Si alguna vez soñaron con cantar y bailar en los escenarios de los viejos cabarets parisinos, tomar el micrófono y salir entre ovaciones del Moulin Rouge o del Lido, tal vez no tengan que viajar tanto como creían. La Ciudad de México nos ofrece la oportunidad de cantar con una banda en vivo, en un recinto ambientado como el de aquellos años cincuenta. En la mágica esquina de Insurgentes, en donde alguna vez estuvo el inolvidable Rockotitlán, se encuentra hoy en día el Amapola Cabaret and Ballroom. Un concepto totalmente nuevo en México, pues nuestro país no tenía un Gran Cabaret, basado en aquellos lugares de antaño, pero con todas las comodidades de nuestros tiempos. Como todo buen cabaret, en Amapola hay artistas presentándose cada semana, bandas en vivo, restaurante, bar, y además un lugar para cerrar la noche: La Terraza, un canta-bar con música en vivo.  
  Alfonso Vázquez, uno de los socios del lugar, y con una vasta experiencia en audio profesional para instalaciones como centros nocturnos, discotecas y otros proyectos, explica cómo surgió la idea de este elegante lugar: “Cuando empezamos a desarrollar la idea al principio, los que somos socios habíamos pensado en hacer una especie de Salsódromo, pero cuando regresó Felipe Fernández del Paso de un viaje por Nueva York se nos ocurrió la posibilidad de establecer un cabaret en México”.

El recinto elegido fue nada más y nada menos que el antiguo Rockotitlán, el cual poseía una azotea, y ahí se decidió hacer La Terraza. “De ahí surgieron dos conceptos, no opuestos, sino convergentes, pues aunque son distintos, conviven de manera muy armónica”, continúa Alfonso.

“Es maravilloso vivir noche a noche en un lugar como éste… como gente de audio esto es un reto cada vez que abrimos. En la parte de La Terraza siempre buscamos tener artistas que toquen en vivo, sin embargo, la estrella es el cliente que viene a cantar. Queremos que el público regrese porque se sintió a gusto en él. En Amapola siempre encontrarán una sorpresa, es un lugar para celebrar y recordar”, comenta el socio fundador.

¿Para quién está hecho Amapola? Alfonso Vázquez responde: “Amapola y La Terraza son vecinos, pero no son padre e hijo. Amapola Cabaret and Ballroom está hecho para celebrar y recordar, gente de todas las edades puede venir a hacer de su noche toda una experiencia. Los clientes a los que les encanta bailar vienen aquí, las parejas llegan y disfrutan el lugar. Puedes cenar y beber una copa, mientras que La Terraza está pensada para gente de entre 25 y cuarenta años, con un ambiente más juvenil, pero cualquiera puede entrar, es el lugar en donde puedes cerrar la noche. Son dos conceptos muy interesantes que cohabitan en un solo espacio”.


Audio y luces: la clave de un ambiente inolvidable
Un lugar como Amapola y La Terraza son excelentes lugares para aplicar los conocimientos que en instalación de audio e iluminación son necesarios, además de que los equipos deben estar siempre al pie del cañón. Uno de los que se encargó de la especificación de los requerimientos tecnológicos para los recintos, y que fue encargado del mantenimiento cotidiano de estos fue León Soriano, quien comenta: “Por un lado, La Terraza está equipada en PA y consola con Yamaha, tenemos cuatro monitores de piso, además de cuatro sistemas colgados (no lineales), y una mezcladora LS9, desde donde se controla todo lo relativo al audio en sala (efectos, compuertas, compresores y demás). Todo lo que tiene que ver con microfonía es Shure, desde la familia Beta 52, 58, 87, 91 y 98, y se encuentran también dispositivos de la serie KSM, todo esto para operar un lugar al que le caben casi doscientas personas”.
“En Amapola las cosas son distintas, la acústica del lugar fue todo un reto, y el PA que se quedó fue Nexo. Se cuenta con un sistema Geo S12, con dos sistemas por lado, cuatro subwoofers, delays para pasillos y otro en pista de baile, más delays PS10. La amplificación es Camco Vortex, y todos los controladores y la amplificación son Nexo. También se encuentra instalada una consola Yamaha M7C tanto para sala como para monitores”.

En específico, los sistemas inalámbricos de microfonía en Amapola son los Shure ULX Beta 87 y 58, mientras que para el escenario, percusiones, metales y alientos están disponibles los dispositivos de las series 91, 98, 52 y 57 de la misma marca; para overheads se encuentran los KSM 109 y SM81, y también se utilizan cajas directas de KlarkTeknik DN100.
 
 

El Amapola ha sido sede de muchos conciertos, hogar de muchos artistas que han sido recibidos para presentar sus discos más recientes (siendo un lugar de los consentidos para este propósito), o simplemente para ofrecer conciertos con un toque más íntimo, como Daniela Romo, Eugenia León, León Polar, Ricardo Arjona, Ely Guerra y hasta Enrique Bunbury, como parte de una larga lista. Además en algunas ocasiones se ha convertido en escenario de puestas teatrales, por lo que la iluminación, provista por Showco, no sólo es artística, sino que a veces se vuelve teatral.

Ahora bien, en la parte de backline, en Amapola se utiliza lo que las bandas llevan, pero en La Terraza se cuenta con una batería Yamaha y amplificadores Ampeg, además de snakes de audio CBI. León explica acerca del mantenimiento del equipo: “Lo que más llega a sufrir son los monitores, no hay una periodicidad específica para el servicio, pero hay que llevarlo con los proveedores para poderlos mantener en buen estado, no importa si son 15 días o seis meses. En este caso Alfonso Vázquez siempre está al pendiente de lo que hace falta. Realmente el mantenimiento no es un tema complicado, pero es importante que no se descuide para tener siempre todo operando de manera confiable.


Una típica noche en Amapola: Se empieza por ahí de las nueve de la noche, la banda de la casa está lista para deleitar los oídos más finos; poco después tenemos un poco de música de DJ con el  espectáculo de las bailarinas, por supuesto todo ambientado en el Can-Can clásico. Al finalizar, ya estamos listos para el baile con la banda en vivo. Es sumamente placentero, porque hay dos pistas de baile en donde caben hasta cincuenta parejas, casi siempre con dos  y hasta tres turnos del grupo. Mientras tanto, en La Terraza siempre está el concepto de canta-bar con música en vivo, y artistas presentando su show, en fin…todo lo necesario para llevar la noche a un nivel extático.
Con una visión diferente y un corazón enorme, los socios y el staff de Amapola Cabaret and Ballroom serán capaces de transformar una simple velada en una noche completamente inolvidable.

Redacción: Nazzar Jalili Zúñiga