básica: Comunicación productiva en inglés, Interpretación de normas de convivencia social. Núcleo de formación profesional: Formación empresarial, operación electroacústica, Manejo y mantenimiento de los elementos de tramoya.

Sexto semestre: Núcleo de formación básica: Filosofía. Núcleo profesional: Comunicación especializada en inglés, Construcción de escenografías, Realización de proyecto escenotécnico, Seguridad y protección civil en el escenario.

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